Calabacín con hojas marrones: causas y soluciones
- 10 Nov, 2025
Ver que las hojas del calabacín se vuelven marrones es una de esas situaciones que hacen fruncir el ceño a cualquier hortelano. El síntoma puede aparecer en pleno verano del Mediterráneo o en los inviernos más fríos de la Meseta, y suele ser señal de que algo no está funcionando bien en el cultivo. Lo bueno es que, con un poco de observación, puedes descubrir la causa exacta y actuar rápidamente para salvar la plantación.
En este artículo te explicaré cuáles son las causas más habituales, cómo distinguirlas mediante un diagnóstico sencillo y qué pasos seguir para revertir el daño. Además, compartiré consejos de prevención para que la próxima temporada el calabacín crezca sano y vigoroso.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego o mal drenaje
El riego intensivo es la causa número uno de hojas marrones en el calabacín, sobre todo en zonas como Andalucía o la Costa Levante, donde el suelo suele ser arcilloso y retiene mucha humedad. Cuando el sustrato está permanentemente húmedo, las raíces se asfixian y aparecen manchas marrones en los bordes de las hojas, que luego se vuelven secas y crujientes. Este fenómeno se intensifica si la planta está en una maceta sin agujeros adecuados o con tierra compacta.
2. Deficiencia de potasio
El potasio es esencial para la resistencia de los tejidos vegetales al estrés hídrico y a las temperaturas altas. En la meseta central, donde los suelos son alcalinos y pobres en este nutriente, es frecuente que las hojas más viejas adquieran un tono marrón y se marchiten primero en los bordes. La causa suele estar vinculada a la falta de una fertilización equilibrada o a la pérdida de sales minerales tras lluvias intensas.
3. Quemadura solar o exceso de temperatura
En los veranos de la zona mediterránea, cuando las temperaturas superan los 30 °C y la radiación solar es intensa, las hojas jóvenes pueden sufrir quemaduras. Aparecen manchas discolores que evolucionan a marrón seco, sobre todo en la parte inferior de la hoja, donde la exposición al viento calienta más la superficie. Este problema es típico en cultivos expuestos sin sombra parcial o rodeados de paredes que reflejan el calor.
4. Enfermedades fúngicas (Septoria o Phytophthora)
Aunque menos habituales, los hongos pueden provocar necrosis marrón en las hojas del calabacín, sobre todo cuando el clima es húmedo y templado, como en Galicia o el País Vasco durante la primavera. Las manchas aparecen como áreas irregulares con un halo amarillento y, con el tiempo, el tejido se vuelve marrón y se desintegra.
Causas menos frecuentes
- Ataque de ácaros: dejan pequeñas manchas claras que luego se tornan marrones.
- Deficiencia de magnesio: produce clorosis entre nervios y, al avanzar, los bordes se tornan marrones.
- Contaminación por sales: riego con agua dura genera manchas marrones en zonas periféricas de la hoja.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Lo primero es fijarse dónde aparecen las manchas:
- Bordes de la hoja, bordes secos y crujientes → muy probablemente exceso de riego o quemadura solar.
- Manchas circulares con halo amarillento y presencia de moho bajo la hoja → sospecha de hongos.
- Pérdida de color verde en hojas viejas, con tono marrón uniforme → indica deficiencia de potasio.
A continuación, examina el estado del sustrato. Introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si la tierra está húmeda todo el tiempo, el problema suele ser exceso de agua. Si la superficie está seca pero la planta sigue marchita, podría ser falta de potasio o calor excesivo.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma | Posible causa | Acción de verificación |
|---|---|---|
| Bordes marrones, hoja crujiente | Exceso de riego | Comprueba drenaje, siente humedad del suelo |
| Manchas circulares con halo amarillento | Hongos (Septoria) | Busca esporas bajo lupa, condiciones húmedas |
| Color marrón uniforme en hojas viejas | Deficiencia de potasio | Analiza fertilización anterior, pH del suelo |
| Manchas localizadas en la cara inferior | Quemadura solar | Mide temperatura ambiente, revisa exposición |
Una vez que hayas cruzado los datos, tendrás la causa más probable y podrás pasar a la solución.
