Cerezo con hojas marrones: causas y soluciones
- 28 Oct, 2025
Ver tu cerezo con hojas marrones es desalentador, sobre todo cuando la floración parece lejana. Ese tono tostado suele ser señal de que algo no va bien en el árbol, pero no te preocupes: la mayoría de los casos tienen una causa clara y una solución sencilla. A continuación te guío para identificar el origen del problema y corregirlo sin complicaciones.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más frecuente)
El exceso de riego deja el sustrato permanentemente húmedo, privando a las raíces de oxígeno. Cuando las raíces se ahogan, la absorción de agua y nutrientes se altera y las hojas se tornan marrones empezando por los bordes. En la zona mediterránea, especialmente en la Comunidad Valenciana o Andalucía, el calor del verano a menudo lleva a regar a diario. Si el suelo está arcilloso y no drena bien, la acumulación de agua es más probable.
2. Deficiencia de potasio
El potasio es esencial para la regulación del balance hídrico y la síntesis de azúcares. Cuando el árbol carece de este nutriente, los tejidos más viejos (hojas inferiores) se vuelven marrones y crujientes, mientras que el crecimiento nuevo sigue verde. Suelos arenosos de la Región de Murcia suelen ser “pobre en potasio” porque la lluvia los lleva rápidamente.
3. Enfermedad fúngica: Botryosphaeria (cancro del cerezo)
El hongo Botryosphaeria ataca a los cerezos cuando hay heridas por poda o por estrés hídrico. Aparecen manchas marrones que se extienden y pueden provocar la caída de ramas. En climas más húmedos como Galicia, la humedad constante favorece su desarrollo, sobre todo en primavera y otoño.
4. Quemaduras por sol intenso
En áreas expuestas, como los hoyos de los viñedos de la zona de Castilla‑La Mancha, los calores de verano pueden quemar el tejido foliar. Las hojas se vuelven rojizas‑marrón y presentan bordes secos. Normalmente ocurre cuando el árbol está plantado en pleno sol sin sombra parcial.
Otras causas menos frecuentes
- Falta de hierro (clorosis férrica) – amarillamiento con venas verdes, que a veces evoluciona a marrón.
- Plagas de escarabajo del cerezo – galerías en el tronco que debilitan el árbol y hacen que las hojas se marchiten.
- Daño por congelación tardía – heladas tardías en la meseta central pueden provocar necrosis foliar.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Distribución del daño: si el marrón se concentra en los bordes de las hojas y aparece primero en la base del árbol, piensa en exceso de riego o enfermedad fúngica.
- Textura y olor: hojas crujientes y secas indican quemaduras o déficit de potasio; si el sustrato huele a moho, sospecha de exceso de agua o hongo.
- Estado del suelo: introduce el dedo a 5 cm de profundidad. Si está empapado después de una lluvia reciente, el drenaje es insuficiente. Si está seco y aparecen grietas, el árbol necesita riego.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma | Probable causa |
|---|---|
| Bordes marrones, hoja entintada | Exceso de riego o quemadura por sol |
| Manchas marrones que se expanden | Enfermedad fúngica (Botryosphaeria) |
| Hojas inferiores marrones, resto verde | Deficiencia de potasio |
| Hojas con venas verdes y amarillas | Falta de hierro |
| Olor a humedad + suelo saturado | Exceso de riego |
Una vez que hayas localizado la señal más clara, pasa al paso siguiente: la corrección.
Soluciones paso a paso
Si es exceso de riego
- Detén el riego durante 3‑5 días y verifica la humedad del sustrato.
- Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de grava de 2 cm en el fondo y mezcla la tierra con 30 % de perlita o arena gruesa. En suelo, abre surcos de 30 cm de profundidad y rellénalos con arena y compost.
- Controla la frecuencia: riega solo cuando los primeros 5 cm de tierra estén secos; en climas cálidos, esto suele ser cada 7‑10 días.
