Manzano con caída prematura de manzanas: causas y soluciones
- 03 Nov, 2025
Ver que las manzanas se caen antes de alcanzar su madurez completa es una de esas frustraciones que aparecen cada otoño en huertos de Castilla‑La Mancha o en los campos de Lleida. Además de perder cosecha, ese derribo prematuro suele ir acompañado de ramas debilitadas y menos vigor para la siguiente temporada. La buena noticia es que, con un diagnóstico acertado, la solución está al alcance de la mano y no necesitas productos químicos costosos.
En la mayoría de los casos, la caída prematura se debe a tres factores esenciales: manejo del agua, disponibilidad de nutrientes y estrés climático o fitosanitario. A continuación, repasamos cada una de esas causas y te enseñamos a distinguirlas para actuar con precisión.
Causas posibles del problema
1. Riego inadecuado (causa más frecuente).
Cuando el manzano recibe más agua de la que el suelo puede drenar, las raíces se asfixian y aparecen huecos de aire en la zona radicular. Ese estrés hídrico provoca que el árbol “sacrifique” los frutos para reducir la carga de trabajo. En la zona mediterránea, donde los veranos son secos y los riegos suelen programarse a mano, es fácil regar en exceso después de una lluvia tardía. El síntoma típico es la caída de manzanas justo después de una lluvia o de un riego abundante.
2. Deficiencia de calcio (segundo motivo frecuente).
El calcio es esencial para la pared celular de la fruta; sin él, la manzana se vuelve frágil y se abre o “se suelta” antes de madurar. En suelos arenosos de la zona de Valencia o en parcelas con historial de cultivo intensivo sin aportes de cal, la carencia de calcio se manifiesta como frutos que se desprenden al tacto suave y una ligera pústula en el pedúnculo. Además, la falta de calcio favorece la aparición de la pudrición apical.
3. Estrés por frío tardío o heladas de primavera.
En áreas de la meseta central, como Madrid o Segovia, las noches de abril aún pueden bajar de 5 °C. Cuando los brotes jóvenes de la floración se exponen a esas bajas temperaturas, las células del pedúnculo se debilitan y la fruta se separa precozmente. Es más evidente cuando se combina con lluvias intensas que aumentan la humedad alrededor del fruto.
Causas menos frecuentes (mención breve):
- Plagas como el carpintero del manzano (Cydia pomonella) que daña el pericarpio y favorece la caída.
- Enfermedades fúngicas (tizón de la manzana) que comprometen la unión pedúnculo‑fruta.
- Exceso de nitrógeno que impulsa un crecimiento vegetativo desproporcionado y reduce la capacidad del árbol para sostener los frutos.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde y cuándo ocurre la caída. Anota si los frutos se sueltan después de:
- Lluvia intensa o riego abundante → sospecha exceso de agua.
- Toque ligero cuando la fruta está todavía verde → indica deficiencia de calcio.
- Noche fría o helada reciente → apunta a estrés térmico.
A continuación, revisa el estado del suelo: introduce el dedo a 10 cm de profundidad. Si el sustrato está húmedo y compacto, el árbol está recibiendo más agua de la necesaria. Si está seco y suelto, revisa la fertilización. Un simple test de pH con papel litmus casero puede identificar suelos ácidos (pH < 6,0), lo que favorece la mala absorción de calcio; en ese caso, aplica cal dolomítica.
No olvides inspeccionar el pedúnculo de varias manzanas: si notas una zona blanquecina y quebradiza, el calcio falta; si ves manchas marrones o larvas, es probable una plaga o enfermedad. Con estos datos en mano, podrás seleccionar la solución adecuada sin adivinar.
Soluciones paso a paso
Si el problema es riego inadecuado
- Detén el riego durante 2‑3 días y verifica la humedad del sustrato.
- Instala tuberías de goteo con reguladores que suministren 2‑3 L por árbol cada 5 días, ajustando según la lluvia.
- Mejora el drenaje añadiendo una capa de grava fina (5 cm) al fondo del hoyo de plantación y mezcla 50 % arena y 50 % compost en la zona radicular.
- Si el árbol ya ha sufrido, poda ligeramente ramas débiles y mantén una cobertura de paja para reducir la evaporación. Verás una reducción de la caída en 2‑3 semanas.
Si la causa es deficiencia de calcio
- Aplica cal dolomítica al ras del suelo: 1 kg por árbol cada primavera (marzo‑abril).
- Riega una solución de hidrogel con calcio: disuelve 30 g de sulfato de calcio en 10 L de agua y aplícala por pulverización al pie del árbol cada 15 días durante la temporada de cuajado.
- Complementa con fertilizante NPK 5‑10‑15 en dosis de 15 g por árbol, enfocado en el fósforo y potasio para favorecer la fijación del calcio.
- Los frutos comenzarán a mostrar menor caída a los 10‑14 días y la calidad de la fruta mejorará en la cosecha siguiente.
Si el factor es estrés por frío tardío
- Protege los brotes jóvenes con una cobertura ligera de manta anti‑heladas o tela anti‑viento desde la aparición de los capullos.
- En caso de helada reciente, riega ligeramente el día siguiente para aumentar la temperatura del suelo (no más de 5 L).
- Aplica fertilizante con magnesio (sul‑magnesiano) a razón de 20 g por árbol para reforzar la resistencia al frío.
- Observa la caída en las siguientes 3‑4 semanas; la medida mitigará futuros desprendimientos.
Si detectas plagas o enfermedades
- Cydia pomonella: coloca trampas de feromonas y trata con bioinsecticida a base de Bacillus thuringiensis (1 g/L, cada 10 días).
- Tizón: elimina frutos caídos y aplica cobre ecológico (1 kg/ha) en spray antes del brote.
Prevención futura
Para impedir que la caída prematura vuelva a repetirse, sigue estas buenas prácticas:
- Fertiliza cada primavera con cal dolomítica + NPK 5‑10‑15 y repite en otoño.
- Riega bajo la regla del “finger test”: solo cuando los primeros 5 cm del suelo estén secos.
- Mejora el drenaje incorporando perlíta o vermiculita al sustrato cada tres años.
- Protege los brotes frente a heladas y ventiscas con cobertores temporales.
- Controla plagas con trampas cromáticas y rota cultivos en áreas de alta presión fitosanitaria.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que algunos frutos se desprendan al final del periodo de maduración; sin embargo, si observas que más del 30 % de la producción cae antes de que la manzana adquiera su color típico (rojo, verde‑amarillo) o si aparecen manchas oscuras y podredumbre en el pedúnculo, el problema es serio y requiere acción inmediata. En caso de caída masiva tras una lluvia, revisa el riego antes de actuar.
Conclusión
La caída prematura de manzanas suele deberse a riego excesivo, deficiencia de calcio o estrés por frío. Identifica la causa observando el momento y la condición del fruto, revisa la humedad y el estado del suelo, y aplica la solución específica con las dosis y frecuencias indicadas. Con una gestión adecuada del agua, la nutrición y la protección frente al clima, tu manzano volverá a producir una cosecha abundante y de calidad en la próxima temporada. ¡A por esas manzanas jugosas y sin sorpresas!