Brócoli con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 23 Nov, 2025
Ver tu brócoli con hojas amarillas al llegar la primavera puede desanimar, sobre todo si esperas una cosecha abundante. Este síntoma es muy frecuente en los huertos españoles porque el cultivo exige un equilibrio delicado entre riego, nutrientes y luz. La buena noticia es que, con un diagnóstico sencillo, la causa se identifica en pocos minutos y la solución es totalmente ejecutable con recursos caseros o un fertilizante básico.
A continuación te explico las causas más habituales, cómo diferenciarlas y qué pasos seguir para que tus plantas vuelvan a lucir verdes y sanas.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de nitrógeno (la causa más habitual)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas. Cuando el suelo está agotado o el riego arrastra los nutrientes, las hojas inferiores se vuelven amarillo pálido mientras las superiores permanecen verdes. En regiones como Castilla y León o la meseta central, donde los suelos son a menudo arcillosos y pobres en materia orgánica, esta carencia se percibe a principios de marzo y se agrava en abril si no se corrige.
2. Exceso de riego o mal drenaje
El brócoli necesita suelo húmedo pero bien aireado; cuando el sustrato se mantiene mojado durante varios días, el exceso de agua impide que las raíces respiren y provoca amarilleo generalizado en todas las hojas. En la Costa de Granada y otras zonas subtropicales, donde la lluvia es escasa pero el riego se programa de forma intensiva, es fácil caer en este error. Además, las macetas sin agujeros de drenaje convierten al exceso de riego en una amenaza constante.
3. Falta de luz solar suficiente
El brócoli es una hortaliza de clima fresco que necesita al menos 6‑8 horas de sol directo al día. En áreas con sombra prolongada, como los huertos bajo encina en Andalucía o los parches de viñedo que proyectan sombra en la primavera, las hojas adquieren un tono amarillo verdoso y el tallo se alarga buscando luz (fenómeno llamado “espigado”).
4. Otras causas menos frecuentes
- Carencia de hierro (clorosis férrica): amarilleo en hojas jóvenes con venas verdes.
- Plagas como pulgones o araña roja que provocan manchas amarillas y reducción del vigor.
- Enfermedades fúngicas (por ejemplo, fusarium) que aparecen con amarillamiento desde la base y suelo húmedo.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen las hojas amarillas. Si el amarilleo está concentrado en las hojas más viejas y las más jóvenes siguen verdes, piensa en nitrógeno. Si el color se extiende a todas las hojas y al tacto están blandas, el culpable suele ser exceso de riego. Cuando el amarilleo se da solo en las hojas que están a la sombra y los tallos se alargan, la pista es falta de luz.
A continuación, revisa el estado del suelo: introduce el dedo a unos 5‑10 cm de profundidad. Si el sustrato está húmedo al tacto incluso después de varios días sin regar, probablemente haya mal drenaje. Si está seco y compacto, la raíz puede estar buscando agua o aire, lo que indica que la causa puede ser deficiencia de nutrientes o poca luz.
Por último, examina el envés de las hojas con una lupa. La presencia de puntos rojos o telarañas finas señala plagas, mientras que manchas marrones indican enfermedades. Con estos tres simples chequeos (ubicación del amarilleo, humedad del suelo y presencia de signos de plagas), podrás descartar rápidamente las causas y centrarte en la solución adecuada.
Soluciones paso a paso
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Aplica un fertilizante rico en nitrógeno: elige un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante orgánico con guano de pollo.
- Dosificación: disuelve 15 ml del fertilizante líquido en 1 litro de agua y riega la base de cada planta.
- Frecuencia: repite la aplicación cada 15 días durante la fase vegetativa (marzo‑junio).
- Enmienda orgánica: incorpora 2‑3 kg de compost maduro alrededor de cada planta y riega bien para que los microorganismos lo distribuyan.
- Resultado esperado: nuevas hojas aparecerán verdes intensas en 7‑10 días y la plantación recuperará vigor rápidamente.
Si la causa es exceso de riego o mal drenaje
- Detén el riego hasta que la capa superior del sustrato (5 cm) esté seca al tacto.
- Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa.
- Trasplanta si es necesario: elige una maceta con agujeros y rellénala con un sustrato ligero (50 % tierra de jardín, 30 % perlita, 20 % compost).
- Riego controlado: después de la mejora, riega solo cuando los primeros 5 cm del suelo estén secos, aproximadamente cada 3‑4 días en primavera.
- Resultado esperado: las raíces recuperarán oxígeno y el amarilleo desaparecerá en 2‑3 semanas, siempre que no haya daño irreversible.
Si la causa es falta de luz
- Reubica las plantas en un sitio con 6‑8 horas de sol directo, preferiblemente orientado al sur.
- Poda vegetación adyacente que proyecte sombra (por ejemplo, jazmines o árboles frutales).
- En interiores, coloca una lámpara LED de cultivo a 30 cm de la planta, con un ciclo de 12 horas de luz al día.
- Suplementa con fertilizante ligero (NPK 5‑10‑5) para ayudar a la planta a recuperarse del estrés luminoso.
- Resultado esperado: las hojas amarillentas no recuperarán su color, pero las nuevas hojas crecerán verdes y fuertes en 10‑14 días.
Si detectas una plaga o enfermedad secundaria
- Pulgones: rocía con jabón potásico al 1 % (10 ml en 1 l de agua) cada 3 días.
- Araña roja: coloca trampas de luz amarilla y aplica una solución de aceite de neem al 2 % semanalmente.
- Fusarium: elimina las raíces infectadas, mejora el drenaje y aplica bicarbonato de sodio (1 cucharada por litro de agua) como medida preventiva.
Prevención futura
Mantener el brócoli sano es cuestión de equilibrio. Cada primavera, antes de la siembra, incorpora 2 kg de compost por cada 10 m² de terreno; esto garantiza un nivel suficiente de nitrógeno y mejora la estructura del suelo.
Controla el riego con un medidor de humedad o la prueba del dedo para evitar el encharcamiento. En zonas como Galicia, donde la lluvia es abundante, instala carriles de drenaje o utiliza mantillos de paja que permiten que el exceso de agua se evapore.
Asegúrate de que el huerto reciba la luz adecuada plantando en surcos orientados al este‑oeste y evitando sombreados de árboles altos. Si el espacio es limitado, considera cultivar en terrazas o cajas elevadas que favorecen la exposición solar.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del borde inferior se vuelvan amarillas y caigan; la planta las reemplaza de forma natural. Sin embargo, si el amarilleo avanza rápidamente, afecta a más del 30 % de la planta, se acompaña de tallos blandos, mal olor al suelo o presencia de plagas, es señal de un problema serio que requiere intervención inmediata.
Conclusión
Los broqueles con hojas amarillas suelen deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego o falta de luz. Observa dónde aparecen los síntomas, verifica la humedad del sustrato y revisa el envés de las hojas para pinchar la causa exacta. Aplicando el fertilizante adecuado, corrigiendo el riego o mejorando la exposición solar, tu brócoli volverá a mostrarse vigoroso en 1‑3 semanas. Con estos cuidados preventivos, la próxima cosecha será abundante y sin sorpresas amarillentas.