- Observa la recuperación: en 2‑3 semanas las hojas nuevas volverán a ser verdes y el árbol mostrará brotes vigorosos.
Si es deficiencia de potasio
- Aplica fertilizante rico en potasio: utiliza un producto tipo K₆₀ o NPK 5‑10‑25. Disuelve 15 ml por 10 litros de agua y riega a la base del árbol.
- Repite la aplicación cada 30 días durante la temporada de crecimiento (marzo‑octubre).
- Complementa con compost: extiende una capa de 2 kg de compost bien descompuesto alrededor del tronco, sin tocar la base, y riega ligeramente.
- Mejora la absorción: incorpora cáscara de huevo triturada (aprox. 200 g por árbol) en primavera; es una fuente natural de potasio y calcio.
- Resultado esperado: verás hojas nuevas totalmente verdes en 7‑10 días y el vigor general aumentará en un mes.
Si es enfermedad fúngica (Botryosphaeria)
- Poda las partes afectadas con herramientas desinfectadas (alcohol 70 %). Corta 5 cm por encima del tejido sano.
- Aplica un fungicida ecológico a base de cobre: mezcla 5 g por 10 l de agua y riega la zona del tronco y las cicatrices. Repite cada 15 días hasta que el clima sea seco.
- Mejora la ventilación: poda ramas cruzadas y elimina exceso de follaje para que el interior reciba sol y aire.
- Control de humedad: evita riegos por aspersión; prefiere riegos al suelo.
- Tiempo de mejora: en 3‑4 semanas las lesiones dejarán de expandirse y aparecerán brotes sanos.
Si es quemadura por sol
- Instala una malla sombra (50 % de densidad) durante las horas de mayor radiación (12 h‑16 h).
- Riega profundamente una vez a la semana en las horas de la mañana para rehidratar el tejido.
- Aplica un spray foliar de biostimulante (extracto de algas) a 5 ml por litro de agua cada 15 días; ayuda a la recuperación del tejido foliar.
- Resultado: las hojas dañadas no recuperarán su color original, pero el árbol producirá hojas nuevas sanas en 10‑14 días.
Prevención futura
- Riego inteligente: usa un medidor de humedad o la regla del dedo; riega solo cuando la capa superficial esté seca.
- Fertilización equilibrada: incorpora compost dos veces al año (primavera y otoño) y, si el suelo es arenoso, añade harina de hueso (potasio) cada primavera.
- Podas estructurales: elimina ramas que generen sombra excesiva y garantiza una buena circulación de aire, fundamental en áreas como Galicia donde la humedad es mayor.
- Protección contra el sol: en climas muy cálidos, considera colocar telas de sombra temporales durante los meses más ardientes.
- Control sanitario: desinfecta herramientas tras cada poda y elimina restos vegetales caídos para evitar que los hongos encuentren refugio.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del cerezo se vuelvan marrones y caigan al final del verano; el árbol lo hace para dar paso a brotes nuevos. Sin embargo, deberías alarmarte si:
- Más del 30 % del follaje muestra el síntoma simultáneamente.
- Las hojas marrones aparecen en todas las ramas, no solo en la base.
- El tronco presenta manchas negras, exudados o se percibe olor a podredumbre.
- El árbol deja de producir flores o frutos en la temporada habitual.
En esos casos, actúa de inmediato siguiendo las soluciones señaladas; de lo contrario, espera a la siguiente primavera para una revisión general.
Conclusión
El cerezo con hojas marronas suele deberse a exceso de riego, deficiencia de potasio o a una infección fúngica. Identificar dónde aparecen las manchas, cómo se siente el suelo y si hay olores extraños te permite diagnosticar con precisión. Aplicando las correcciones indicadas – ajustar el riego, aportar potasio o tratar el hongo – verás una recuperación visible en una o dos semanas. Con un poco de atención y buenas prácticas de prevención, tu cerezo volverá a lucir un follaje verde y saludable, listo para una excelente cosecha de cerezas.