Berenjena con pudrición: causas y soluciones efectivas

Berenjena con pudrición: causas y soluciones efectivas

1. Introducción

Ver que tus berenjenas terminan con fruto blando, pudrición y un olor desagradable es frustrante, sobre todo cuando has invertido tiempo y agua. Esa pudrición es un síntoma que puede deberse a varias causas: desde un riego inadecuado hasta infecciones fúngicas que se aprovechan de la humedad. La buena noticia es que, con un poco de observación y los cuidados correctos, puedes devolver la salud a tu cultivo y cosechar frutos firmes y sabrosos.

En este artículo repasaremos las causas más habituales, cómo diferenciarlas y, lo más importante, qué pasos seguir para erradicarlas de forma segura y ecológica.

2. Causas posibles del problema

1. Exceso de riego y mal drenaje (causa más frecuente). Cuando el sustrato permanece húmedo durante días, las raíces se ahogan y los frutos absorben demasiada agua, lo que favorece la descomposición interna. En zonas como Andalucía o Extremadura, donde el verano es seco pero los regadíos son intensivos, este problema se multiplica. Busca que la capa superior de tierra se seque al menos 5 cm antes de volver a regar.

2. Hongos del género Phytophthora o Botrytis. Estos patógenos llegan con el aire húmedo y se establecen en la piel del fruto, provocando manchas acuosas que luego se vuelven negras y blandas. Son comunes en cultivos bajo cubierta o en invernaderos de la Comunidad Valenciana donde la humedad relativa supera el 80 % por la noche.

3. Heridas mecánicas o manipulación brusca. Golpes al cosechar o al colocar las plantas demasiado juntas generan rupturas en la epidermis, punto de entrada ideal para bacterias y hongos. En huertos urbanos de Madrid, donde a menudo se usan bandejas estrechas, este error pasa desapercibido hasta que aparecen los primeros frutos podridos.

Causas menos frecuentes:

  • Deficiencia de calcio (pudrición apical, aunque más típica en tomate).
  • Temperaturas nocturnas muy bajas (menos de 10 °C) que retrasan la maduración y favorecen la humedad.
  • Plagas perforadoras como la mosca de la berenjena (Dacus spp.) que dejan túneles por donde entran los microbios.

3. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  • Dónde aparece la pudrición: si solo afecta a los frutos que están en contacto con el suelo, probablemente sea mal drenaje. Si aparecen en la parte superior de la planta, piensa en hongos aerotransportados.
  • Aspecto de la mancha: manchas acuosas y de rápido crecimiento apuntan a Botrytis; manchas negras y secas indican daño mecánico o Phytophthora.
  • Estado del sustrato: introduce el dedo a 10 cm de profundidad; si está empapado, el riego es el culpable.

Tabla de diagnóstico rápida

SíndromeSeñal clavePosible causa
Frutos blandos, piel brillanteManchas acuosas que se expanden rápidamenteBotrytis cinerea (hongo)
Manchas negras, tejido podridoÁrea escura con olor a mohoPhytophthora o exceso de riego
Fruto con rasgaduras visiblesHeridas mecánicas, fruta desfiguradaManipulación brusca o poda inadecuada
Pudrición en frutos bajo la plantaSolo los que tocan el sueloMal drenaje / exceso de riego

Después de identificar el patrón, confirma la hipótesis revisando la humedad del suelo y la ventilación del invernadero.

4. Soluciones paso a paso

Si el culpable es exceso de riego y drenaje insuficiente

  1. Ajusta la frecuencia: riega solo cuando los 5 cm superiores de la tierra estén secos. En climas cálidos de Murcia, esto suele ser cada 3-4 días; en zonas más frescas, cada 5-6 días.
  2. Mejora el sustrato: incorpora 30 % de perlita o arena gruesa al resto de la maceta. En el huerto, haz surcos de 30 cm de profundidad y rellénalos con una mezcla de tierra vegetal y arena de río.
  3. Instala drenaje: si cultivas en bandejas, perfora 4‑6 agujeros de 1 cm por cada 10 cm² de fondo.
  4. Controla la humedad: usa un higrómetro de suelo (disponible por ≈5 €) y apunta a valores entre 30‑45 %.
    Resultado: la pudrición suele retroceder en 7‑10 días una vez que el exceso de agua desaparece.

