Manzano con caída prematura de hojas: causas y soluciones
- 21 Nov, 2025
Ver que tu manzano pierde hojas antes de la época de poda es desconcertante, sobre todo cuando el resto del árbol parece sano. La caída prematura de hojas es un síntoma que puede deberse a varios factores: falta de agua, exceso de fertilizante, enfermedades fúngicas o incluso una mala exposición al sol. Lo bueno es que, con un diagnóstico correcto, la solución suele ser sencilla y rápida.
En el clima español, las causas varían mucho según la zona. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) los inviernos secos pueden provocar deshidratación, mientras que en la frontera atlántica (Galicia, Asturias) la humedad constante favorece a los hongos. A lo largo de este artículo te guiaré paso a paso para que identifiques el origen del problema y vuelvas a ver un árbol vigoroso.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de agua (sequía)
En muchas regiones españolas, el riego inadecuado es la causa más frecuente de caída prematura. Cuando el suelo está muy seco (menos del 30 % de humedad a 10 cm de profundidad), las hojas más viejas se marchitan y caen para conservar recursos. La sequía ocurre típicamente en:
- Veranos mediterráneos (Andalucía, Valencia) con temperaturas de 30 °C a 38 °C.
- Zonas de baja precipitación como la sierra de Guadarrama, donde la lluvia anual ronda los 300 mm.
2. Exceso de riego y falta de drenaje
Al contrario, el exceso de riego produce encharcamiento y asfixia radicular. Cuando el sustrato permanece húmedo más de 48 h seguidas, las raíces pierden oxígeno, aparecen manchas negras en la corteza y el árbol pierde hojas rápidamente. Esta causa es típica en:
- Huertos de montaña (Pirineos, Sierra Nevada) donde se usan macetas o surcos poco profundos.
- Terrenos con arcilla pesada en la meseta que retienen el agua.
3. Deficiencia de nutrientes (especialmente nitrógeno)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el vigor foliar. Si el suelo está pobre (poco contenido orgánico o le ha lavado el fertilizante), las hojas inferiores amarillean y se caen antes de tiempo. En la Cuenca del Ebro, donde los suelos son calcáreos y bajos en materia orgánica, esta carencia es común.
4. Enfermedades fúngicas (tizón del peral, sarna del manzano)
Los hongos como Venturia inaequalis (tizón) y Podosphaera leucotricha (sarna) atacan el tejido foliar, provocando manchas marrones, caída y, a veces, una capa polvorienta blanca. La humedad constante del noroeste peninsular (Galicia) favorece su desarrollo, sobre todo en veranos lluviosos.
5. Estrés por falta de luz
Un manzano plantado bajo la sombra de un olivar o en una hendidura de la sierra de Gredos recibe menos de 5 h de sol directo diarias. Las hojas se vuelven pálidas y caen, ya que la planta invierte energía en buscar luz. Este problema es frecuente en huertos urbanos donde los árboles se sitúan entre muros o edificios.
Causas menos frecuentes
- Plagas: cochinillas y ácaros que succionan savia.
- Daño mecánico: podas incorrectas o vientos fuertes.
- Contaminación: fumarolas o cercanía a carreteras con polvo de cal.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde y cómo aparecen las hojas caídas. Pregúntate:
- ¿Se desprenden primero las hojas más viejas (de la base) o las jóvenes (de la copa)?
- ¿Notas manchas, polvo o decoloración antes de la caída?
- ¿El suelo está seco al tacto o huele a humedad?
- ¿El árbol está situado en plena luz o en sombra?
A continuación, una tabla rápida de diagnóstico:
| Síntoma observable | Posible causa |
|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas secas y crujientes, suelo muy seco | Sequía (falta de agua) |
| Hojas blandas, suelo encharcado, olor a moho | Exceso de riego + mala aireación |
| Manchas marrones con halo, polvo blanco | Enfermedades fúngicas (tizón o sarna) |
| Hojas pálidas, árbol espigado | Falta de luz |
Una vez que tengas una hipótesis, comprueba el grado de humedad introduciendo el dedo 5‑10 cm en la tierra. Si está mojado, descarta sequía; si está seco, revisa la frecuencia de riego. Examina el envés de las hojas con una lupa: la presencia de hifas blancas o conidios indica enfermedad fúngica, mientras que puntos amarillos sugieren carencia de hierro.
Soluciones paso a paso
Si la causa es sequía
- Riega de forma profunda una vez a la semana en lugar de riegos ligeros diarios. Introduce la manguera hasta llegar a la zona de raíces (aprox. 30 cm de profundidad) y aplica 15‑20 l por árbol.
- Aplica mulch (paja, hojas secas o corteza) de unos 5 cm de espesor alrededor del tronco, evitando el contacto directo con la base. Esto retiene humedad y regula la temperatura del suelo.
