Cactus con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 15 Nov, 2025
Ver cactus con hojas amarillas puede resultar desconcertante, sobre todo si crees que esas plantas son casi indestructibles. Lo peor es que el amarillamiento suele ser señal de un desajuste en el cultivo, pero la buena noticia es que, con un diagnóstico acertado, la corrección es sencilla y rápida.
En este artículo vamos a repasar las causas más frecuentes, a enseñarte a identificar la que está afectando a tu cactus y, por supuesto, a ofrecerte soluciones paso a paso para que vuelva a lucir su vigor característico.
Causas posibles del problema
1. Riego insuficiente o irregular
El cactus tiene la capacidad de almacenar agua, pero aun así necesita que el sustrato se humedezca ligeramente en los periodos de crecimiento. Cuando el riego es escaso, las hojas‑pad se vuelven amarillas pálidas y pueden incluso resecarse por los bordes. En zonas como Andalucía o la Comunidad Valenciana, donde los veranos son secos y calurosos (temperaturas entre 30 y 38 °C), es fácil olvidar que el sustrato necesita un pequeño aporte de agua cada 15‑20 días durante la primavera.
2. Exceso de riego y mal drenaje
Contrariamente a la creencia popular, el exceso de agua es una de las causas más habituales de amarillamiento. Si el sustrato retiene humedad durante mucho tiempo, las raíces se ahogan, se produce pudrición y las hojas adoptan un tono amarillo mostaza que se extiende rápidamente. Esto ocurre con frecuencia en climas más húmedos como la Costa de Granada o en macetas sin suficientes orificios de drenaje.
3. Exposición inadecuada a la luz solar
Los cactus requieren al menos 6‑8 horas de sol directo al día. Cuando se sitúan a la sombra de un árbol, una terraza cubierta o una ventana orientada al norte, la planta intenta “estirar” sus tallos y sus hojas se tornan amarillas y delgadas. En regiones atlánticas (por ejemplo, Galicia), donde la luz puede ser escasa en otoño, este problema es muy frecuente.
Otras causas menos frecuentes
- Plagas como cochinillas o ácaros que succionan savia y dejan manchas amarillas.
- Deficiencia de micronutrientes (especialmente magnesio) que aparece tras varios años sin fertilizar.
- Daño por frío en zonas de alta montaña, donde temperaturas bajo 5 °C pueden provocar necrosis amarillenta.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Para no lanzar una solución genérica, primero debes observar con detalle dónde y cómo aparecen los síntomas.
- Ubicación del amarillamiento: si solo afecta a las hojas más viejas en la base, sospecha de riegos insuficientes o deficiencia de nutrientes. Si el amarillamiento está en las hojas jóvenes y se extiende a toda la planta, piensa en exceso de riego o mal drenaje.
- Textura y consistencia: las hojas enfermas por falta de agua se sienten secas y crujientes, mientras que las afectadas por exceso de agua están carnosas y blandas al tacto.
- Estado del sustrato: introduce el dedo a 5 cm de profundidad. Si el sustrato está húmedo al tacto después de varios días sin regar, el problema probablemente sea drenaje insuficiente.
Tabla rápida de diagnóstico
- Si… hojas amarillas solo en la base → Probable riego insuficiente.
- Si… amarillamiento general y hojas blandas → Exceso de riego.
- Si… la planta está a la sombra y muestra tallos alargados → Falta de luz.
- Si… aparecen pequeñas manchas negras o una capa algodonosa → Plaga de cochinilla o ácaro.
Una vez que hayas identificado el patrón, podrás aplicar la solución específica que corresponde.
Soluciones paso a paso
Riego insuficiente
- Aumenta la frecuencia: riega cada 10‑12 días en primavera y verano, siempre comprobando que la capa superior del sustrato (unos 2 cm) esté seca.
- Mejora la retención añadiendo perlita (30 % del sustrato) o una capa de gravilla en la base de la maceta para evitar que el agua se evapore demasiado rápido.
- Fertiliza con un fertilizante líquido bajo en nitrógeno (N‑P‑K 2‑7‑7) a razón de 5 ml por litro de agua, aplicándolo cada mes durante la fase de crecimiento. Verás mejoría en 7‑10 días, con nuevas hojas adquiriendo un verde intenso.
Exceso de riego y mal drenaje
- Deja de regar durante al menos 5‑7 días para que el sustrato se seque por completo.
- Revisa los orificios de drenaje; si están obstruidos, límpialos con un alambre fino. Si la maceta es demasiado pequeña, trasplanta a una maceta una talla mayor con agujeros de drenaje y una mezcla de tierra de cactus + arena gruesa (1:1).
- Aplica una capa de piedra pómez (aprox. 2 cm) en el fondo antes de rellenar con sustrato, lo que favorece la circulación del aire y evita que el agua se estanque. Con las raíces recuperándose, la planta volverá a verde en 2‑3 semanas.
Falta de luz
- Mueve el cactus a un sitio que reciba sol directo durante al menos 6 horas al día. En balcones orientados al sur, colócalo sobre una tabla de madera para evitar el calor excesivo del suelo.
- Si no puedes cambiar la ubicación, poda las plantas o arbustos que le hagan sombra y, si es necesario, instala una lámpara LED de cultivo (espectro 400‑700 nm) con 12 h de luz al día.
- En interiores, coloca el cactus cerca de una ventana sur y gira la maceta cada una semana para que todas las caras reciban luz homogénea. Las nuevas pencas deberían verdearse en 10‑14 días.
Plagas (si aparecen)
- Cochinilla: limpia las hojas con un paño húmedo y aplica cámelo de neem (solución al 5 %) una vez por semana durante 3‑4 semanas.
- Ácaros: aumenta la humedad ambiental rocíando con agua tibia y usa insecticida ecológico de piretro siguiendo la dosis del envase (generalmente 2 ml por litro).
Prevención futura
- Controla el riego usando un medidor de humedad o la prueba del dedo; evita regar por rutina y adapta la frecuencia a la temperatura ambiente (más tiempo entre riegos cuando la temperatura supera los 30 °C).
- Mejora el sustrato cada 2‑3 años añadiendo materia orgánica y arena gruesa para mantener una buena aireación y drenaje.
- Asegura la luz colocando el cactus en el punto más soleado de tu jardín o terraza; en caso de sombra persistente, complementa con luz artificial.
- Inspecciona regularmente (una vez por mes) en busca de plagas y de hojas amarillentas incipientes, actuando de inmediato para evitar que el problema se extienda.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del cactus se vuelvan amarillas y caigan: la planta así renueva sus partes más viejas. Sin embargo, deberías alarmarte si el amarillamiento aparece en más del 30 % de la planta, si las hojas se sienten blandas o presentan manchas marrones y huele a podredumbre. En esos casos, el problema es serio y requiere una acción rápida (ajuste de riego, revisión de drenaje o tratamiento antiparasitario) para evitar la muerte de la planta.
Conclusión
El cactus con hojas amarillas suele deberse a riegos inadecuados (exceso o falta) o a una exposición insuficiente a la luz; menos frecuente, la causa puede ser una plaga o un sustrato mal drenado.
Diagnostica observando la posición y textura de las hojas, verifica la humedad del sustrato y comprueba la intensidad de la luz. Luego, sigue las soluciones detalladas: regula el riego, mejora el drenaje o reubica la planta bajo más sol. Con estos ajustes, tu cactus recuperará su vigor en una a dos semanas y volverá a ser el protagonista resistente de tu jardín o balcón.