Cómo regar fresas: Guía completa
- 30 Oct, 2025
Si te preguntas cuánto regar fresas para que el cultivo rinda al máximo, estás en el lugar correcto. En España el clima mediterráneo, el atlántico y el continental influyen mucho en la cantidad de agua que necesita la fresa, y una ración equivocada puede producir frutos agrietados o, al contrario, provocar podredumbre de raíces. En este artículo veremos, paso a paso, la frecuencia y los litros exactos que debes aplicar según la fase de desarrollo, la zona donde estés y los problemas más habituales que te pueden aparecer.
Frecuencia y cantidad de riego
Plántulas (primeras 3‑4 semanas)
Durante las primeras semanas la planta apenas tiene sistema radicular, así que el sustrato debe mantenerse uniformemente húmedo, pero nunca encharcado. En regiones como Galicia o Asturias, donde la lluvia es frecuente, basta con regar cada 2‑3 días con un vaso (≈200 ml) por maceta de 15 cm de diámetro. En Andalucía o la Comunidad Valenciana, donde el sol es más intenso, será necesario regar a diario con aproximadamente 300 ml por maceta, preferiblemente al amanecer para evitar evaporación.
Crecimiento vegetativo (de 1 mes a 3 meses)
Cuando las plantas tienen de 4 a 6 hojas verdaderas, la demanda de agua sube. La regla práctica es 5 litros por m² cada 5‑7 días en clima templado, o 6‑7 litros si la temperatura supera los 28 °C. En macetas, calcula 1 litro por planta cada 3‑4 días en la zona mediterránea; en zonas de interior con calefacción, mantén un riego cada 2 días para compensar la baja humedad.
Floración y fructificación (de 3 a 5 meses)
En la fase de floración la fresa necesita un suministro estable de agua para evitar que los frutos se agrieten. Lo ideal es regar 2‑3 lits por planta cada 2‑3 días en climas cálidos, y 1,5 lits cada 3‑4 días en climas más frescos como la meseta central. Un truco que funciona muy bien es riegos en dos fases: una primera caña de agua al pie de la planta y, 30 minutos después, un segundo chorro breve para que el agua alcance la zona radicular profunda.
Riego por goteo vs. regadera
El goteo es el método más eficiente porque entrega el agua directamente a la zona de raíces y reduce la humedad en la folla, lo que limita los hongos. Programa 10‑12 minutos de goteo por zona, con un caudal de 2‑3 l/h. Si usas regadera, empapa el sustrato lentamente hasta que el agua penetre 20 cm de profundidad; eso suele requerir 5‑7 min por metro cuadrado. Nunca riegues sobre la corona o los frutos, pues eso favorece la aparición de moho.
Cómo comprobar la humedad
La forma más fiable de saber si es momento de regar es meter el dedo 5 cm en la tierra. Si sale seco, riega; si está húmedo, espera al menos 24 h. En macetas de terracota, la evaporación es mayor, así que revisa diariamente durante el verano. Otro método es pesar la maceta: la diferencia de peso entre “húmeda” y “seca” es de ≈250 g; cuando el peso disminuye esa cantidad, es señal de riego.
Variaciones climáticas y estacionales
En invierno, incluso en el sur, las horas de sol bajan y la evaporación se reduce. En la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) basta con riegos cada 10‑12 días a razón de 1 litro por planta, siempre que el suelo no esté congelado. En Cataluña, donde la brisa marina enfría, pueden pasar 7‑8 días sin riego durante enero y febrero.
En verano, la diferencia entre el norte y el sur se hace evidente: en Murcia y Almería, las temperaturas pueden alcanzar los 40 °C, por lo que la frecuencia sube a diaria o incluso dos veces al día (mañana y tarde) con 300‑400 ml por planta en cada sesión. En País Vasco o Cantabria, donde el calor es más moderado, basta con riegos cada 3‑4 días, manteniendo la humedad del sustrato sin encharcar.
Si cultivas fresas bajo invernadero o casa, complementa la luz natural con lámparas LED de cultivo y ajusta el riego en función del horario de encendido: con 12 h de luz LED la evaporación aumenta, por lo que el riego se vuelve similar al de exterior en verano.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y puntas secas en los tallos.
- Frutos pequeños y de color pálido que no llegan a madurar.
- Raíces superficiales que se ven al desenterrar la planta.
Cuando notes estos síntomas, aumenta la frecuencia y revisa la profundidad del riego: el agua debe llegar al menos a 15‑20 cm de profundidad para estimular el desarrollo radicular.
Exceso de agua
- Hojas amarillas en la base, especialmente en la zona inferior.
- Olor a humedad y aparición de hongos como el botrytis en la corona.
- Raíces podridas al extraer la planta; aparecen blandas y negras.
En caso de exceso, reduce el riego en un 50 % y mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa al sustrato. También puedes crear una capa de acolchado de paja de 3‑5 cm para evitar la compactación del suelo.
Riego irregular (alternancia de sequía y abundancia)
- Frutos agrietados y cortezas en los pedúnculos.
- Crecimiento desordenado, con ramas que se alargan buscando agua.
La solución es uniformizar la programación, usando temporizadores o sistemas de goteo con reguladores de presión. Un truco que funciona muy bien es regar siempre a la misma hora, preferiblemente al amanecer, para que la planta aproveche la humedad durante todo el día.
Consejos prácticos y errores comunes
- Riega al pie de la planta y evita mojar la corona; así disminuyes la incidencia de hongos y botrytis.
- Instala un mulching de paja o corteza de pino alrededor de las plantas: retiene la humedad, reduce la evaporación y controla las malas hierbas. Un paquete de paja de 10 kg cubre unos 30 m² y cuesta menos de 15 €.
- No riegues en días lluviosos; aprovecha la lluvia natural y ajusta el calendario. Si ha llovido >5 mm, suspende el riego de esa jornada.
- Errores típicos: regar en exceso en macetas pequeñas, usar mangueras de gran presión que compactan la tierra, o regar siempre a la misma hora sin considerar la temperatura; en olas de calor es mejor riegos tempranos y cortos.
Conclusión
Regar fresas con la cantidad y frecuencia adecuadas es la clave para una cosecha abundante y libre de defectos. En resumen: plántulas → 200‑300 ml cada 2‑3 días; crecimiento vegetativo → 5‑7 lits /m² cada 5‑7 días; floración y fruto → 1,5‑3 lits por planta cada 2‑3 días, ajustando según la zona (más en Andalucía, menos en Galicia). Controla la humedad con el dedo, usa goteo para eficiencia y mantén siempre el suelo bien drenado. Con estos pasos tendrás fresas jugosas, sin agrietamientos ni enfermedades, y podrás disfrutar de un huerto productivo durante todo el año.