Calabacín con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Calabacín con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas

Ver tus calabacines con hojas amarillas en pleno verano es frustrante, sobre todo cuando el fruto sigue creciendo sin problemas visibles. Ese amarilleo suele ser señal de que algo no marcha bien en el cultivo, pero la buena noticia es que, con un poco de observación, puedes averiguar la causa y corregirla en unos días.

En la mayoría de los huertos españoles el síntoma aparece entre marzo y junio, y las causas más habituales son la falta de nutrientes, el exceso de riego o la presencia de plagas. A continuación te explico cómo distinguir cada una y qué hacer al respecto.

Causas posibles del problema

1. Deficiencia de nitrógeno (causa más frecuente)

El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas. Cuando el suelo está pobre o el fertilizante no cubre la demanda, las hojas inferiores se tornan amarillo pálido y, con el tiempo, se caen. En climas Mediterráneos como la zona de Valencia o Murcia, donde el sol es intenso y el suelo suele ser ligero, esta carencia se ve con frecuencia si no se incorpora compost o un fertilizante rico en nitrógeno cada primavera.

2. Exceso de riego o mal drenaje

El calabacín necesita humedad constante, pero el agua acumulada impide la respiración de las raíces y provoca que las hojas amarilleen de forma generalizada. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) el suelo arcilloso retiene agua; si riegas todos los días sin comprobar la humedad, el problema aparece rápidamente. Además, el exceso favorece la proliferación de hongos en la zona radicular.

3. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)

El hierro es menos móvil que el nitrógeno, por lo que la carencia se manifiesta primero en las hojas jóvenes con un tono amarillo brillante mientras los nervios permanecen verde oscuro. Este síntoma es típico en suelos calcáreos de la zona de Andalucía o la Comunidad Valenciana, donde el pH elevado dificulta la absorción de hierro.

4. Plagas: araña roja y pulgones

Las arañas rojas (Tetranychidae) perforan la epidermis y dejan una red de finas telarañas. Las hojas se vuelven amarillas con manchas secas y, si el clima está seco, el daño se acelera. Los pulgones también pueden causar amarillamiento al succionar savia, especialmente en la parte superior de la planta. En la Costa Atlántica (Galicia, Asturias) la humedad favorece su aparición en primavera.

Causas menos frecuentes

  • Enfermedad de Fusarium: amarilleo que empieza en la base y progresa hacia arriba.
  • Deficiencia de magnesio: manchas amarillas entre venas, más común en suelos arenosos de la zona de Almería.
  • Daño por viento: hojas quemadas que adquieren tono amarillento.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso para llegar al origen del problema es observar dónde aparece el amarilleo y cómo se ve la hoja. Anota lo siguiente:

  • Posición del amarilleo: si son solo las hojas más bajas → probables deficiencia de nitrógeno; si son las hojas jóvenes y los nervios siguen verdes → hierro.
  • Textura y firmeza: hojas blandas y caídas indican exceso de agua; hojas rígidas con manchas secas apuntan a plagas.
  • Presencia de insectos o telarañas: revisa el envés con una lupa; si ves puntitos rojos o telarañas finas, la causa será una plaga.
  • Estado del sustrato: mete el dedo 5 cm en la tierra; si está húmedo después de varios días sin regar, el drenaje es pobre.

A continuación una tabla rápida para guiarte:

Síntoma observadoProbable causa
Hojas inferiores amarillas, superiores verdesDeficiencia de nitrógeno
Hojas jóvenes amarillas, nervios verdesDeficiencia de hierro
Amarilleo general + hojas blandasExceso de riego o mal drenaje
Manchas con telarañas finasAraña roja
Pequeños insectos en el envésPulgones
Amarilleo en base de la plantaFusarium u otra enfermedad

Una vez tengas una hipótesis, confirma revisando el pH del suelo (ideal 6‑6,5 para calabacín) y, si es necesario, realiza una prueba rápida de nitrógeno con kits caseros.

