Fresa con oidio: causas y soluciones efectivas

Fresa con oidio: causas y soluciones efectivas

Introducción

Ver que las hojas de tus fresas aparecen cubiertas por una capa blanca polvorosa, es decir, oidio, resulta bastante desalentador, sobre todo cuando has invertido tiempo y agua en el huerto. Este síntoma es una de las enfermedades más frecuentes en los cultivos de fresa en toda España, desde los campos de Huelva hasta los de Cataluña.
La buena noticia es que, con un diagnóstico sencillo, puedes detener su avance y devolver la vitalidad a tus plantas en pocos días. A continuación te explico las causas más habituales y cómo actuar paso a paso.

Causas posibles del problema

1. Condiciones de humedad excesiva y baja ventilación (causa más frecuente)

El oidio se desarrolla cuando el aire está muy húmedo y la circulación de aire es insuficiente. En la zona mediterránea, después de la primavera lluviosa, es común que el rociado natural mantenga la superficie de las hojas al 100 % de humedad durante la noche. Además, en cultivos intensivos donde las plantas se plantan muy juntas, la humedad se queda atrapada y el hongo prospera. Esta combinación favorece la aparición del polvo blanco que vemos en la parte superior de las hojas jóvenes.

2. Falta de luz solar directa

Las fresas que crecen bajo sombra parcial—por ejemplo, bajo los aleros de una casa en Andalucía o detrás de un árbol frutal en Castilla‑La Mancha—no reciben las 6‑8 horas de sol necesarias para que el microclima sea menos propicio al hongo. Cuando la luz es escasa, la cutícula de la hoja se vuelve más gruesa y retiene humedad, creando un escenario ideal para el oidio.

3. Riego por aspersión en la tarde o noche

Riegos intensivos con aspersores en la tarde dejan la superficie de la hoja húmeda durante varias horas, justo cuando la evaporación disminuye. En regiones como la Comunidad Valenciana, es habitual ver brotes de oidio en plantaciones que se riegan después de las 18:00 h. El agua que se queda adherida actúa como medio de dispersión de las esporas coronarias del hongo.

Causas menos frecuentes (mención rápida)

  • Variedades muy susceptibles: la fresa “Camarosa” y “Ventana” presentan mayor predisposición al oidio que la “Mara des Bois”.
  • Nutrientes desequilibrados: exceso de nitrógeno macro‑fácil favorece el crecimiento rápido de tejido tierno, más vulnerable a la infección.
  • Temperaturas nocturnas bajas: si la temperatura desciende por debajo de 10 °C y la humedad se mantiene alta, el hongo germina con mayor rapidez.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso es observar dónde y cómo aparece el ídio en tus plantas. Si notas un polvo blanco que se vuelve más denso en la parte inferior de las hojas, es señal de que la humedad se está acumulando allí, lo que suele indicar mala ventilación. Por el contrario, si el polvo cubre principalmente las hojas más expuestas al sol, la causa más probable es deficiencia lumínica.
A continuación, una tabla práctica de “si… entonces…” que te ayudará a decidir:

  • Si el polvo se concentra en la zona inferior y la zona está muy húmeda al anochecerexceso de humedad y falta de ventilación.
  • Si la planta está en sombra parcial y el polvo aparece en hojas expuestas al bordefalta de luz solar directa.
  • Si riegas por la tarde y el polvo surge al día siguiente → riego tardío con aspersión.

Una vez tengas una hipótesis, verifica el suelo: introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si está pegajoso o muy compacto, la circulación de aire es limitada, lo que refuerza la hipótesis de humedad retenida. Asimismo, revisa la orientación del rastrillo: si la fila de fresas está alineada a lo largo de una pared norte, la sombra será mayor y la luz insuficiente.

