Cómo eliminar pulgón en ajos
- 15 Nov, 2025
Si tienes ajo y notas hojas amarillentas y una capa pegajosa en la base de los tallos, es probable que estés frente a la plaga del pulgón. Este insecto es muy frecuente en los huertos españoles, sobre todo en la meseta central y en la zona de la Rioja, donde el clima templado‑cálido favorece su desarrollo. Detectar el problema a tiempo es clave: el pulgón debilita la planta y puede transmitir virus que arruinan la cosecha. A lo largo de este artículo descubrirás cómo eliminar pulgón en ajos mediante métodos ecológicos, cuándo aplicar cada tratamiento y cómo evitar que vuelva a aparecer.
Identificación del pulgón en ajos
El pulgón que ataca al ajo es pequeño, de entre 2 y 3 mm de longitud, y su color varía según la especie y la fase de desarrollo: algunos son verdes con un tono amarillento, otros aparecen negros o con manchas rojizas cuando están alimentados. Los encuentras agrupados en la parte inferior de la planta, sobre el envés de las hojas jóvenes y, en el caso del ajo, en los cielos de los tallos y en los puntos donde brotan los nuevos brotes.
Los daños son fáciles de reconocer. Al succionar savia, el pulgón provoca que las hojas se encuelguen, se vuelvan amarillas y, en casos graves, se vuelvan pálidas y frágiles. Además, excreta una sustancia azucarada llamada melaza, que favorece la aparición de hojuelas negras (hongo negro) y atrae a hormigas, que protegen a la plaga a cambio de alimento. En el ajo, el pulgón debilita los bulbos, reduciendo su tamaño y calidad para la cosecha.
En cuanto a su ciclo, el pulgón se reproduce rápidamente: una hembra adulta puede generar 30‑50 crías en una semana y cada cría madura en 3‑5 días bajo temperaturas de 15‑25 °C. Por eso, en primavera y principios de verano (de marzo a junio, según la zona) se producen las mayores explosiones. En la meseta y en regiones con regadío abundante, como Castilla‑La Mancha, la incidencia es mayor, mientras que en la costa mediterránea aparecen algo más tardías, cuando las lluvias primaverales aumentan la humedad del suelo.
Métodos de eliminación
A) Prevención y medidas culturales
Una inspección regular es la base para mantener el pulgón bajo control. Revisa tus ajos cada 2‑3 días durante la primavera, enfocándote en el envés de las hojas y en los tallos jóvenes. Si observas menos de 10 pulgones por planta, un simple chorro de agua a presión moderada al amanecer es suficiente para desalojarlos sin dañar la planta.
Planta trampas repelentes cerca del huerto: la albahaca y la menta son excelentes para disuadir al pulgón, y además atraen a depredadores naturales. Otro truco práctico es colocar cintas de cobre alrededor de los surcos; el contacto con el metal genera una ligera descarga que los pulgones evitan cruzar.
Controlar las hormigas es indispensable porque ellas protegen a los pulgones. Puedes colocar barreras pegajosas con cinta doble cara alrededor de los tallos o esparcir tierra de diatomeas en la base de la planta; ambas técnicas impiden que las hormigas suban y alimenten a la plaga.
B) Tratamientos ecológicos
Jabón potásico (1‑2 % de concentración) es uno de los remedios más seguros. Disuelve 15‑20 ml de jabón potásico en 1 l de agua y rocía bien el envés de las hojas al atardecer, evitando el sol directo que podría quemar los tejidos. Repite cada 3‑4 días hasta observar la desaparición total de los pulgones.
El aceite de neem actúa por contacto e ingestión. Prepara una solución con 5‑10 ml de aceite de neem, 1 l de agua y unas gotas de jabón neutro como emulsionante. Aplica la mezcla cada 7 días, preferiblemente al amanecer o al final de la tarde. El neem interfiere con la alimentación y la reproducción del pulgón, y su efecto residual dura entre 5‑7 días.
