Coliflor con agujeros en hojas: causas y soluciones
- 27 Oct, 2025
Ver tus coliflores con agujeros en las hojas es desconcertante, sobre todo cuando el resto de la planta parece sano. Ese daño suele ser señal de un problema subyacente: una plaga incansable, un exceso de riego que debilita el tejido o una carencia de nutrientes que hace que la hoja se desgarre. La buena noticia es que, con un diagnóstico acertado, la solución es totalmente alcanzable y, en la mayoría de los casos, se puede aplicar con recursos caseros o productos ecológicos que ya tienes a mano.
En el siguiente artículo te explicaré cuáles son las causas más habituales de los agujeros en la coliflor, cómo distinguir cada una de ellas y qué medidas concretas puedes tomar para que tus plantas vuelvan a crecer fuertes y sin manchas.
Causas posibles del problema
1. Plaga de lepidópteros (orugas) – la causa más frecuente
Las orugas de la polilla del repollo ( Mamestra brassicae ) son la principal culpable de los agujeros irregulares en las hojas de la coliflor. Se alimentan de la superficie foliar, dejando comisuras redondeadas y a veces zonas totalmente perforadas. Aparecen sobre todo en la zona mediterránea (Murcia, Valencia, Andalucía) donde los veranos son cálidos y secos, pero también se encuentran en la meseta central si la humedad es suficiente para su desarrollo.
- Cómo identificarla: Busca pequeños sacos de seda en la parte inferior de la hoja o restos de heces negras (excremento de oruga). Los agujeros suelen ser irregulares, con bordes dentados y a veces rodeados de una fina silva verde que la oruga deja al comer.
- Por qué ocurre: La presencia de orugas se favorece cuando el cultivo no se revisa semanalmente y cuando el suelo está bien fertilizado pero sin cobertura vegetal que impida que las mariposas depositen sus huevos.
2. Pulgones y áfidos que provocan necrosis
Aunque los pulgones no taladran la hoja como una oruga, su succión de savia debilita el tejido y genera pequeñas puntos muertos que, al secarse, se convierten en agujeros. Este problema es típico en la zona atlántica (Galicia, Asturias) donde la humedad es alta y la proliferación de áfidos es constante.
- Cómo identificarla: Verás colonias blancas o verde‑amarillentas en el envés de la hoja y una capa brillante de melaza que atrae hormigas. Los agujeros aparecen después de varios días, siempre rodeados de una zona amarillenta.
- Por qué ocurre: El exceso de nitrógeno en el sustrato favorece el crecimiento rápido de los pulgones. Si fertilizas con abonos nitrogenados en exceso en primavera, crearás un caldo perfecto para ellos.
3. Deficiencia de calcio (pudrición del ápice)
El calcio es esencial para la integridad de la pared celular; su carencia provoca que los vasos de la hoja se debiliten y se rompan, dejando agujeros que aparecen en los bordes jóvenes. Esta condición es más común en suelos arcillosos de la zona interior (León, Burgos) donde el calcio es escaso y el riego abundante “arrastra” los minerales de la zona radicular.
- Cómo identificarla: Las hojas jóvenes se vuelven cambaleantes, con manchas necróticas en los márgenes que luego se abren como huecos. No observarás insectos ni residuos de seda.
- Por qué ocurre: Riegos intensos en suelo con pH bajo (≤6,0) impiden la absorción de calcio. Además, la falta de enmiendas calizas agrava la situación.
Causas menos frecuentes
- Mosebo (pulgón negro): produce manchas negras que pueden abrirse.
- Ataque de escarabajo de la col (Phyllotreta): crea pequeños agujeros en la parte superior de la hoja.
- Quemaduras por sol intenso en áreas sin sombra, que provocan resequedad y roturas.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El diagnóstico comienza con una observación sistemática. Pregúntate:
- ¿Dónde aparecen los agujeros? Si están dispersos y rodeados de seda, piensa en orugas. Si aparecen en hojas jóvenes y sin signos de insectos, busca una deficiencia nutrimental.
- ¿Qué forma tienen? Los agujeros de las orugas son irregulares y dentados; los de la deficiencia de calcio son alineados con los márgenes y suelen acompañarse de amarillamiento.
- ¿Existe humedad excesiva? En la zona atlántica, la presencia de melaza indica pulgones.
- ¿Hay restos de seda o sacos de huevo? Eso es una pista clara de lepidópteros.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma observado | Posible causa |
|---|---|
| Agujeros irregulares con seda y restos de oruga | Orugas de polilla |
| Puntos negros rodeados de melaza, agujeros pequeños | Pulgones/áfidos |
| Bordes jóvenes con manchas necróticas que se abren | Deficiencia de calcio |
| Agujeros en hojas viejas, sin insectos ni seda | Daño mecánico o resequedad |
Una vez que hayas acertado la causa, pasa a la prueba del suelo: mete el dedo 5‑10 cm en la tierra. Si está muy húmeda, sospecha de exceso de riego que puede agravar la deficiencia de calcio. Si está seca y compacta, el problema puede ser nutricional y requiera enmienda.
