Cuándo fertilizar fresa: Guía completa
- 14 Nov, 2025
Si estás cultivando fresas en tu huerto, seguramente te has preguntado cómo fertilizar fresas para que produzcan frutos jugosos y abundantes. La respuesta no se trata solo de echar abono a lo loco, sino de aplicar el momento preciso, la dosis adecuada y el tipo de fertilizante que mejor se adapta al clima de tu zona. En este artículo descubrirás paso a paso cuándo y cómo fertilizar la fresa en España, con datos concretos para cada etapa de la planta y para las principales regiones productoras.
1. Cuándo fertilizar la fresa en España
1.1 Época de crecimiento activo (primavera‑verano)
En la mayor parte del territorio peninsular, la fresa entra en su fase de crecimiento vigoroso a partir de marzo. Desde entonces y hasta finales de agosto, la planta necesita nutrientes para:
- desarrollar un vigoroso sistema radicular,
- generar hojas y tallos fuertes,
- formar los primeros frutos.
En Andalucía (Clima mediterráneo) las temperaturas superan los 15 °C a partir de abril, por lo que puedes iniciar la primera aplicación de fertilizante en abril. En Galicia o el País Vasco, donde la primavera se alarga y las temperaturas llegan a los 12 °C en marzo, la primera dosis se puede aplicar ya en marzo, siempre que el suelo no esté encharcado.
Recomendación: Realiza la primera aplicación cuando el cultivo haya adquirido 15‑20 hojas y el riego haya dejado la capa superficial del suelo ligeramente húmeda.
1.2 Reducción antes del otoño (septiembre‑octubre)
A medida que se acerca el otoño, la necesidad de nitrógeno disminuye. En septiembre reduce la frecuencia a una aplicación cada 6‑8 semanas y cambia la fórmula a un fertilizante con mayor contenido de fósforo (P) y potasio (K), que favorece la maduración de los frutos y fortalece la planta para el invierno.
En la zona de Murcia y la Costa del Sol, donde los veranos son más intensos, la última aplicación de nitrógeno se hace a finales de julio, pasando directamente a un fertilizante 5‑10‑10 en agosto.
1.3 Pausa invernal (noviembre‑febrero)
Durante el período de dormancia (noviembre‑febrero) la fresa prácticamente no absorbe nutrientes. Cualquier fertilizante aplicado en invierno quema las raíces y favorece la aparición de hongos. Por tanto, no fertilices en estos meses; aprovecha para cubrir el suelo con acolchado de paja o hojas secas y proteger las raíces del frío.
2. Tipo de fertilizante recomendado
2.1 Proporción N‑P‑K
| Etapa | Fertilizante típico | Por qué |
|---|---|---|
| Crecimiento vegetativo | 10‑10‑10 o 14‑14‑14 | Equilibrio para hojas y tallos. |
| Formación de frutos | 5‑10‑10 o 4‑8‑8 | Menos nitrógeno, más fósforo y potasio. |
| Mantenimiento (otoño) | 3‑8‑8 o 5‑10‑10 | Favorece la resistencia a enfermedades. |
Los cactus del suelo en la zona de Almería pueden requerir fertilizante bajo en nitrógeno (2‑7‑7) para evitar excesivo crecimiento vegetativo que debilita la planta.
2.2 Forma del abono
- Líquido: Diluir a la mitad de la dosis indicada y aplicar con el riego. Ideal para macetas y suelos ligeros.
- Granulado de liberación lenta: 50 g m⁻² cada 8‑10 semanas, perfecto para plantaciones extensas en hoyos de la huerta.
- Orgánico: Compost bien descompuesto o estiercol de oveja envejecido, aportan materia orgánica y mejoran la estructura del suelo.
3. Cómo aplicar el fertilizante
- Riega antes: Nunca apliques fertilizante sobre suelo seco; riega ligeramente para que la materia se distribuya homogéneamente.
- Distribución: Extiende el fertilizante a 15‑20 cm del cepellón, evitando el contacto directo con la corona de la planta.
- Dosificación:
- Líquido: 200 ml por m² cada 3‑4 semanas (primavera‑verano).
- Granulado: 30‑40 g por m², una sola vez al mes en temporada de crecimiento.
- Mezcla con compost: Si utilizas fertilizante granulado, mézclalo con una capa de 5 cm de compost para evitar quemaduras.
Tip rápido: En huertos urbanos con macetas de terracota, el sustrato se seca rápido; aplica 1 l de agua antes de la dosis y usa ½ de la dosis tradicional para evitar sobre fertilización.
4. Señales de problemas por fertilización incorrecta
4.1 Deficiencia de nitrógeno
- Hojas amarillentas y crecimiento lento.
- Formación escasa de flores; los pocos frutos que aparecen son pequeños.
- En Cataluña, cuando las primeras heladas llegan a finales de octubre, la falta de nitrógeno muestra hojas inferiores amarillas.
4.2 Exceso de nitrógeno
- Crecimiento excesivo de hoja en detrimento del fruto.
- Manchas claras en los bordes de las hojas y puntos blancos por quemadura química.
- Aumenta la susceptibilidad a la podredumbre de la corona en suelos húmedos de Asturias.
4.3 Deficiencia de potasio
- Frutos deformados, con manchas oscuras y bajo contenido de azúcar.
- En la zona de La Rioja, los frutos con bajo potasio presentan un sabor insípido y se pelan con facilidad.
4.4 Salinidad acumulada
- Capa blanca en la superficie del sustrato, sobre todo en macetas de plástico.
- Ralentiza la absorción de agua y nutrientes, provocando marchitamiento general.
5. Consejos prácticos y errores comunes
- No esperes a que el suelo esté seco: aplicar fertilizante cuando el sustrato está húmedo garantiza una absorción más uniforme y reduce el riesgo de quemaduras.
- Usa un medidor de EC (conductividad eléctrica) en suelos de invernadero para controlar la acumulación de sales; si supera 2 dS m⁻¹, enmienda con arena gruesa y riega a fondo.
- Evita fertilizar después de lluvias intensas. La escorrentía puede arrastrar el fertilizante fuera del área de la planta y contaminar aguas superficiales.
- Cronometra los riegos: en sistemas de goteo, programa 15‑20 minutos por zona, de modo que el fertilizante se disuelva completamente antes de llegar a la raíz.
- No reutilices agua de lavado de frutas para regar sin filtrarla; puede contener azúcares que favorecen hongos en la zona de la corona.
6. Conclusión
Fertilizar la fresa en España es cuestión de timing y equilibrio. Inicia la primera aplicación en abril (o marzo en el norte), usando un fertilizante 10‑10‑10 cada 3‑4 semanas, y reduce a 5‑10‑10 a mediados de verano. En otoño cambia a una fórmula más alta en P‑K y suspende cualquier abonado durante el invierno. Con estas dosis precisas y la atención a los signos de exceso o deficiencia, tus plantas producirán frutos jugosos y de excelente calidad, sin dañar el medio ambiente ni tu bolsillo. ¡Manos a la obra y a disfrutar de la primera cosecha de fresas del año!