Cómo cultivar acelgas

Cómo cultivar acelgas

Si tienes acelgas en casa, sabes lo cómodo que es ir a la huerta y llevar a la mesa unas hojas tiernas y llenas de vitaminas. En España la acelga es una hortaliza muy apreciada en la cocina tradicional de regiones como Castilla, Galicia y la Mediterránea, tanto por su sabor suave como por su alto contenido en hierro y vitaminas A y C.

Aun así, muchos principiantes la subestiman pensando que basta con plantarla y listo; la verdad es que, aunque su dificultad sea baja, necesita algunos cuidados específicos para que las hojas lleguen a buen tamaño y sin deformaciones. En esta guía completa descubrirás todo lo necesario: preparación del suelo, calendario de siembra según zona, riego, fertilización, control de plagas y el momento exacto de la cosecha. Todo ello con datos concretos y trucos que he usado en mi propio huerto de Albacete y que funcionan en cualquier rincón de la península.


1. Requisitos de cultivo

Clima y temperatura

La acelga prefiere climas frescos, con temperaturas diurnas entre 12 °C y 20 °C. Soporta ligeras heladas, pero las menos de 5 °C pueden dañar las plántulas. En la zona mediterránea (Valencia, Murcia) se cultiva de otoño a primavera para evitar el calor del verano; en la meseta (Madrid, Castilla) se planta en primavera y se protege en invierno; en la costa atlántica (Galicia, Asturias) el rango óptimo se mantiene casi todo el año gracias a los veranos templados y lluvias regulares.

Luz solar

Necesita al menos 4–6 horas de sol directo al día. Si la exposición supera 8 horas, el riesgo de que las hojas se vuelvan amarillas por exceso de calor aumenta, sobre todo en el sur. En climas muy calurosos, una malla sombra ligera durante las horas pico (12‑15 h) protege la planta sin impedir la fotosíntesis.

Suelo

Prefiere suelos franco arenosos, bien drenados y con pH entre 6.0 y 7.0. En suelos arcillosos pesados, añade arena gruesa y materia orgánica (aprox. 3 kg de compost por m²) para mejorar la aireación. Un drenaje deficiente provoca pudrición de raíces, uno de los problemas más comunes en la acelga de interior.

Espacio y plantación

Cada planta requiere 30 cm de distancia entre individuos y una profundidad de raíces de 10–15 cm. En macetas, el recipiente mínimo es de 15 L para variedades de crecimiento rápido; si prefieres cultivar en bolsa, elige una de 30 cm de diámetro y rellénala con sustrato ligero y bien abonado.


2. Siembra o plantación

Cuándo sembrar

En la zona mediterránea la siembra en semillero se hace entre octubre y noviembre; el trasplante al huerto se realiza en febrero cuando el suelo alcanza 10 °C. En la meseta la ventana es de marzo‑abril para la siembra y mayo para el trasplante, siempre que las heladas hayan pasado. En la costa atlántica puedes sembrar desde septiembre y trasplantar en enero, aprovechando el clima templado del invierno atlántico.

Siembra de semillas

Si optas por semillero, coloca las semillas a 0,5 cm de profundidad en bandejas con sustrato universal. Mantén la humedad constante (no encharques) y una temperatura ambiente de 15‑18 °C. La germinación ocurre en 7‑14 días; cuando las plántulas tengan 2 pares de hojas verdaderas (aprox. 4 cm de altura), están listas para el primer endurecimiento.

Endurecimiento y trasplante

Durante una semana lleva las plántulas al exterior, empezando con 1‑2 horas al día y aumentando gradualmente hasta 5‑6 horas. Cuando tengan 3‑4 pares de hojas y el riesgo de helada sea bajo, transplántalas a su sitio definitivo. Haz un hoyo de 12 cm de profundidad, coloca la planta y cubrelas hasta la primera hoja para favorecer la formación de raíces adicionales. Riega abundante para asentar el sustrato.

Plantones comprados

Si prefieres comprar plantones, elige raíces cortas y firmes, sin manchas negras. Evita los que tengan hojas amarillentas o presencia de pulgones. Trasplanta inmediatamente al sitio definitivo, respetando la distancia de 30 cm y regando generosamente la primera vez.