Soluciones paso a paso
Si la causa son orugas de la polilla del repollo
- Revisa cada planta cada mañana y retira manualmente las orugas que encuentres.
- Aplica una barrera de cubierta con mallas anti‑insectos (malla de 1 mm) para impedir que las mariposas depositen huevos. El material cuesta unos 5 €/m² y dura toda la temporada.
- Trampa de feromonas: cuelga trampas amarillas cerca del huerto; atraen a los adultos y reducen la oviposición. Cambia la trampa cada 30 días.
- Spray ecológico: disuelve 15 ml de aceite de neem en 1 litro de agua y pulveriza sobre la planta cada 7‑10 días mientras dure la presencia de orugas. Verás reducción del daño en 5‑7 días.
Si la causa son pulgones/áfidos
- Lava las hojas con una solución de agua y unas gotas de jabón neutro (aprox. 5 ml por litro). Rocía bien el envés y deja actuar 15 minutos antes de enjuagar.
- Introduce depredadores naturales: libera mariquitas o crisopas (un paquete de 200‑300 ejemplares por 100 m²) cada primavera; se alimentan de los pulgones en 24‑48 h.
- Enmienda con ceniza de madera: espolvorea 1 kg de ceniza por 10 m². La ceniza eleva ligeramente el pH y desincentiva a los áfidos.
- Control biológico: aplica 10 ml de extracto de ajo por litro de agua cada 10 días; el olor repele a los pulgones y no daña a la coliflor.
Si la causa es deficiencia de calcio
- Riega con solución caliza: disuelve 200 g de cal agrícola (dolomita) en 10 l de agua y aplica una vez a la base de la planta cada 15 días. La corrección lleva 2‑3 semanas para que aparezcan hojas sanas.
- Aplica fertilizante foliar rico en calcio (ej. N‑PK‑Ca 10‑5‑5‑15) a razón de 30 ml por m² cada mes.
- Mejora el drenaje si el suelo es arcilloso: mezcla 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato al trasplantar.
- Control de riego: riega solo cuando los 5 cm superiores del suelo estén secos; evita el exceso que lixivia el calcio.
Si la causa es exceso de riego (factor agravante)
- Deja secar el sustrato: en macetas, retira la bandeja de drenaje y permite que el exceso se evapore durante 48 h.
- Revisa los orificios de drenaje; si están obstruidos, desobstruye con un palillo o sustituye la maceta por una con más agujeros.
- Ajusta la frecuencia: en clima mediterráneo, riega cada 5‑7 días en primavera, reduciendo a cada 10‑12 días en verano si la temperatura supera los 30 °C.
- Añade materia orgánica (compost bien curado) al 20 % del volumen del sustrato para mejorar la retención y el paso del agua.
Prevención futura
Para que los agujeros en las hojas no vuelvan a aparecer, adopta estas buenas prácticas:
- Rotación de cultivos: alterna la coliflor con leguminosas (habas, guisantes) cada año; eso reduce la presión de plagas como la polilla del repollo.
- Cubierta vegetal: planta mundo verde (corteza de pino, hojas de ajo) alrededor del huerto; actúa como barrera física y aporta nutrientes lentamente.
- Control de fertilización: mantén un equilibrio N‑P‑K ≈ 2‑1‑2 y añade cal agrícola cada otoño para asegurar calcio suficiente.
- Inspección semanal: dedica 15 minutos cada lunes a revisar hojas y suelos; detectar el problema a tiempo evita que se extienda.
- Riego por goteo: instala un sistema de goteo que suministre 2‑3 l h⁻¹ por planta solo cuando el suelo esté seco a 5 cm; ahorra agua y mejora la aireación de la raíz.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas en la base de la coliflor se vuelvan amarillas y se caigan; la planta así reemplaza tejido viejo. Sin embargo, si los agujeros aparecen en más del 30 % de la masa foliar, se extienden rápidamente, o aparecen acompañados de marchitamiento y puntas negras, es señal de un problema serio que requiere intervención inmediata siguiendo los pasos descritos. Ignorarlo puede provocar una caída de producción del 50 % o más.
Conclusión
Los agujeros en las hojas de la coliflor suelen deberse a orugas, pulgones o deficiencia de calcio, y a veces a un exceso de riego que empeora la situación. Observando dónde aparecen los daños, identificando restos de insectos y verificando la humedad del suelo, podrás determinar la causa exacta. Con los tratamientos ecológicos indicados – from mallas anti‑insectos, spray de neem, solución de cal o ajustes de riego – verás una recuperación visible en una a tres semanas. Mantén la vigilancia y aplica las medidas preventivas, y tus coliflores volverán a lucir hojas enteras y saludables. ¡A por una cosecha sin agujeros!