Soluciones paso a paso

Solución si la causa es humedad excesiva y mala ventilación

  1. Airea el cultivo: abre los pasillos entre filas al menos 30 cm y recorta las hojas más bajas que toquen el suelo.
  2. Aplica una solución de cobre: disuelve 10 g de polvo de cobre (sulfato cúprico) en 10 l de agua y rocía la cubierta foliar cada 7‑10 días mientras persista la humedad. El cobre actúa como fungicida de bajo impacto y es legal en agricultura ecológica.
  3. Reduce el riego nocturno: riega por la mañana, preferiblemente entre 6‑9 h, para que la evaporación sea máxima antes de la puesta del sol.
  4. Mejora el drenaje: si el sustrato es arcilloso, incorpora 30 % de perlita o arena gruesa. Verás una mejora visible en 10‑14 días.

Solución si la causa es falta de luz solar directa

  1. Reubica las plantas: si están bajo una pérgola o árbol, trasládalas a un lugar con al menos 6‑8 h de sol directo. En huertos urbanos, planta en balcones orientados al sur.
  2. Poda los competidores: corta ramas de arbustos vecinos que proyecten sombra. En la meseta central, una poda de 30 % del follaje circundante suele ser suficiente.
  3. Utiliza reflectores: coloca láminas de poliéster blanco o mantas de jardín en el suelo para reflejar luz hacia la base de las fresas. Este truco ha funcionado en mis cultivos de Albacete.
  4. Aplica un fungicida biológico: prepara una solución de extracto de ajo (1 diente por litro) y bicarbonato de sodio (1 cucharadita) para rociar semanalmente; ayuda a prevenir reapariciones mientras la planta se fortalece con más luz.

Solución si la causa es riego por aspersión en la tarde o noche

  1. Cambia el horario: programa el sistema de riego automático para que funcione antes del amanecer (5‑7 h). Esto permite que el agua se evapore antes de que el aire se sature.
  2. Reduce la presión del aspersor: en vez de chorros fuertes, usa aspersores de mensaje o goteo micro, que depositan el agua directamente en la base de la planta sin mojar las hojas. En la Costa de Granada, el goteo ha disminuido en un 80 % los casos de oidio.
  3. Evalúa la necesidad real: inserta un medidor de humedad en la zona media del cultivo; riega solo cuando el sensor indica <30 % de humedad volumétrica.
  4. Desinfecta el sistema: al final de la temporada, pasa una solución de vinagre (5 %) por las tuberías para eliminar esporas residuales. Los efectos se notan en la siguiente cosecha, con menos focos de polvo blanco.

Prevención futura

Para evitar que el oidio vuelva a aparecer, incorpora estas buenas prácticas en tu rutina:

  • Ventila las hileras regularmente, especialmente después de lluvias intensas; abre los laterales y elimina malezas que retengan humedad.
  • Fertiliza equilibradamente: utiliza compost bien descompuesto (2‑3 kg por 10 m²) en primavera y otoño; evita exceso de nitrógeno que favorece el crecimiento rápido de tejido susceptible.
  • Controla la exposición solar: mantén siempre al menos 6 h de luz directa; si cultivas en invernadero, abre los ventiladores y claraboyas al mediodía.
  • Riego inteligente: emplea goteo o riegos matutinos y verifica la humedad del sustrato con tu mano o con un medidor.
  • Monitorea: cada semana revisa una planta aleatoria; si detectas el primer signo de polvo blanco, actúa de inmediato con la solución de cobre o bicarbonato.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de la fresa, aquellas que están cerca del suelo, presenten manchas amarillentas o incluso una ligera capa blanquecina al caer naturalmente. No te alarmes si afecta a menos del 10 % de la planta y no hay expansión del polvo. En cambio, preocúpate si el oidio cubre más del 30 % de la superficie foliar, las hojas se vuelven cúrcuma y la planta deja de producir frutos o muestra marchitez. En esos casos, la intervención rápida con los tratamientos descritos es imprescindible para salvar la cosecha.

Conclusión

El oidio en fresas suele deberse a humedad excesiva, falta de luz o riego tardío. Detecta el origen observando dónde se concentra el polvo y cómo está el entorno de la planta, y aplica la solución adecuada: ventilación y cobre, más luz y reflectores, o riego matutino y goteo. Con un seguimiento constante y prácticas preventivas, tu huerto volverá a dar frutos jugosos en 1‑2 semanas y podrás disfrutar de fresas sanas durante toda la temporada.