Soluciones paso a paso

Si la causa es deficiencia de nitrógeno

  1. Aplica un fertilizante rico en nitrógeno: elige un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante orgánico con harina de sangre.
  2. Disuelve 15 ml de fertilizante líquido en 1 litro de agua y riega la planta hasta que el sustrato quede húmedo.
  3. Repite la aplicación cada 15‑20 días durante la fase vegetativa (abril‑julio).
  4. Alternativamente, incorpora 2 kg de compost maduro alrededor de la base y remueve ligeramente.
  5. Verás mejoría en 7‑10 días: nuevas hojas aparecerán de color verde intenso.

Si la causa es exceso de riego o drenaje insuficiente

  1. Deja de regar hasta que los primeros 5 cm del sustrato estén secos al tacto (aprox. 2‑3 días en clima mediterráneo).
  2. Mejora el drenaje: si la planta está en maceta, cambia a una que tenga agujeros en el fondo y añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato.
  3. En el huerto, crea surcos de 15 cm de profundidad y coloca una capa de gravilla de 2‑3 cm bajo la tierra.
  4. Si sospechas podredumbre de raíces, corta con tijera esterilizada los tallos marrones y re‑planta en sustrato fresco.
  5. La recuperación tarda entre 2‑3 semanas; las hojas dañadas no volverán a verde, pero la planta producirá hojas nuevas sanas.

Si la causa es deficiencia de hierro

  1. Corrige el pH del suelo: mezcla 1 kg de azufre elemental por cada 10 m² para bajar el pH unos 0,5 puntos.
  2. Aplica ** quelato de hierro** (ferroso quelado) a razón de 5 g por , diluido en 2 L de agua, cada 10‑15 días.
  3. Complementa con una capa de corteza de pino triturada, que libera ácido orgánico y mejora la disponibilidad de hierro.
  4. Los efectos aparecen en 10‑12 días, con hojas jóvenes recuperando su verde oscuro.

Si la causa son plagas (araña roja o pulgones)

  1. Araña roja: rocía con agua a presión al amanecer para eliminar telarañas y aumentar la humedad.
  2. Complementa con un insecticida ecológico de neem: 20 ml de extracto en 1 L de agua, aplicando cada 7‑10 días hasta que desaparezcan los ácaros.
  3. Pulgones: coloca una capa de aceite de neem al 5 ml/L o usa una solución de jabón potásico (10 g en 1 L).
  4. Introduce coccinélidos (mariquitas) o cristales de tierra diatomea alrededor de la planta para control biológico.
  5. En ambos casos, la población disminuye en 3‑5 días y el amarilleo se estabiliza.

Prevención futura

  • Fertiliza de forma regular: incorpora compost dos veces al año (primavera y otoño) y usa fertilizante líquido cada 15‑30 días durante la fase de crecimiento.
  • Riega con criterio: controla la humedad con un medidor o introduciendo la regla del dedo; evita riegos diarios en suelos pesados.
  • Asegura buen drenaje: en zonas de meseta y Andalucía, mezcla tierra con arena gruesa o perlita antes de plantar.
  • Rotación de cultivos: alterna el calabacín con leguminosas para mejorar la estructura del suelo y aportar nitrógeno.
  • Control biológico: planta albahaca o eneldo cerca del calabacín para atraer insectos benéficos que mantengan a raya a pulgones y arañas rojas.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas del calabacín, situadas en la base, se tornen amarillas y caigan; la planta las reemplaza por hojas nuevas. En cambio, preocúpate si el amarilleo afecta a más del 30 % de la planta, si las hojas se vuelven blandas o desprenden olor a humedad, o si aparecen manchas marrones, puntas quemadas o presencia visible de plagas. Esos son signos de problema serio que requieren acción inmediata.

Conclusión

Las hojas amarillas en calabacín suelen deberse a deficiencia de nitrógeno, exceso de riego, falta de hierro o a plagas como araña roja y pulgones. Identifica la causa observando la posición del amarilleo, la textura de la hoja y el estado del sustrato, y aplica la solución indicada: fertilizante, mejora del drenaje, quelato de hierro o tratamientos ecológicos. Con un diagnóstico acertado y los ajustes oportunos, tu calabacín volverá a lucir verde y producirá frutos abundantes en pocas semanas. ¡Ánimo, que el huerto español siempre tiene solución!