Cómo regar puerros: guía completa
- 17 Nov, 2025
Si tienes puerros en tu huerto, seguramente te has preguntado cuánta agua necesitan para crecer sanos y sabrosos. Cuánto regar puerros depende de la zona, la época del año y la fase de desarrollo de la planta. En este artículo te explico, paso a paso, los litros exactos, la frecuencia recomendada y los trucos para evitar tanto la falta como el exceso de riego.
Frecuencia y cantidad de riego
Etapa de plántula (primeras 4‑6 semanas)
Durante las primeras semanas los brotes de puerro son muy sensibles. Lo ideal es mantener el sustrato uniformemente húmedo pero sin encharcar.
- Riega cada 2‑3 días en primavera y otoño, cuando la temperatura media está entre 12 °C y 18 °C.
- Aplica entre 250 y 400 ml por planta usando una regadera de cono para que el agua llegue directamente a la raíz y no moje las hojas.
- Verifica la humedad introduciendo el dedo a 3‑5 cm de profundidad; si sientes tierra seca, riega de nuevo.
Crecimiento vegetativo (de 2 a 4 meses)
Una vez los puerros tienen alrededor de 30 cm de altura, su demanda de agua aumenta.
- En regiones mediterráneas (Valencia, Murcia) riega 3‑5 litros por metro lineal cada 2‑3 días durante los meses cálidos (may‑sept).
- En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la frecuencia puede bajar a cada 4‑5 días con 2‑3 litros por metro, siempre que el suelo retenga bien la humedad.
- En áreas atlánticas (Galicia, Asturias) donde la lluvia es frecuente, basta con 1‑2 litros por metro cada 5‑6 días, siempre que el drenaje sea óptimo.
Floración y engrosamiento (últimos 2‑3 meses)
Cuando los bulbos comienzan a engrosarse, el riego constante es clave para evitar frutos duros.
- Aumenta la cantidad a 4‑6 litros por metro cada 2 días en climas cálidos y secos (Almería, Cádiz).
- En zonas con altitud (Sierra de Guadarrama, Pirineos) mantén 3‑4 litros cada 3‑4 días, cuidando que la tierra no se congele por la noche.
- En cualquier zona, riega preferentemente por la mañana temprano para que la hoja se seque antes del calor del día y así prevenir hongos.
Riego en macetas y huertos verticales
Los puerros en macetas (terracota o plástico) se secan mucho más rápido.
- Coloca una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo para mejorar el drenaje.
- Riega 500 ml por maceta cada 2‑3 días en verano, reduciendo a 250‑300 ml cuando la temperatura baja de 15 °C.
- Usa un medidor de humedad de sonda para evitar el riesgo de sobre‑riego que suele ocurrir en recipientes pequeños.
Variaciones climáticas y estacionales
Norte de España (Galicia, Cantabria)
En el noroeste las precipitaciones pueden superar los 80 mm al mes durante la primavera.
- Reduce el riego a una vez por semana o incluso solo cuando el suelo esté seco a 5 cm de profundidad.
- Aprovecha la lluvia natural instalando coberturas flotantes (paja o paja de arroz) que retengan la humedad y limiten la evaporación.
Centro y meseta (Madrid, Castilla y León)
El clima continental produce veranos secos y inviernos helados.
- En verano, combina riego por goteo con mulching de hojas secas: esto mantiene la humedad y regula la temperatura del suelo.
- En invierno, cuando las temperaturas bajan de 5 °C, el riego se reduce a una vez cada 10‑12 días, solo para evitar que el suelo se endurezca.
Mediterráneo y sur (Valencia, Andalucía)
Las altas temperaturas (30‑38 °C) y la escasez de lluvias obligan a un riego más intensivo.
- Instala sistemas de riego por goteo con emisores de 2 l/h y programa 15‑20 minutos por zona cada día.
- Coloca mallas de sombreo del 20 % entre junio y agosto para reducir la evaporación y prevenir quemaduras en las hojas.
Cultivo bajo cubierta (invernadero, túnel)
En invernaderos el clima es controlado, pero la humedad puede acumularse.
- Usa ventilación cruzada y regula la humedad relativa al 60‑70 %.
- Riega solo cuando el sustrato alcance 30 % de humedad medido con higrómetro; normalmente será cada 3‑4 días con 2‑3 l por metro, ajustando según la temperatura interna (20‑24 °C).
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas amarillentas en la base de la planta, que se tornan cicatriciales y se enrollan.
- Bulbos pequeños y duros, que no aumentan de diámetro después de la siembra.
- Tallos flácidos que se doblan bajo su propio peso, signo de deshidratación.
Exceso de agua
- Hojas con manchas necróticas y bordes marrones, típicas de pudrición radicular.
- Olor a humedad en la base del tallo, indicio de hongos del suelo.
- Reducción del crecimiento: los puerros se vuelven espaciados y con bulbos poco desenvolvidos.
Problemas mixtos
- Hojas moteadas de colores claros y oscuros cuando el riego es irregular: alternar días secos y de riego abundante produce estrés hídrico que favorece enfermedades foliares.
Consejos prácticos y errores comunes
- No riegues en la tarde: el agua sobre la hoja durante la noche favorece el oídio y la botritis.
- Multiplica la capa de mulching: una capa de 5‑8 cm de paja o compost reduce la evaporación hasta en un 30 %.
- Instala un temporizador en el sistema de goteo; así evitas riegos extra por olvido y mantienes la regularidad.
- Evita el riego por aspersión para los puerros; el contacto directo con la hoja promueve pulgones y cochinillas.
- No plantes puerros demasiado profundos: si la corona queda bajo más de 10 cm, la raíz retendrá demasiada humedad y se pudrirá.
Conclusión
Regar puerros de forma adecuada implica adaptar la cantidad y frecuencia a la zona, la estación y la fase de desarrollo. En primavera y otoño basta con 250‑400 ml por planta cada 2‑3 días; en verano, en climas cálidos, aumenta a 4‑6 litros por metro cada 2 días. Controla la humedad del suelo con el dedo o un medidor, protege las plantas con mulching y evita los peligros de la sobre‑ y sub‑irrigación. Siguiendo estos números y trucos, tendrás puerros vigorosos, bulbos gruesos y cosechas abundantes año tras año.