Si la causa son hongos Botrytis o Phytophthora

  1. Aplicación de biocontrol: rocía extracto de Trichoderma harzianum (disponible en tiendas de agricultura ecológica) a 5 ml por litro de agua, cada 7 días durante la fase de fructificación.
  2. Mejora la ventilación: abre las ventanas del invernadero al atardecer para que la temperatura baje 3‑5 °C y la humedad disminuya. En huertos al aire libre, poda las hojas inferiores para crear flujo de aire.
  3. Fungicida casero: una solución de 1 % de bicarbonato de sodio (10 g en 1 l de agua) aplicada antes de la lluvia protege el cutis del fruto. No supera 2‑3 aplicaciones por ciclo.
  4. Retira los frutos dañados: corta y elimina inmediatamente cualquier fruto con manchas. Quémalo o sepáralo en una bolsa cerrada para evitar la reinfección.
    Resultado: la progresión del moho se detiene en 5‑7 días; los frutos sanos continúan su desarrollo.

Si la pudrición proviene de heridas mecánicas

  1. Maniobra con cuidado: al cosechar, utiliza tijeras de podar afiladas y corta los frutos dejando un centímetro de tallo. Evita golpear la planta con la cesta.
  2. Espaciado adecuado: planta las berenjenas a 50‑60 cm de distancia; así cada planta recibe suficiente luz y el aire circula. En Cataluña, este espaciamiento también reduce la humedad del interior de la hoja.
  3. Envoltura protectora: cubre los frutos recién formados con una malla anti‑insectos de 1 mm de malla. Esto amortigua golpes y evita la entrada de patógenos.
  4. **Aplica una capa ligera de cáscara de huevo triturada al suelo alrededor de la planta; actúa como barrera física y aporta calcio.
    Resultado: la aparición de nuevas heridas disminuye y, con una buena gestión del riego, los frutos permanecen sanos.

5. Prevención futura

Para que la pudrición no vuelva a aparecer, incorpora estas buenas prácticas en tu calendario de cultivo:

  • Fertiliza con calcio cada primavera usando yeso agrícola (2 kg/ha) o añadiendo cáscaras de huevo al compost.
  • Riega por goteo con reguladores de caudal; evita el riego por aspersión que moja la fruta.
  • Ventila los invernaderos al menos 2 horas al día, sobre todo en los meses de julio‑agosto cuando la humedad relativa supera el 70 %.
  • Inspecciona semanalmente los frutos; eliminar los primeros síntomas evita que el patógeno se disemine.

6. Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que algunos frutos inmaduros caigan o presenten leves manchas superficiales; la planta los reemplaza sin problemas. Sin embargo, debes actuar con urgencia si:

  • Más del 30 % de la cosecha muestra pudrición simultánea.
  • Los frutos presentan olor a moho o exudado acuoso.
  • La altura de la planta se reduce y aparecen hojas amarillentas junto a la pudrición, señal de que el problema podría estar en las raíces.

En esos casos, implementa el diagnóstico rápido y aplica la solución adecuada de inmediato.

7. Conclusión

La pudrición en berenjenas suele deberse a exceso de riego, hongos o heridas mecánicas. Observando dónde aparecen los síntomas, revisando la humedad del sustrato y la ventilación, podrás identificar la causa y aplicar la medida correcta: ajustar riegos, usar biocontrol o cuidar la manipulación. Con estos pasos tu cosecha volverá a producir frutos firmes y sabrosos en tan solo una o dos semanas. ¡Ánimo, que con paciencia y un poco de observación, tu huerto volverá a brillar!