Cómo eliminar oidio en calabacines: diagnóstico y solución

Cómo eliminar oidio en calabacines: diagnóstico y solución

Ver tus calabacines cubiertos de polvo blanco resulta desesperante, sobre todo cuando la cosecha se acerca. El oidio en calabacines es una enfermedad fúngica que ataca hojas, tallos y, en casos graves, los frutos. No estás solo; es uno de los problemas más habituales en huertos de Andalucía, Castilla-La Mancha y la zona Mediterránea. La buena noticia es que, con un buen diagnóstico y los remedios adecuados, puedes acabar con él sin recurrir a químicos agresivos.

En este artículo vamos a desgranar las causas más frecuentes, explicarte cómo distinguirlas y ofrecerte un plan de actuación paso a paso. Al final tendrás todas las herramientas para que tus plantas vuelvan a lucir sanas y productivas.

Causas posibles del oidio en calabacines

1. Humedad relativa alta y falta de ventilación (causa más frecuente).
El polvo blanco del oidio se forma cuando el hongo Podosphaera xanthii encuentra una superficie húmeda y poco ventilada. En climas Mediterráneo como la costa de Valencia o los huertos de Granada, las mañanas frescas seguidas de soles intensos generan condensación nocturna. Si tus plantas crecen muy juntas, el aire estancado impide que la humedad se evapore, creando el caldo perfecto para el hongo.

2. Riegos en exceso o en horas inadecuadas.
Regar abundante y, sobre todo, hacerlo al atardecer o por la noche deja la hoja húmeda durante horas. En la meseta central, donde los inviernos son fríos y los veranos secos, los jardineros tienden a regar más para evitar la sequía, pero terminan favoreciendo el oidio. El problema se acentúa si el sustrato es arcilloso y retiene agua.

3. Variedades susceptibles y falta de rotación de cultivos.
Algunas variedades clásicas de calabacín, como ‘Black Beauty’ o la ‘Calabacín de la Mancha’, son más vulnerables al hongo que otras más resistentes (por ejemplo, la línea “Resist‑Plus”). Además, si en años consecutivos plantás calabacín o otras cucurbitáceas (pepino, melón) en el mismo sitio, los esporas del oidio se acumulan en el suelo.

Causas menos frecuentes

  • Polvo de polvo mineral (contaminación urbana) que confunde el diagnóstico.
  • Infección por otro hongo como Alternaria que produce manchas negras junto al polvo.
  • Daño mecánico (poda brusca) que abre heridas donde el hongo se instala rápidamente.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Distribución del polvo: Si el moho cubre toda la planta, incluidas flores y frutos, suele ser humedad alta y mala ventilación. Si sólo aparecen manchas en la base de la hoja después del riego, la causa probable es exceso de agua.
  2. Textura de la capa: El oidio forma una capa pulverulenta que se desprende con facilidad al tocarla. Otros hongos dejan una capa lisa o cerosa.
  3. Estado del sustrato: Palpa los 5 cm superiores. Si están muy húmedos a medianoche, el riego nocturno es sospechoso. Si el suelo está compacto y con poca aireación, la ventilación es el problema.
  4. Variedad cultivada: Revisa la etiqueta de la semilla. Las variedades tradicionales sin resistencia son más propensas a la enfermedad.

Tabla de diagnóstico rápido

SíntomaProbable causaAcción inmediata
Polvo blanco en toda la planta, humedad nocturnaAlta humedad y falta de aireMejorar espaciamiento y poda ligera
Manchas blancas solo en hojas jóvenes después de riegoRiego excesivo o nocturnoCambiar a riego matutino y reducir frecuencia
Brotes afectados en zona donde se plantaron cucurbitáceas los últimos 3 añosVariedad sensible + falta de rotaciónAlternar cultivo y usar variedades resistentes
Polvo que se desprende fácilmente, pero con manchas negrasCoincidencia con otro hongoAplicar tratamiento mixto (fungicida ecológico)

Una vez que hayas determinado la causa, pasa a la solución específica.