- Controla la humedad con un medidor o la prueba del dedo; riega solo cuando los primeros 10 cm estén secos. En la meseta, este ritmo suele ser suficiente durante la primavera y otoño, mientras que en verano mediterráneo puede requerir un segundo riego.
Resultado esperado: Nuevas hojas aparecen en 10‑14 días, y la caída prematura se detiene.
Si la causa es exceso de riego y drenaje deficiente
- Deja de regar durante 3‑5 días y permite que la capa superior del suelo se seque al menos 2 cm.
- Mejora el drenaje añadiendo 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato. En macetas, utiliza tierra para frutas con buen vaciado y verifica que los agujeros del fondo no estén obstruidos.
- Trasplanta si el árbol está en un hoyo muy compacto; cava un nuevo hoyo doble que el cepellón y mezcla la tierra extraída con compost maduro (≈ 2 kg por árbol). Riega ligeramente después del trasplante y mantén la zona sin encharcar.
Mejora esperada: En 2‑3 semanas notarás menos caída y un retorno de vigor en la rama central.
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Fertiliza con una fuente rica en nitrógeno: utiliza un fertilizante líquido 10‑5‑5 o urea (46 % N). Disuelve 12 ml de fertilizante líquido en 1 l de agua y riega alrededor de la base del árbol cada 15 días durante la primavera y el verano.
- Incorpora compost bien descompuesto: extiende 3‑4 kg alrededor del tronco y mézclalo ligeramente con la capa superior del suelo.
- Controla la respuesta: las hojas nuevas deberían volverse de un verde intenso en 7‑10 días. Si no hay mejora, repite la dosis una vez más.
Si la causa es enfermedad fúngica
- Elimina hojas infectadas y deséchalas en la basura (no las incorpores al compost).
- Aplica un fungicida ecológico a base de cobre o extracto de ajo: disuelve 5 g de polvo de cobre en 5 l de agua y rocía el dosel cada 10‑14 días hasta que desaparezcan los síntomas.
- Mejora la ventilación podando ramas que se crucen y dejando más espacio entre árboles (al menos 3‑4 m). En la región atlántica, reduce la humedad con una capa ligera de arena bajo la zona radicular.
- Prevención post‑tratamiento: aplica una capa fina de sulfurado al final del verano para evitar recaídas.
Tiempo de recuperación: Según la gravedad, el follaje nuevo volverá a aparecer en 3‑4 semanas.
Si la causa es falta de luz
- Reubica el árbol en una posición con 6‑8 h de sol directo al día. En huertos con espacio limitado, poda árboles adyacentes que proyecten sombra.
- Instala reflectores de luz (paneles blancos) en la zona norte del árbol para redirigir la luz solar.
- En interior o zonas muy sombreadas, complementa con lámparas LED de cultivo de 400‑500 µmol m⁻² s⁻¹, funcionando 12 h al día durante la primavera.
Resultado: Aunque las hojas ya caídas no vuelven, los brotes posteriores serán robustos y la caída prematura cesará en unos 10‑14 días.
Prevención futura
Para que tu manzano no vuelva a perder hojas antes de tiempo, sigue estas buenas prácticas:
- Fertiliza de forma equilibrada: cada primavera, reparte 2 kg de compost y aplica fertilizante 10‑5‑5 cada 45 días durante la fase vegetativa.
- Riega bajo demanda: usa un higrómetro o la prueba del dedo; evita regar por calendario.
- Asegura buen drenaje: antes de plantar, incorpora 15 % de arena gruesa o perlita a suelos arcillosos, y revisa que los surcos no se conviertan en zapatas de agua.
- Controla la luz: elige una ubicación con exposición sur‑este en el norte de España, o sur‑oeste en el sur, para maximizar horas solares.
- Vigila enfermedades: inspecciona el árbol cada 15 días en primavera y otoño; elimina hojas dañadas y aplica fungicida preventivo si ves humedad prolongada.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas en la base del manzano, se vuelvan amarillas y caigan al final del otoño; el árbol las reemplaza por brotes nuevos. Preocúpate, sin embargo, si:
- La caída afecta a más del 30 % del follaje en menos de una semana.
- Las hojas restantes presentan manchas marrones, polvo blanco o hifas.
- El árbol muestra marchitamiento, savia exudando o corteza agrietada.
- La caída ocurre fuera de la fase de renovación (verano o invierno).
En estos casos, la condición es grave y requiere intervención inmediata (ajuste de riego, tratamiento fungicida o poda sanitaria).
Conclusión
La caída prematura de hojas en manzano suele deberse a sequía, exceso de riego, deficiencia de nitrógeno, enfermedades fúngicas o falta de luz. Identificar dónde aparecen los síntomas y comprobar la humedad del suelo te permite elegir la solución adecuada: riego equilibrado, mejora del drenaje, fertilización específica, control de hongos o reubicación a pleno sol. Con estos ajustes, tu árbol recuperará su vigor en 1‑3 semanas y volverá a producir frutos saludables.