Fresa con botritis: causas y soluciones efectivas
- 15 Oct, 2025
Ver tus fresas cubiertas de manchas marrones y con los frutos deformes es desalentador, sobre todo cuando acabas de invertir tiempo y dinero en la plantación. Ese síntoma suele ser botritis en fresas, una enfermedad fúngica que ataca hojas, flores y frutos, provocando pérdidas significativas si no se controla a tiempo. Lo bueno es que, con un diagnóstico acertado y medidas adecuadas, puedes frenar la enfermedad y volver a cosechar frutos jugosos.
En este artículo te explico por qué aparecen los síntomas, qué factores favorecen su desarrollo y, lo más importante, cómo solucionarlo con técnicas accesibles y respetuosas con el medio ambiente, adaptadas a las distintas zonas de España.
Causas posibles del problema
1. Condiciones de humedad excesiva (causa más frecuente)
La botritis es una enfermedad que necesita alta humedad para esporular. En regiones como Galicia, el País Vasco o la Costa de Levante, donde la lluvia es abundante en primavera, el microclima bajo el dosel de las plantas se vuelve húmedo y favorece el desarrollo del hongo Botrytis cinerea. Además, el riego por aspersión en los huertos de fresas genera una capa de agua constante en la superficie de las hojas y los frutos, creando el caldo perfecto para que las esporas germinen.
Para identificar esta causa, revisa el dosel cada mañana: si la hoja inferior está pegajosa y aún húmeda después de varias horas, la humedad es la culpable. El exceso de riego suele ir acompañado de mal drenaje del suelo, que retiene agua durante más de 48 h.
2. Falta de buena ventilación y densidad excesiva del cultivo
En la meseta central y en los pueblos de Cataluña, muchos hortelanos plantan las fresas muy juntas para maximizar el rendimiento. Cuando las plantas están demasiado apretadas, el flujo de aire se reduce y la humedad que genera la transpiración no se evapora rápidamente. Esa condición favorece la aparición de botritis tanto en la hoja como en los frutos.
Observa si las plantas forman una masa compacta: si al mover una hoja ves que el resto de la planta se mantiene estática, la ventilación es insuficiente. En otoño, cuando las temperaturas bajan pero la humedad sigue alta, la combinación de densidad y falta de aireación dispara los brotes de la enfermedad.
3. Daños mecánicos y restos de cultivo infectados
Los golpes, cortes o heridas en los tallos y frutos son puertas de entrada para el hongo. En Andalucía, donde el suelo es arenoso y se suele trabajar con herramientas manuales, un corte imperfecto al podar o cosechar puede dejar tejidos expuestos. Además, si no se retiran los restos de plantas infectadas al final de la temporada, el hongo sobrevive en el material vegetal y reaparece la próxima primavera.
Una pista clara de esta causa es encontrar manchas necrosadas con bordes húmedos alrededor de los daños físicos. Si al revisar el suelo al final del año encuentras montones de hojas marchitas en la zona, es probable que la fuente de infección se encuentre ahí.
Causas menos frecuentes
- Suciedad de suelo con restos de materia orgánica en descomposición que retiene agua.
- Temperaturas nocturnas por debajo de 5 °C que favorecen la latencia del hongo.
- Aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados que estimula un crecimiento rápido y frágil, más susceptible a la infección.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Empieza por localizar dónde aparecen los síntomas:
- Manchas circulares marrones con halo grisáceo en los frutos indican que la botritis está actuando directamente sobre el cultivo.
- Hojas inferiores amarillentas y mohosas mientras las superiores siguen verdes apuntan a humedad excesiva en la base del cultivo.
- Zona compacta con hojas pegajosas y sin ventilación sugiere que la falta de aire es la culpable.
A continuación, comprueba el estado del suelo. Inserta el dedo a 5 cm de profundidad: si está húmedo después de 24 h sin lluvia, el riego es probablemente demasiado abundante. Si el suelo está compacto y forma costras al secarse, la ventilación es insuficiente.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma observado | Probable causa |
|---|---|
| Manchas marrones con halo algodonoso | Botritis favorecida por humedad alta |
| Hojas inferiores pegajosas, superiores verdes | Exceso de riego o mal drenaje |
| Plantas muy juntas, aire estancado | Falta de ventilación y densidad alta |
| Daños mecánicos con manchas húmedas | Heridas que permiten la entrada del hongo |
| Restos de cultivo en el suelo al iniciar la temporada | Inoculo persistente del hongo |
Una vez que hayas cruzado la información del cuadro con la observación del cultivo, tendrás la causa principal y podrás actuar con la solución adecuada.
