Calabacines con pudrición en la planta: causas y soluciones efectivas
- 12 Nov, 2025
Ver tus calabacines pudriéndose en la planta es una de esas sorpresas que hacen que el huerto pierda la sonrisa. La fruta se vuelve blanda, de color amarillento o marrón, y pronto aparecen manchas en el tallo. No te preocupes, es un problema frecuente y tiene solución siempre que sepas identificar su origen. En este artículo analizaremos las causas más habituales y te daremos pasos claros para rescatar tu cosecha.
El pudrición suele aparecer en primavera y otoño, cuando la humedad es alta y la temperatura fluctúa entre 12 °C y 22 °C. En zonas mediterráneas como Andalucía o el Levante se ve con más frecuencia por los regadíos intensos, mientras que en la meseta central la falta de ventilación en los invernaderos puede ser la culpable. Vamos a desglosar qué está pasando bajo tierra y cómo evitarlo.
Causas posibles del problema
1. Humedad excesiva y mal drenaje (causa más frecuente)
El exceso de agua crea un ambiente anaeróbico donde los hongos proliferan. Cuando el sustrato no drena bien, el agua se acumula alrededor del fruto y el tallo, favoreciendo la pudrición líquida o bacteriana. En la región de Murcia, donde suele regarse a caudales elevados, este es el motivo número uno. Además, en macetas pequeñas la tierra compacta retiene humedad mucho más tiempo.
2. Infección por Botrytis cinerea (moho gris)
El moho gris ataca directamente los frutos en la fase de maduración, sobre todo si la fruta ha sufrido pequeñas lesiones durante la polinización. En climas atlánticos como Galicia o Cantabria, donde la niebla mantiene la humedad constante, el Botrytis se desarrolla rápidamente. Las manchas aparecen como áreas blandas de color gris‑plateado que posteriormente se expanden.
3. Deficiencia de calcio o almacenamiento inadecuado
El pudrido interno a veces no es causado por hongos sino por una carencia de calcio que debilita la pared celular. Cuando los frutos se cultivan en suelos ácidos (< pH 6) o se mantienen en bolsas de plástico sin ventilación, la absorción de calcio se ve reducida. En la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) los suelos son a menudo calcáreos, pero el exceso de nitrógeno favorece la absorción selectiva del mismo, dejando al calcio en segundo plano.
Otras causas menos frecuentes
- Daño mecánico al manipular los frutos (cortes, golpes).
- Plagas de escarabajos del pepino, que introducen patógenos por sus mordeduras.
- Exceso de fertilizante nitrogenado que acelera el crecimiento a costa de la resistencia estructural.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Primero, localiza dónde aparecen los síntomas. Si la pudrición está en la base del fruto y el sustrato está húmedo al tacto, el culpable suele ser el exceso de riego. Si ves una capa grisácea en la superficie y la zona está constantemente cubierta de rocío, piensa en Botrytis. Cuando los frutos se vuelven blandos sin manchas externas y el suelo es rico en nitrógeno pero pobre en cal, la sospecha recae en deficiencia de calcio.
- Humedad del suelo: introduce el dedo 5 cm. Si está mojado en todo momento, reduce el riego.
- Estado del tallo: si el tallo está negro y húmedo, indica infección fúngica.
- Aspecto de la fruta: manchas gris‑plateadas → Botrytis; zona blanda sin color → déficit de calcio.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma observado | Probable causa |
|---|---|
| Fruta blanda, suelo muy húmedo | Exceso de riego / mal drenaje |
| Mancha grisáceas, olor a moho | Botrytis cinerea |
| Pudrición interior, frutos sin manchas externas | Deficiencia de calcio |
| Rodilla del fruto con manchas negras | Daño mecánico + infección secundaria |
Una vez que hayas cruzado los síntomas con la tabla, elige la solución correspondiente y actúa sin perder tiempo.
Soluciones paso a paso
Si el problema es exceso de riego o drenaje deficiente
- Reduce la frecuencia: riega solo cuando los 5 cm superiores del sustrato estén secos (aprox. cada 7‑10 días en primavera).
- Mejora el drenaje: añade perlita o arena gruesa (30 % del sustrato) y asegura que la maceta tenga al menos 3 agujeros de 1 cm por cada 10 cm de diámetro.
- Ventilación: coloca los surcos de cultivo a 60 cm de distancia y crea pasillos de 30 cm entre filas para que circule el aire.
- Aplicación de cobre ecológico: pulveriza una solución de cobre 0,5 % cada 15 días para impedir la proliferación de hongos secundarias. Verás mejoría en 10‑14 días.
Si la causa es infección por Botrytis cinerea
- Elimina los frutos afectados tan pronto como los detectes, colocando los restos en una bolsa de papel para evitar la diseminación.
- Aplica un fungicida natural a base de extracto de ajo o bacillus subtilis: 20 ml en 5 L de agua, rociar al amanecer y al atardecer durante 3 aplicaciones.
- Controla la humedad: instala un túnel de polietileno con ventilación lateral para que la humedad relativa no supere el 70 %.
- Cubre el suelo con paja o acolchado de madera para reducir el ascenso de esporas desde el suelo. Los síntomas deberían disminuir en 1‑2 semanas.
Si la pudrición proviene de deficiencia de calcio
- Enmienda del suelo: incorpora calcario de precisión a 2 kg/m² antes de la siembra y yeso agrícola (30 g por planta) cuando la fruta está en desarrollo.
- Fertilizante foliar rico en calcio: disuelve 10 g de sulfato de calcio en 5 L de agua, rocía cada 15 días hasta la cosecha.
- Riego con agua de mar diluida (1 % de sal) una vez al mes ayuda a aportar calcio y magnesio.
- Mantén la humedad moderada: evita el riego excesivo, pues el exceso de agua limita la absorción de calcio. Verás frutos más firmes en 2‑3 semanas.
Prevención futura
Para que los calabacines no vuelvan a pudrirse, sigue estas buenas prácticas:
- Planifica la rotación de cultivos: no plantes calabacín en el mismo sitio más de 3 años seguidos; alterna con leguminosas que fijan nitrógeno y mejoran la estructura del suelo.
- Controla la densidad: siembre con un espaciamiento de 70 cm entre filas y 50 cm entre plantas para que el follaje reciba al menos 6 h de sol directo al día, esencial en la meseta central.
- Mantén el pH entre 6,0 y 6,8 usando cal agrícola si es necesario; un pH estable favorece la absorción de calcio y reduce la presión de hongos.
- Aplica compost maduro (3‑4 kg/m²) antes de la siembra; aporta materia orgánica que mejora la aireación y la capacidad de retención hídrica equilibrada.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que algunos frutos pequeños se vuelvan blandos al final del ciclo; el árbol simplemente los descarta. Sin embargo, si observas que más del 30 % de la cosecha muestra pudrición interna o externa, acompañada de olor a moho o manchas negras en el tallo, el problema es grave y requiere acción inmediata. Ignorarlo puede propagar la enfermedad a otras especies cercanas, como el pepino o la berenjena.
Conclusión
Los calabacines con pudrición en la planta suelen deberse a exceso de riego, infección por Botrytis o deficiencia de calcio. Identifica rápidamente dónde aparecen los síntomas, revisa la humedad del sustrato y el aspecto del fruto, y aplica la solución adecuada: mejora el drenaje, trata con fungicidas naturales o enmienda con calcio. Con estos ajustes, tu huerto volverá a producir calabacines jugosos y sin manchas en menos de dos semanas. ¡Ánimo, que con observación y corrección el cultivo vuelve a la vida!