Soluciones paso a paso

Si la causa es alta humedad y mala ventilación

  1. Aumenta la distancia entre plantas: deja al menos 30 cm entre cada calabacín.
  2. Poda hojas bajas que toquen el suelo; esto favorece la circulación del aire.
  3. Instala mallas o tutores que permitan que las plantas se mantengan verticales y los ventiladores naturales entren.
  4. Aplica un tratamiento preventivo: una solución de bicarbonato de sodio al 1 % (una cucharadita por litro de agua) rociada cada 7 días. El bicarbonato eleva el pH superficial y dificulta el desarrollo del hongo.

Verás mejoría en 5‑7 días, con el polvo reduciéndose progresivamente.

Si la causa es exceso de riego o riego nocturno

  1. Cambia el horario: riega siempre entre las 6 y 9 h de la mañana.
  2. Controla la humedad: introduce la regla de “5 cm secos”. Inserta el dedo a esa profundidad; si está seco, puedes regar.
  3. Mejora el drenaje: añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato. En macetas, asegúrate de que haya al menos 2 agujeros de 8 mm en la base.
  4. Tratamiento curativo: prepara una infusión de infusión de té de manzanilla (2 g de flores secas por litro) y rocía al atardecer. La manzanilla tiene compuestos antifúngicos suaves y ayuda a secar la superficie.

Con estas medidas, la planta suele recuperarse en 2‑3 semanas si las raíces no están severamente dañadas.

Si la causa es variedad susceptible y falta de rotación

  1. Elige una variedad resistente: opta por calabacines “Resist‑Plus” o la línea “‘Coco Verde’”, que toleran mejor el oidio.
  2. Rota cultivos: después de cosechar, planta leguminosas (garbanzos, alubias) o cereales de cobertura durante al menos 2 años antes de volver a sembrar calabacín.
  3. Aplica un biofungicida: el extracto de Trichoderma harzianum (disponible en forma de polvo) se mezcla a razón de 5 g por 10 l de agua y se aplica cada 15 días durante la temporada de crecimiento. Trichoderma compite con el Podosphaera y reduce la presión de la enfermedad.

Los resultados aparecen en 10‑14 días, con nuevas hojas sin manchas y un crecimiento vigoroso.

Prevención futura

Para evitar que el oidio vuelva a aparecer, incorpora estas buenas prácticas en tu rutina de huerto:

  • Ventilación constante: mantén los pasillos entre hileras libres de maleza y poda ligera cada mes.
  • Riego inteligente: utiliza un medidor de humedad o una maceta con sensor; riega solo cuando la capa superior esté seca.
  • Variedades y rotación: alterna cada año entre calabacín, melón y leguminosas; aprovecha las variedades con resistencia incorporada.
  • Aplicación preventiva: antes de la primera lluvia de primavera, rocía una solución de sulfato de cobre (2 g/L) o la alternativa de bicarbonato mencionada antes.
  • Limpieza de restos: al final de la temporada, retira y destruye los restos vegetales (no los uses como compost) para eliminar esporas invernales.

Estas acciones forman un ciclo de defensa natural que protege tus cultivos año tras año sin necesidad de productos químicos costosos.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que algunas hojas viejas se vuelvan amarillas y caigan al final de la temporada; el calabacín lo hace para dar energía a los frutos. Sin embargo, si el polvo blanco se extiende rápidamente, afecta más del 30 % de la copa y aparecen hojas marchitas o frutos con manchas, el problema es serio y requiere intervención inmediata. No esperes a que la planta se muera; actúa en cuanto detectes los primeros signos.

Conclusión

El oidio en calabacines se debe, en la mayoría de los casos, a humedad excesiva, riego inadecuado o variedades vulnerables. Identificar dónde aparece el polvo, cómo está el sustrato y qué variedad tienes te permitirá aplicar la solución correcta: mejorar ventilación, ajustar el riego o cambiar de cultivar y usar biofungicidas. Con los pasos indicados, tus plantas pueden recuperarse en una o dos semanas y estarán mejor preparadas para resistir futuros brotes. ¡Manos a la obra y disfruta de una cosecha saludable!