Para los que prefieren preparados caseros, el purín de ajo es muy efectivo. Tritura 4 dientes de ajo en un litro de agua, déjalo reposar 24 h y cuélalo. Pulveriza la infusión sobre la planta cada 5 días. El fuerte olor del ajo repele a los pulgones y no afecta a los organismos beneficiosos.
Los depredadores naturales son el aliado definitivo. Las mariquitas pueden devorar hasta 100 pulgones al día; si les ofreces refugio plantando hinojo, eneldo y milenrama alrededor del huerto, aumentas su presencia. También puedes adquirir larvas de crisopa (crisopas) o sírfidos (avispas parasitoides) en tiendas de jardinería ecológica y soltarlas directamente entre los ajos.
C) Tratamientos químicos (último recurso)
Solo cuando la infestación supere el 50 % de la planta y los métodos ecológicos no hayan surtido efecto, recurre a insecticidas con piretrinas naturales autorizados para agricultura ecológica. Sigue estrictamente la dosificación indicada y respeta un plazo de seguridad de al menos 3‑5 días antes de cosechar los bulbos. Este tipo de productos se degradan rápidamente y tienen un bajo impacto en el medio ambiente, pero deben usarse con mesura.
Frecuencia y timing de los tratamientos
Empieza a actuar en cuanto veas los primeros pulgones, sin esperar a que se formen colonias extensas. Con jabón potásico, aplica una pulverización cada 3‑4 días mientras persista la presencia de la plaga; con aceite de neem, la pauta es cada 7 días. Alternar ambos productos (una sesión de jabón, la siguiente de neem) aumenta la efectividad y reduce la posibilidad de resistencia.
El mejor momento del día para tratar es al atardecer, entre 19:00 y 21:00, cuando el sol ya no está fuerte y los pulgones están más activos en la superficie de la planta. Si lo haces por la mañana, asegúrate de que no haya radiación directa que pueda quemar las hojas tratadas. Mantén el programa de aplicaciones hasta una semana sin ver pulgones; después, sigue observando semanalmente durante el resto de la temporada.
Prevención a largo plazo
Evita excesos de nitrógeno en el abonado. Los ajos que reciben fertilizantes muy ricos en N producen brotes más jugosos, que resultan irresistibles para el pulgón. Opta por abonos equilibrados (NPK 10‑10‑10) o fertilizantes orgánicos como estiercol bien curtido o compost en cantidades moderadas.
Fomenta la biodiversidad en el huerto. Deja un rincón con flores silvestres (pensamientos, tréboles) y planta aromáticas periféricas (romero, tomillo). Estas especies atraen a mariquitas, crisopas y avispas parasitoides, creando un equilibrio natural que mantiene la plaga bajo control sin intervención humana constante. Además, la rotación de cultivos (alternar ajos con leguminosas o cereales) rompe el ciclo de vida del pulgón y reduce la presión de ataque.
Errores comunes al combatir el pulgón en ajos
- Esperar demasiado antes de actuar; el pulgón se reproduce tan rápido que lo que comienza como un par de insectos puede convertirse en una plaga en pocos días.
- Usar solo agua sin presión; el chorro suave no elimina la capa protectora de la cera del pulgón y, por tanto, resulta ineficaz.
- Aplicar tratamientos en plena hora de sol; esto quema las hojas y reduce la acción del jabón o del aceite.
- No repetir la aplicación; como el ciclo de vida es de 3‑5 días, una única pulverización deja recién nacidos que rápidamente repoblan la planta.
Conclusión
Eliminar pulgón en ajos es totalmente posible siguiendo una rutina de inspección frecuente, chorros de agua, jabón potásico, aceite de neem y fomentando la presencia de mariquitas y crisopas. Solo si la infestación es crítica deberás recurrir a productos con piretrinas, respetando siempre los plazos de seguridad. Con constancia y un huerto biodiverso, mantendrás tus ajos sanos y tu cosecha abundante. ¡A por esos bulbos libres de pulgón!