3. Cuidados durante el cultivo

Riego

Durante la fase vegetativa, la acelga necesita 2‑3 L por planta cada 3‑4 días. En climas cálidos o cuando la temperatura supera 22 °C, aumenta a 4 L y riega diariamente. Lo ideal es riego por goteo al nivel del suelo, evitando mojar las hojas para reducir la aparición de mildiu. Señales de riego insuficiente: hojas que se vuelven cigarras y margen de la hoja seco; exceso: hojas amarillentas y suelos encharcados.

Fertilización

Aplica un fertilizante balanceado NPK 10‑10‑10 a razón de 50 g por m² cada 15 días durante el crecimiento inicial. Cuando aparezcan los primeros botones de hoja, cambia a un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) con 30 g por m² cada 10 días para favorecer la producción de hojas gruesas. Si prefieres productos ecológicos, una infusión de ortiga cada mes aporta nitrógeno y micronutrientes sin quemar la planta.

Entutorado y soporte

Aunque la acelga no requiere soporte fuerte, en suelos muy arenosos o en macetas pequeñas las plantas pueden volcarse al viento. Coloca una vara de madera de 60 cm al lado de cada fila y amarra suavemente el tallo con cuerda de yute. Retira el soporte cuando la planta alcance 30 cm de altura para evitar que el follaje se deforme.

Poda y mantenimiento

Una práctica útil es deshojar los brotes más viejos una vez al mes, dejando solo las hojas jóvenes que son más tiernas. Elimina cualquier hoja amarilla o dañada para prevenir la propagación de hongos. En variedades de ciclo corto (tipo “Ford”), la poda ligera permite una cosecha más continua, mientras que en la variedad “Berlín” (ciclo largo) es mejor dejar crecer la planta entera y cosechar hojas exteriores.

Control de malas hierbas

El acolchado con paja o corteza de pino (unos 8‑10 cm de espesor) reduce la competencia por agua y nutrientes, además de mantener la temperatura del suelo más estable. Realiza una escarda manual cada dos semanas, evitando el uso de herbicidas químicos que pueden dañar la delicada raíz de la acelga. Si detectas brotes de cardos o ortigas, arrástralos con una horca y deséchalos fuera del huerto.


4. Calendario de cultivo regional

Zona mediterránea (Andalucía, Valencia, Murcia)

  • Siembra en semillero: octubre‑noviembre.
  • Trasplante al huerto: febrero‑marzo, cuando la temperatura nocturna supera los 10 °C.
  • Cosecha: de marzo a junio. El ciclo completo desde el trasplante dura 3‑4 meses.

Zona interior / Meseta (Madrid, Castilla‑León)

  • Siembra: marzo‑abril.
  • Trasplante: mayo, una vez que el riesgo de helada haya pasado y el suelo llegue a 12 °C.
  • Cosecha: julio‑septiembre, con picos de producción en agosto. El ciclo total es de 4‑5 meses.

Zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria)

  • Siembra: septiembre‑octubre (aprovechando el inicio del otoño húmedo).
  • Trasplante: enero‑febrero, cuando el suelo está bien trabajado y la pluviosidad es moderada.
  • Cosecha: abril‑octubre, extendiéndose hasta el final del otoño gracias a los veranos frescos. El ciclo puede durar 5‑6 meses, ideal para una producción prolongada.

5. Problemas comunes y soluciones

Plagas: pulgón y escarabajo de la acelga

Los pulgones aparecen en los brotes jóvenes, formando pequeños grupos verdes o negros y excretando melaza que favorece el mildew. Solución rápida: rocía jabón potásico al 1 % (10 ml en 1 L de agua) cada 5‑7 días y coloca coccinélidos (mariquitas) como enemigos naturales.

Enfermedades: mildiu y podredumbre de raíz

El mildiu se manifiesta como una capa grisácea en la parte inferior de las hojas, especialmente en los humedecidos por la mañana. Prevención: riega al pie de la planta, elimina hojas afectadas y aplica cobre verde (azufre + cobre) a razón de 2 g por m² cada 15 días. La podredumbre de raíz ocurre por exceso de agua en suelos compactos; mejora el drenaje añadiendo arena gruesa y reduce la frecuencia de riego.

