Cómo eliminar el mildiu en cebollas
- 16 Nov, 2025
Si tus cebollas presentan hojas pequeñas y manchas amarillentas, es muy probable que estés frente a mildiu, una enfermedad foliar que se extiende rápidamente en climas húmedos. En la península, el mildiu en cebollas aparece con más fuerza en la zona atlántica (Galicia, Asturias, País Vasco) y en la zona del interior durante la primavera lluviosa. No te preocupes, que este problema tiene solución y, con un diagnóstico acertado, podrás recuperarlas en una o dos semanas.
A continuación te explico las causas más frecuentes, cómo distinguirlas y qué medidas tomar, con recomendaciones adaptadas a las distintas regiones españolas.
Causas posibles del mildiu en cebollas
1. Condiciones meteorológicas favorables (causa principal)
El mildiu necesita aire frío y humedad constante para germinar. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) suele aparecer cuando las temperaturas nocturnas bajan de 12 °C y la lluvia supera los 30 mm en una semana. En la costa atlántica, la niebla y las lluvias intermitentes crean la misma combinación. Cuando el follaje está mojado durante más de 12 h, los esporangios del hongo se liberan y contaminan las plantas cercanas.
2. Densidad de plantación excesiva
Una plantación muy compacta impide la circulación del aire. En huertos de Córdoba o Sevilla, donde se suele sembrar a menos de 15 cm de distancia entre filas, la humedad se mantiene atrapada y el hongo se desarrolla con facilidad. Además, la sombra que produce la copa de una planta sobre la otra prolonga la humedad foliar.
3. Falta de rotación de cultivos
Cultivar cebolla año tras año en el mismo sitio deja residuos de Bremia (el hongo causante del mildiu) en el suelo. En zonas como Valencia o Murcia, donde se practica la agricultura intensiva, la ausencia de rotación de al menos 3 años con leguminosas o cereales favorece la persistencia del patógeno.
4. Riego por aspersión en momentos inoportunos
Regar con aspersores durante la tarde o la noche deja el follaje húmedo al anochecer, justo cuando las esporas buscan germinar. En la Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde el riego por goteo es común, el uso inadecuado de aspersores aumenta el riesgo de mildiu.
Causas menos frecuentes
- Variedades susceptibles: algunas cebollas de día corto como la “Red Creole” son más vulnerables.
- Deficiencia de potasio: debilita la defensa natural de la planta, aunque rara vez es la causa directa.
- Daños mecánicos: cortes o rasgaduras en los tallos facilitan la entrada del hongo.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Primero observa el patrón de la enfermedad. Si las manchas aparecen primero en la parte inferior de la hoja y se extienden hacia arriba con un halo grisáceo, estás frente a mildiu clásico. Si, por el contrario, ves manchas negras sin halo, podría tratarse de una podredumbre negra y la solución será distinta.
A continuación, utiliza la siguiente tabla “Si… entonces…” para afinar el diagnóstico:
- Si la humedad del aire se mantiene alta (>80 %) durante varios días y la temperatura nocturna está entre 8 °C y 15 °C → Condiciones meteorológicas favorables.
- Si las plantas están muy juntas y el aire circula poco → Densidad de plantación excesiva.
- Si la cebolla ha estado en ese mismo suelo durante 2‑3 años consecutivos → Falta de rotación de cultivos.
- Si riegas con aspersores al atardecer y notas hojas mojadas al día siguiente → Riego por aspersión inadecuado.
Comprueba el estado del sustrato introduciendo el dedo a 5 cm de profundidad. Un suelo muy compacto y húmedo indica problemas de drenaje que agravan la humedad foliar. Finalmente, revisa el envés de la hoja con una lupa: los esporangios del mildiu aparecen como una fina capa grisácea que, al humedecerse, se vuelve negra.
Soluciones paso a paso
1. Ajustar las condiciones climáticas artificiales
- Instala un toldo o malla anti‑helada en la zona atlántica durante la primavera para reducir la humedad ambiental. Un toldo de 1,5 m de altura permite ventilación, pero protege de la lluvia directa.
