Cómo regar melón: Guía completa

Cómo regar melón: Guía completa

Si te preguntas cómo regar melón en tu huerto, estás en el sitio adecuado. El melón, con su fruta jugosa y dulce, exige un equilibrio preciso entre agua y drenaje; un exceso ahoga las raíces y un déficit impide que la calabaza desarrolle la pulpa que tanto apreciamos. En este artículo verás paso a paso cuáles son los litros por planta, la frecuencia ideal y los trucos que uso en mi huerto de Almería y en mi huerto urbano de Madrid. Así podrás mantener tus melones hidratados sin poner en riesgo la calidad del fruto.

Frecuencia y cantidad de riego

Etapa de plántula (primeras 3‑4 semanas)

En la fase de plántula, el sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, pero sin encharcar. Riega 1‑2 L por bandeja cada 48 h usando una regadera de rociado suave. Si el clima es fresco (temperaturas entre 15‑18 °C), puedes alargar el intervalo a 72 h. Una buena práctica es colocar una capa de perlita bajo el sustrato; ayuda a retener la humedad sin crear charcos.

Crecimiento vegetativo (hasta que la planta tenga 30 cm de tallo)

Una vez que el melón ha desarrollado tres o cuatro hojas verdaderas, la demanda de agua aumenta. Aplica 3‑4 L por planta cada 2‑3 días. Lo ideal es regar al pie de la planta, evitando que el agua caiga sobre el follaje para prevenir hongos. En zonas con suelo arenoso, como la Campiña de Murcia, aumenta la cantidad a 5 L y la frecuencia a diaria durante los picos de calor (>30 °C).

Floración y fructificación (de junio a septiembre)

Durante la fase de floración y cuando los frutos empiezan a engordar, el melón necesita 8‑12 L por planta cada 2‑3 días. En los valles interiores de Castilla‑La Mancha, donde la evaporación es alta, programa riegos de 12 L cada 48 h. Si utilizas riego por goteo, ajusta el caudal a 2‑3 L h⁻¹ y deja que el sistema trabaje 4‑5 h por sesión. Este método entrega agua directamente a la zona radicular, evitando la humedad excesiva en el dosel y reduciendo la aparición de pudrición de la raíz.

Cómo medir la profundidad de la humedad

La regla de oro es meter el dedo 5 cm en el sustrato; si sientes seco, riega. Para una medición más exacta, emplea un medidor de humedad; la zona de raíces de los melones debe situarse entre 30‑40 % de humedad volumétrica. En macetas de terracota, la evaporación es más rápida, así que revisa la humedad diariamente en verano.

Riego en invernadero

Si cultivas melón bajo cubierta, la ventilación controla la humedad del aire. En este caso, mantén la temperatura interior entre 22‑28 °C y riega con 300‑400 W m⁻² de lámparas LED (solo cuando la luz natural sea insuficiente) y 10‑12 h diarias de luz artificial. El riego sigue la misma dosificación que al aire libre, pero puedes reducir la cantidad en 10‑15 % porque el ambiente está más controlado.

Variaciones climáticas y estacionales

Norte de España (Galicia, Asturias)

En el norte, los veranos son suaves y las precipitaciones abundan. Aquí, la mayoría de los melones requieren menos riego, pues el suelo retiene más agua. Durante los meses de julio‑agosto, basta con 6‑8 L por planta cada 4‑5 días, siempre que no haya lluvias intensas. Si llueve más de 10 mm en 24 h, suspende el riego y aprovecha la humedad natural.

Sur de España (Andalucía, Murcia, Almería)

En el sur, el calor es extremo y la evapotranspiración supera los 6 mm día⁻¹. En estas áreas, el melón necesita riegos diarios o, en olas de calor, dos veces al día (mañana y tarde). Aplica 10‑12 L en la mañana y, si la temperatura supera los 35 °C, añade 5 L al atardecer para que el suelo siga húmedo durante la noche.

Otoño y primavera de transición

En primavera, cuando las temperaturas suben de 12 a 20 °C, disminuye la frecuencia a cada 3‑4 días y la cantidad a 5‑7 L. En otoño, antes de la primera helada, reduce la dosis a 4‑5 L cada 5‑6 días, pues la planta entra en una fase de maduración lenta y necesita menos agua para no aguar los frutos.

Señales de problemas de riego

Deficiencia de agua

  • Hojas marchitas y caídas, principalmente en la zona inferior.
  • Frutos agrietados: aparecen grietas longitudinales cuando el riego es irregular.
  • Crecimiento lento: los tallos permanecen delgados y la fruta no alcanza el peso esperado.

Exceso de agua

  • Hojas amarillentas en la base, con un tono verdoso pálido.
  • Olores a humedad en la zona del tallo, señal de pudrición de raíces.
  • Presencia de moho o hongos en la zona del suelo, evidenciado por una capa blanquecina.

En caso de sospecha, realiza una prueba de drenaje: cava un hoyo de 30 cm, llénalo de agua y mide el tiempo que tarda en absorberse. Si el agua permanece más de 30 min, el sustrato está compactado y necesita mejora con arena gruesa o perlita.

Consejos prácticos y errores comunes

  • Riega al amanecer o antes de las 10 h; así el agua llega a las raíces antes de que el sol la evapore.
  • Mulching con paja o fibra de coco reduce la evaporación hasta en un 40 %, especialmente útil en la meseta central.
  • No riegues sobre las hojas: el agua sobre el follaje favorece el mildew y la pizca de pico.
  • Evita el riego nocturno en verano; la humedad prolongada favorece los hongos del suelo.
  • Instala un temporizador conectado a la bomba de goteo; así garantizas la regularidad sin depender de la memoria.

Conclusión

Regar melón con acierto implica ajustar la cantidad y la frecuencia según la etapa de la planta y el clima de tu zona. En el sur, prepárate para riegos diarios de 8‑12 L, mientras que en el norte bastarán 6‑8 L cada 4‑5 días. Controla siempre la humedad del sustrato, protege las raíces con mulching y evita mojar el follaje. Siguiendo estos consejos tendrás melones jugosos, sin grietas y con la dulzura que caracteriza a los frutos españoles. ¡A regar y a disfrutar de la cosecha!