Cómo fertilizar cerezo: guía completa
- 15 Oct, 2025
Si estás pensando en cuidar tu cerezo y te preguntas cuándo fertilizar cerezo, estás en el lugar adecuado. Un cerezo bien alimentado da frutos jugosos y una madera resistente, mientras que una fertilización equivocada puede quemar las raíces o retrasar la producción. En este artículo descubrirás el calendario preciso, las dosis recomendadas y los errores más comunes, todo pensado para las distintas zonas de España.
Época ideal para fertilizar el cerezo
Primavera‑verano: periodo de crecimiento activo
El cerezo entra en fase de crecimiento vegetativo a partir de mediados de abril, cuando las temperaturas nocturnas superan los 12 °C de forma estable. Desde entonces hasta finales de agosto es la ventana en la que la fertilización produce sus mejores resultados.
- Abril‑mayo: aplicación inicial para impulsar el desarrollo de hojas y ramas.
- Junio‑julio: segunda dosis que favorece la formación de flores.
- Agosto: última aplicación, ligera, que ayuda a la maduración de los frutos sin estimular un crecimiento excesivo.
En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) donde el clima es más continental, es aconsejable iniciar el primer aporte a principios de abril, porque el invierno suele ser más riguroso. En la costa mediterránea (Valencia, Murcia) el cerezo despierta justo cuando el sol empieza a calentarse de forma constante, así que puedes esperar hasta mediados de abril sin problemas.
Otoño: reducción progresiva
A partir de septiembre el cerezo comienza a entrar en reposo. Una tercera aplicación muy ligera —media taza de fertilizante diluido por cada árbol— puede hacerse antes del 20 de septiembre para reponer los nutrientes gastados durante el verano. Después de esa fecha, se suspende cualquier aportación y el árbol se prepara para el invierno.
Invierno: pausa total
Durante el invierno (noviembre‑febrero) el cerezo está en dormancia. No se recomienda aplicar fertilizante, ya que las raíces están inactivas y el riesgo de quemaduras es alto. Aprovecha este tiempo para podar y proteger el árbol de las heladas.
Tipo de fertilizante recomendado para el cerezo
Los cerezos necesitan un equilibrio entre nitrógeno, fósforo y potasio, pero la clave está en evitar excesos de nitrógeno que provocan un crecimiento vegetativo desmesurado en detrimento de la fruta.
- NPK 6‑15‑15 o 5‑10‑10: fórmulas con bajo nitrógeno y alto fósforo‑potasio favorecen la floración y la calidad del fruto.
- Fertilizante orgánico: compost maduro o humus de lombriz aportan nutrientes de liberación lenta y mejoran la estructura del suelo.
- Formulación líquida: facilita una distribución uniforme y es ideal para la aplicación en primavera, cuando los árboles absorben rápidamente.
Para un cerezo de 3 m a 5 m de altura, la dosis típica es de 30 g de fertilizante granular (equivalente a una cucharada sopera) o 200 ml de fertilizante líquido por árbol, disueltos en 15 l de agua. Siempre reduce la dosis a la mitad si el suelo es muy rico en materia orgánica.
Cómo aplicar el fertilizante
- Riega antes de fertilizar: nunca apliques sobre suelo seco. Un riego ligero de 5‑10 l ayuda a que el fertilizante se disuelva y penetre sin quemar las raíces.
- Distribución uniforme: esparce el fertilizante granulado en un círculo de 50 cm de diámetro alrededor de la base del árbol, evitando el contacto directo con el tronco.
- Incorpora ligeramente: con una pala pequeña, mezcla el fertilizante en la capa superficial (2‑3 cm) para que las raíces lo asimilen con mayor rapidez.
- Riego de consolidación: vuelve a regar con 10‑15 l de agua para que los nutrientes lleguen al nivel radicular.
- Frecuencia: repite el proceso cada 6‑8 semanas durante la fase activa (abril‑agosto). En cerezos jóvenes (menos de 3 años) limita a una sola aplicación en primavera, pues su sistema radicular aún está desarrollándose.
Señales de problemas relacionados con la fertilización
Deficiencia de nitrógeno
- Hojas pálidas o con tonalidad verde amarillenta, sobre todo en la parte inferior.
- Crecimiento lento y tallos delgados, lo que reduce la cantidad de flores.
Exceso de nitrógeno
- Brotes verdes y frágiles, muchas ramitas finas que no llegan a producir fruto.
- Manchas amarillentas en el borde de las hojas y acumulación de sales blancas en la superficie del suelo.
Deficiencia de fósforo y potasio
- Flores escasas o que se caen antes de abrir, y frutos pequeños y poco jugosos.
- En los frutos, una coloración pálida y poca dulzura.
Exceso de fertilizante (quemadura)
- Raíces ennegrecidas al desenterrar el árbol.
- Hojas con bordes carbonizados y caída prematura.
Si notas cualquiera de estos síntomas, revisa la dosis y la época en la que aplicaste el fertilizante. En caso de exceso, riega abundantemente al menos dos veces en la semana siguiente para lavar el exceso de sales y, si fuera necesario, sustituye parte del fertilizante por compost para equilibrar el suelo.
Consejos prácticos y errores comunes
- No fertilizar en suelo muy húmedo: la absorción se vuelve irregular y pueden producirse “puntos calientes”.
- Aplicar siempre después del riego y nunca antes de una lluvia fuerte, que podría arrastrar el fertilizante fuera del árbol.
- Usar una taza medidora en vez de improvisar con la mano, así garantizas la dosis exacta.
- Evita fertilizar en pleno día de sol intenso (julio‑agosto). Lo ideal es hacerlo por la madrugada o al atardecer, cuando la evaporación es menor.
- Controla la materia orgánica del sustrato cada 2‑3 años; si el suelo está saturado, reduce la cantidad de fertilizante en un 30 %.
Conclusión
Fertilizar un cerezo no es complicado si sigues el calendario: abril‑agosto con NPK bajo en nitrógeno, dos o tres aplicaciones dejando reposar el árbol en invierno. Ajusta la dosis según la zona (meseta o costa) y presta atención a las señales de exceso o carencia. Con estas pautas tendrás un cerezo vigoroso, con flores abundantes y frutos sabrosos año tras año. ¡Manos a la obra y a disfrutar de la cosecha!