Deficiencias nutricionales

Hojas amarillentas con venas verdes pueden indicar falta de nitrógeno. Corrige con una infusión de ortiga o un fertilizante NPK 20‑10‑10 a 30 g por m². Si las puntas de las hojas se vuelven carnosas y marrones, es señal de déficit de potasio; aporta ceniza de madera (½ cucharadita por planta) o fertilizante rico en K.

Estrés por calor

En el sur, cuando las temperaturas superan los 28 °C y el riego es insuficiente, la acelga desarrolla hojas enrolladas y pierde sabor. Solución: instala una malla sombra del 30 % y riega en la tarde con 4 L por planta, manteniendo el suelo siempre húmedo pero no encharcado.

Daño mecánico por animales

Los conejos pueden devorar los brotes tiernos durante la madrugada. Coloca una cerca de alambre fino (al menos 30 cm de altura) o distribuye cáscaras de huevo trituradas alrededor de la base, lo que desalienta a los mamíferos.


6. Cosecha

La acelga está lista para cosechar cuando las hojas alcanzan entre 15 cm y 30 cm de longitud y el color es un verde intenso sin manchas amarillas. La forma más sostenible es cosechar hoja a hoja, arrancando primero las hojas exteriores con un cuchillo afilado o con las manos, dejando el corazón intacto para que siga produciendo.

En la práctica, una planta bien cuidada permite cosechas continuas cada 15‑20 días durante todo el ciclo. Si buscas una cosecha masiva, corta la planta entera cuando la altura supere los 40 cm; así obtienes un ramillete completo para congelar o para preparar platos tradicionales como el revuelto de acelgas.

Recuerda que el sabor mejora si la cosecha se realiza en la mañana, antes de que el sol haya calentado mucho la hoja. Además, si la temperatura nocturna está bajo 8 °C, la hoja puede volverse más amarga, por lo que es mejor esperar a días más templados.


7. Consejos finales y trucos

Asociaciones beneficiosas

Planta cebolla o ajo al borde del huerto de acelga: sus compuestos sulfúricos repelen pulguillas y carcoma. La zanahoria y la remolacha son buenas vecinas porque sus raíces profundas evitan la competencia por agua. Albahaca y caléndula atraen polinizadores y depredadores naturales como las mariquitas, mejorando el control biológico de plagas.

Variedades recomendadas para España

  • Berlín: ideal para climas fríos, crecimiento rápido, hojas gruesas y resistentes al frío.
  • Ford: variedad de ciclo corto, perfecta para cosechas de primavera en la costa atlántica.
  • Rosa de Cantabria: se adapta bien a suelos ligeramente ácidos y a la humedad constante del norte.

Trucos del hortelano

  • Riegos nocturnos: aplicar agua al anochecer reduce la evaporación y evita que el follaje se moje, disminuyendo el riesgo de mildiu.
  • Uso de café molido: espolvorea una capa fina alrededor de la base; aporta nitrógeno y repele algunos insectos.
  • Cubierta de heno: una capa de 5 cm de heno seco ayuda a mantener la humedad del suelo y a controlar la aparición de ortigas.

Errores comunes a evitar

  • Plantación en suelo compacto: siempre afloja al menos 15 cm de profundidad antes de sembrar.
  • Riego excesivo en verano: el exceso de agua favorece la podredumbre de raíz y la aparición de hongos.
  • No renovar el abono: la acelga agota rápidamente el nitrógeno; reabona cada 3‑4 semanas para mantener el vigor.

Siguiendo estos consejos, tu huerto de acelgas será productivo, saludable y te proporcionará hojas frescas durante varios meses del año.


8. Conclusión

Cultivar acelgas es una de esas actividades que combina facilidad con una gran recompensa culinaria. Desde la siembra en otoño o primavera según la zona, pasando por un riego mesurado y una fertilización equilibrada, hasta el control puntual de plagas y la cosecha continua, cada paso está al alcance de cualquier hortelano, incluso en balcones urbanos.

La dificultad es baja, pero la constancia marca la diferencia: cuida el drenaje, mantén el suelo bien abonado y protege las hojas de la humedad excesiva. Con la guía completa que te he ofrecido, tendrás todas las claves para lograr una producción abundante y sabrosa. ¡Anímate, prepara tu parcela y disfruta de esa frescura verde directamente del huerto a tu mesa!