Soluciones paso a paso
Si el culpable es el exceso de riego o mal drenaje
- Suspende el riego hasta que los 5 cm superiores del sustrato estén secos.
- Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de grava de 2 cm en el fondo y mezcla la tierra con 30 % de perlita o arena gruesa.
- Si la planta está en el suelo, realiza una labranza superficial de 10 cm y mezcla 10 kg de arena por cada m² de zona de cultivo.
- Observa la recuperación: las hojas nuevas deberían mostrar verde intenso en 7‑10 días.
Si la deficiencia de potasio es la causa
- Aplica un fertilizante rico en potasio, como NPK 5‑10‑15 o sul‑pota. Disuelve 15 ml por litro de agua y riega la base de la planta.
- Repite la aplicación cada 15 días durante la fase de crecimiento (de abril a julio).
- Complementa con cáscara de plátano triturada (aprox. 200 g alrededor de la planta) y abono verde (como trébol) para aportar potasio de forma natural.
- La mejoría suele notarse en 10‑14 días, cuando aparecen hojas jóvenes de color verde oscuro.
Si la quemadura solar o exceso de temperatura afecta al calabacín
- Reubica la planta a un sitio que reciba 6‑8 h de sol directo, pero que esté protegido del sol de la tarde mediante una malla sombra (30 % de sombra).
- En climas muy calurosos, riega temprano al amanecer y al anochecer, evitando la evaporación intensa.
- Aplica una capa ligera de mulch (paja o corteza) de 3‑5 cm para mantener la humedad del suelo y regular la temperatura.
- Con estas medidas, las hojas dañadas no volverán a verde, pero las nuevas brotaciones serán sanas en 12‑15 días.
Prevención futura
Mantener el calabacín libre de hojas marrones pasa por una combinación de riegos controlados, nutrición equilibrada y protección contra el sol. En primavera, haz una fertirrigación con compost bien descompuesto (2 kg m⁻²) y cubre el suelo con malla anti‑herbívoros para evitar la compactación. Durante el verano, controla la humedad con un medidor de suelo y riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos. En regiones con suelos pobres en potasio, incorpora corteza de árbol o ceniza de madera cada año para aportar ese nutriente esencial.
Otro hábito útil es rotar los cultivos: no plantes calabacín en el mismo sitio más de dos años seguidos, alternando con leguminosas que fijan nitrógeno y mejoran la estructura del suelo. Así evitarás la acumulación de patógenos y mantendrás el equilibrio de nutrientes.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del calabacín, situadas en la base de la planta, se vuelvan marrones y se sequen con el paso del tiempo; la planta las reemplaza naturalmente. Sin embargo, debes alarmarte si el amarilleo y el marrón aparecen en más del 30 % de la folla, si hay manchas húmedas que se expanden rápidamente, o si la planta muestra marchitamiento general y pérdida de frutos. En esos casos, la causa suele ser grave (raíz podrida, enfermedad fúngica) y requiere intervención inmediata, como aplicar un fungicida ecológico a base de cobre o replantar en sustrato nuevo.
Conclusión
Las hojas marrones en el calabacín son un síntoma de varios problemas posibles: exceso de riego, deficiencia de potasio o quemadura solar, entre otros. Diagnosticar correctamente basta con observar el lugar y la forma de la lesión, y comprobar la humedad del sustrato. Una vez identificada la causa, las soluciones son simples y económicas: ajustar el riego y el drenaje, aportar potasio con fertilizante o restos orgánicos, y proteger la planta del sol intenso. Con estos pasos y unas prácticas preventivas, tu calabacín volverá a crecer vigoroso y producirá abundantes frutos la próxima cosecha.