Cómo regar pimientos: guía completa
- 16 Oct, 2025
Si te preguntas cada cuanto regar pimientos, no estás solo. En el huerto, el pimiento es una hortaliza que responde con rapidez a la cantidad de agua que recibe, y la diferencia entre una cosecha abundante y unas frutas pequeñas suele estar en el momento del riego. En este artículo te explico, paso a paso, cuánta agua necesita cada fase del cultivo, cómo adaptarlo al clima de tu zona y qué señales observar para corregir errores antes de que aparezcan los problemas.
Entender el riego del pimiento no es solo cuestión de abrir la manguera. La frecuencia, el volumen y la manera de aplicar el agua dependen de la etapa de crecimiento, de la temperatura y de la humedad del suelo. A lo largo de estas páginas encontrarás datos concretos (litros, días, horarios) y trucos que podrás poner en práctica desde la primera siembra hasta la última cosecha.
Frecuencia y cantidad de riego
Plántulas (primeras 3‑4 semanas)
Durante las primeras semanas, las semillas y las plántulas son muy sensibles al exceso de agua. Lo ideal es regar cada 2 días con unos 200‑300 ml por planta, siempre que la capa superficial del sustrato esté seca al tacto. Usa una regadera con boquilla fina o un sistema de goteo de 0,5 l/h para que la humedad se distribuya de forma homogénea alrededor de la raíz. En Andalucía, donde las temperaturas pueden superar los 28 °C en primavera, aumenta la frecuencia a diario, pero sin elevar la dosis: 250 ml por planta son suficientes.
Crecimiento vegetativo (hasta la aparición de flores)
Una vez que las plantas tienen 4‑5 hojas verdaderas, su consumo de agua se dispara. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) es típico requerir 3‑4 litros por planta cada 2‑3 días. Si utilizas riego por goteo, programa 10‑12 min por tramo, con un caudal de 2 l/h. En zonas más cálidas como Murcia, el riego diario de 3 litros es necesario durante los meses de julio‑agosto, cuando la evaporación supera los 6 mm/día.
Floración y fructificación (de la primera flor a la cosecha)
En la fase de producción, el pimiento necesita un suministro constante para evitar que los frutos se agrieten o pierdan tamaño. La regla de oro es 5‑6 litros por planta cada 2‑3 días en climas templados (por ejemplo, Cataluña). En climas muy secos, como la zona de Almería, se recomienda 6‑7 litros diarios, preferiblemente en la mañana temprana (entre 07:00 y 09:00) para reducir la evaporación y el riesgo de quemaduras solares en los frutos.
Riego en macetas o contenedores
Los pimientos cultivados en macetas de terracota pierden humedad con mayor rapidez. Aquí, la medida típica es 1 litro por día en primavera y 1,5 litros en verano, revisando siempre la humedad con el dedo a 5 cm de profundidad. Un truco que funciona muy bien es colocar una bandeja con guijarros bajo la maceta; el agua que se acumula allí se evapora lentamente y mantiene la raíz fresca sin encharcarla.
Variaciones climáticas y estacionales
En verano, la duración diaria de luz y las altas temperaturas obligan a incrementar la frecuencia de riego, pero también a evitar el riego en las horas más calurosas. En la costa de Valencia, donde el calor alcanza los 32 °C y la brisa marina aporta humedad, basta con 4‑5 litros cada 3 días y una ligera sombra parcial mediante mallas de 15 % durante la tarde.
En invierno, aunque los pimientos permanecen en estado vegetativo, las horas de luz disminuyen a 5‑6 h y la evaporación cae bajo 1 mm/día. En la meseta, basta con 1‑2 litros cada 5‑7 días, siempre que el suelo no esté encharcado. Si hay lluvias frecuentes, como en Galicia, el riego puede suspenderse completamente hasta que el suelo vuelva a secarse ligeramente; en esos casos, el control de drenaje es crucial para evitar la podredumbre de raíces.
Para cultivos bajo invernadero, la luz artificial no influye en la cantidad de agua, pero la temperatura interna sí. Mantén la temperatura entre 20‑25 °C y riega según la regla de los 3‑4 litros cada 2‑3 días, ajustando la frecuencia si el ventilador del invernadero genera un flujo de aire que acelere la evaporación.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y pétalos caídos durante la floración indican que la planta está bajo estrés hídrico.
- Los frutos aparecen pequeños y arrugados, signo típico de riego irregular.
- Cuando tocas la base del tallo y notas que la tierra está seca a 10 cm, es tiempo de regar, aunque el clima sea fresco.
Exceso de agua
- Hojas amarillentas en la zona inferior y un olor a humedad en el sustrato son claros indicios de encharcamiento.
- La aparición de moho negro en la superficie del suelo o en el tallo indica que el agua no drena bien.
- Los frutos pueden presentar manchas blandas y desintegrarse al tacto, síntoma de pudrición radicular.
Riego irregular
- Alternar días sin riego con chapuzones abundantes provoca agrietamiento de los pimientos y un crecimiento desordenado de la rama principal.
- Para evitarlo, instala un temporizador o un sensor de humedad que te avise cuando la humedad cae por debajo del 30 % del rango óptimo.
Consejos prácticos y errores comunes
- Riega siempre al pie de la planta y evita mojarlas la hoja; la humedad en la verdura favorece hongos como el mildiu.
- Multiplica la capa de mantillo (paja, virutas de madera o corteza de pino) unos 5‑7 cm para reducir la evaporación y mantener una humedad constante.
- Un error típico es regar con la manguera en posición alta, lo que crea chorros que compactan la tierra. Usa una boquilla de pulverización fina o instala goteros enterrados a unos 2 cm de profundidad.
- Planifica el riego con la previsión meteorológica: si se esperan lluvias superiores a 5 mm, suspende el riego ese día y verifica el drenaje al día siguiente.
- Para ahorrar agua, recoge el agua de la lluvia en un tambor y reutilízala; el pimiento tolera perfectamente el agua sin tratamiento, siempre que no contenga residuos de pesticidas.
Conclusión
Regar pimientos de forma adecuada es esencial para obtener frutos firmes y sabrosos. En primavera y otoño, basta con 3‑4 litros cada 2‑3 días; en verano, aumenta a 5‑6 litros diarios, y en invierno reduce a 1‑2 litros cada 5‑7 días, ajustando siempre al clima concreto de tu zona. Controla la humedad del suelo con el dedo, usa mantillo y riego por goteo, y evita los errores de exceso o falta de agua. Siguiendo estas pautas, tus pimientos crecerán sanos, producirán abundante cosecha y harán que el huerto sea motivo de orgullo en cualquier rincón de España.