- Mejora la ventilación abriendo espacios entre filas al menos 30 cm. En la meseta, una separación de 40 cm entre hileras facilita el flujo de aire y reduce la duración de la humedad foliar.
2. Redensificar la plantación
- Deshierba y re‑siembra con una distancia mínima de 20 cm entre plantas y 30 cm entre filas. En huertos urbanos de Barcelona, esta densidad permite una buena circulación sin perder rendimiento.
- Poda ligera de hojas viejas que ya están enfermas; corta con tijeras desinfectadas en alcohol 70 % para evitar esporas secundarias.
3. Rotación y manejo del suelo
- Rota cultivos: si has cultivado cebolla durante los últimos dos años, planta legumbres (garbanzos o lentejas) o cereales de invierno en su lugar durante 3 años. Esto disminuye la carga de esporas en el suelo.
- Aplica compost maduro (2 kg m⁻²) al final de la temporada para enriquecer la materia orgánica y favorecer microorganismos antagonistas al hongo.
4. Riego adecuado
- Cambia a riego por goteo o micro‑aspersores que mojen solo la zona de la raíz. Si usas aspersores, programa los riegos al amanecer, garantizando que las hojas tengan al menos 4 h para secarse antes del anochecer.
- Controla la humedad: inserta un higrómetro de suelo; riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos. En la zona cerámica de Almería, esto reduce el consumo de agua en hasta un 30 %.
5. Tratamientos ecológicos
- Fungicida de cobre (oxicloruro de cobre) al 15 g L⁻¹ bajo la lluvia ligera. Aplica una primera dosis cuando veas los primeros signos de mildiu y repite cada 7‑10 días mientras persista la humedad.
- Extracto de hojas de ajo: macera 10 g de ajo picado en 1 L de agua, deja reposar 24 h y pulveriza al amanecer. El azufre natural del ajo inhibe la germinación de esporas.
- Bicarbonato de potasio: disuelve 1 kg en 100 L de agua y rocía cada 15 días. Es barato (≈ 2 €/L) y actúa como protector físico contra el hongo.
Tiempo de recuperación: Siguiendo estas medidas, notarás una mejoría visible en 7‑10 días y la mayoría de las hojas sanas volverán a crecer en 2‑3 semanas. Si la infección estaba muy avanzada, quizá debas eliminar algunas plantas para evitar la diseminación.
Prevención futura
- Mantén una rotación regular de al menos 3 años entre cebollas y cultivos no pertenecientes a la familia de las liliáceas.
- Fertiliza con potasio y calcio en primavera (15 g m⁻² de sulfato de potasio) para reforzar la pared celular y hacerla menos penetrable al hongo.
- Controla la humedad ambiental mediante cubiertas vegetales (paja, acolchado) que absorban el exceso de agua y reduzcan la evaporación del suelo.
- Inspecciona cada 5‑7 días durante la temporada de lluvias; la detección temprana permite aplicar tratamientos cuando la enfermedad está aun contenida.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que algunas hojas más viejas de la cebolla se vuelvan amarillentas y caigan: la planta las sustituye por nuevas. Sin embargo, si el amarilleo cubre más del 30 % de la planta, aparecen manchas grisáceas con halo blanquecino y la raíz empieza a pudrirse, el mildiu está comprometido seriamente y requiere acción inmediata. En ese caso, no dudes en eliminar las plantas gravemente afectadas para proteger el resto del huerto.
Conclusión
El mildiu en cebollas se dispara por humedad prolongada, plantaciones densas y falta de rotación. Identificando el patrón de la enfermedad y revisando el entorno (temperatura, riego, densidad), podrás aplicar la solución correcta: mejorar la ventilación, espaciar las plantas, cambiar al riego por goteo y usar fungicidas ecológicos como cobre o extracto de ajo. Con estas acciones, tus cebollas volverán a crecer sanas y productivas en menos de un mes, y evitarás que el problema reaparezca en futuras cosechas. ¡Manos a la tierra y a cosechar sin preocupaciones!