Soluciones paso a paso
Solución para la humedad excesiva y riego inadecuado
- Reduce el riego: solo vuelve a regar cuando la capa superior (5 cm) esté seca. En zonas lluviosas como Galicia, el riego suplementario puede eliminarse casi por completo en primavera.
- Mejora el drenaje: incorpora arena gruesa o perlita al sustrato (aprox. 30 % del volumen) y crea surcos de drenaje de al menos 10 cm de profundidad alrededor de cada planta.
- Aplica un tratamiento preventivo con bicarbonato de sodio: disuelve 2 g en 10 l de agua y rocía la masa foliar al amanecer. Este método controla la proliferación de esporas sin dañar la planta.
Verás una mejoría visible en 7‑10 días; las manchas dejan de expandirse y los frutos nuevos aparecen sanos.
Solución para falta de ventilación y alta densidad
- Espaciado: si la plantación supera los 30 cm entre plantas, al menos una parte del cultivo debe ser reubicada o podada para alcanzar 40‑50 cm entre cada planta. En Cataluña, este espaciamiento permite que el viento fresco de la zona del Pirineo circule.
- Poda ligera: elimina hojas viejas y ramas que bloqueen la luz. El objetivo es que cada planta reciba al menos 6 h de sol directo al día.
- Instala mallas o tutores con espaciado vertical (rejilla de 30 cm) que favorezcan la circulación del aire.
Con esta medida, la presión de la enfermedad suele disminuir en 2‑3 semanas, y los nuevos brotes aparecen más vigorosos.
Solución para daños mecánicos y restos de cultivo
- Desinfección de herramientas: cada vez que cortes o coseches, limpia las tijeras con alcohol al 70 % o una solución de vinagre blanco (1 : 10).
- Retira los restos: al final de la temporada, recoge todas las hojas y frutos caídos y incinéralos o entierra a 30 cm de profundidad. En Andalucía, la práctica de solarización (cubrir el suelo con plástico negro 2 meses) es muy eficaz.
- Aplicación puntual de fungicida ecológico: prepara un extracto de ajo (3 dientes machacados en 1 l de agua, reposar 24 h, colar) y rocía en las áreas lesionadas cada 10‑12 días durante la fase de crecimiento.
Si las heridas se tratan rápidamente, el hongo no consigue colonizar y la recuperación se observa en una a dos semanas.
Prevención futura
Para que la botritis no vuelva a asaltar tu huerto de fresas, incorpora estos hábitos en tu rutina:
- Fertiliza con compost bien descompuesto dos veces al año (primavera y otoño). El fosfato fortalece la pared celular y reduce la susceptibilidad a hongos.
- Controla la humedad siempre con un medidor de suelo; evita riegos en exceso y busca horas de riego tempranas (antes de las 10 h) para que la evaporación sea mayor.
- Mantén la plantación ventilada: si el cultivo está bajo una cubierta, abre los laterales al menos 2 h al día en verano.
- Rotación de cultivos: alterna la zona de fresas con leguminosas o cereales de otoño para romper el ciclo del hongo.
Estas prácticas, aunque sencillas, crean un entorno menos hospitalario para el hongo y favorecen plantas más sanas y productivas.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que algunas hojas bajas se vuelvan amarillas y caigan, porque la planta las sustituye por hojas nuevas. Ese amarillamiento puntual, sin manchas ni moho, no es motivo de alarma. En cambio, si observas que más del 30 % de las plantas presentan manchas marrones con halo grisáceo, que el olor a moho es evidente y que los frutos se vuelven blandos y caen prematuramente, debes actuar de inmediato. Asimismo, si el clima ha sido muy húmedo durante varias semanas seguidas y no hay mejora tras los ajustes de riego, la enfermedad está en fase activa y requerirá un tratamiento químico o ecológico más agresivo.
Conclusión
La botritis en fresas es una amenaza que se desencadena principalmente por humedad excesiva, falta de ventilación y heridas en el cultivo. Diagnosticar correctamente mediante la observación del lugar y la forma del daño, y aplicar soluciones específicas —ajuste de riego, espaciamiento y manejo de restos— te permitirá contener la enfermedad y volver a cosechar frutos sanos en pocas semanas. Con un poco de constancia y buenas prácticas, tu huerto permanecerá libre de botritis temporada tras temporada.