Cuándo fertilizar habas: guía completa
- 06 Nov, 2025
Si cultivas habas en tu huerto, una de las dudas más habituales es cuándo fertilizar habas para que la planta desarrolle vainas abundantes y sanas. La fertilización adecuada no solo aumenta el rendimiento, sino que también evita problemas como el amarillamiento de las hojas o el crecimiento débil. En este artículo te explico, paso a paso, el calendario ideal, los tipos de abono recomendados y los trucos para que tus habas rindan al máximo, siempre teniendo en cuenta las particularidades climáticas de España.
Cuándo fertilizar habas
Época del año y fases de la planta
En España, el ciclo de la haba se divide en tres fases claras: germinación, crecimiento vegetativo y producción de vainas. La fertilización debe ajustarse a cada una:
| Fase | Meses típicos (según zona) | Dosis recomendada |
|---|---|---|
| Germinación | febrero‑marzo (sur) / marzo‑abril (norte) | No fertilizar; esperar a que la plántula tenga 4‑5 hojas verdaderas |
| Crecimiento vegetativo | abril‑junio (sur) – mayo‑julio (norte) | 1 × NPK 5‑10‑10, 50 g por m² cada 3‑4 semanas |
| Floración y llenado de vainas | julio‑agosto (sur) – agosto‑septiembre (norte) | NPK 8‑12‑8, 30 g por m² cada 4‑5 semanas |
| Final de ciclo / otoño | septiembre‑octubre | Reducción a la mitad de la dosis anterior, luego cese en noviembre |
En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) las fechas se desplazan unos 15‑20 días respecto al litoral mediterráneo, porque las noches siguen frescas hasta finales de mayo. En la zona atlántica (Galicia, Asturias) el inicio se retrasa aún más, y la fase vegetativa puede prolongarse hasta principios de julio.
Por qué el momento importa
Durante la germinación, la planta depende casi exclusivamente de la reserva que lleva en la semilla; cualquier exceso de nitrógeno acelera el crecimiento de hoja pero reducción del número de vainas. En la fase vegetativa, el nitrógeno favorece la expansión del follaje, lo que a su vez permite una mejor fotosíntesis para sustentar la futura carga de frutos. En la etapa de floración, el fósforo y el potasio son los protagonistas: P ayuda a la formación de flores, mientras que K mejora la resistencia a enfermedades y la calidad de las vainas.
Adaptación a climas extremos
- En verano muy caluroso (Murcia, Almería): Aumenta la frecuencia a cada 2‑3 semanas durante la fase vegetativa y reduce la dosis de nitrógeno en un 20 % para evitar el “verdor blando” que favorece el Botrytis.
- En zonas lluviosas (Cantabria, País Vasco): Aplica la fertilización cuando el suelo esté secado al tacto (aprox. 24 h después de la lluvia) para que los nutrientes no se escojan rápidamente.
- En cultivos bajo cubierta (invernadero o túnel plástico): Mantén una temperatura constante entre 15‑20 °C y fertiliza según el mismo calendario, pero con un 10 % menos de nitrógeno, ya que el microclima retiene más calor y humedad.
Tipo de fertilizante recomendado
Para las habas lo ideal es un fertilizante equilibrado que aporte nitrógeno moderado y fósforo‑potasio elevado durante la floración. Las opciones más habituales son:
- Fertilizante granulado 5‑10‑10 (bajo en nitrógeno) para la fase vegetativa. Aplica 50 g por m² y mezcla bien con la capa superficial del suelo.
- Fertilizante líquido 8‑12‑8 (alto en fósforo) para la etapa de floración. Diluye 1 L por 10 L de agua y riega al pie de la planta.
- Abono orgánico de algas marinas (sílice y micronutrientes). Usa 200 ml por m² una vez al mes; ayuda a la resistencia a plagas como pulgones y ácaros.
Evita los fertilizantes excesivamente nitrogenados (tipo 20‑10‑10) porque provocan un follaje frondoso pero con pocas vainas y mayor susceptibilidad a enfermedades del suelo.
Cómo aplicar el fertilizante
- Prepara el terreno: antes de la primera aplicación, incorpora cieno bien descompuesto (5‑10 cm de profundidad) para mejorar la retención de humedad y la actividad microbiana.
- Distribución uniforme: esparce el fertilizante granulado con la mano o una rastra ligera, asegurándote de que quede a 2‑3 cm de la base de la planta para evitar quemaduras.
- Riego posterior: tras la aplicación, riega con 10‑15 L de agua por metro lineal de fila, de modo que el nutriente se disuelva y penetre entre 15‑20 cm de profundidad, donde están las raíces principales.
- Fertilizante líquido: usa una regadera de capacidad de 10 L y vierte la solución de forma lenta, cubriendo la zona de raíz sin mojar excesivamente el follaje.
- Frecuencia: marca en tu agenda o en el móvil recordatorios cada 3‑4 semanas (vegetativa) y cada 4‑5 semanas (floración). Un calendario digital evita olvidar alguna dosis.
Señales de problemas relacionados con la fertilización
Deficiencia de nitrógeno
- Hojas pálidas o con tonalidad verde-amarillenta, sobre todo en la zona inferior.
- Crecimiento ralentizado, con tallos delgados y pocas bifurcaciones.
- Producción escasa de vainas: si la planta tiene mucho follaje pero casi ninguna vaina, el nitrógeno está bajo control pero el fósforo es insuficiente.
Exceso de nitrógeno
- Follaje exuberante y blando, con tallos que se doblan fácilmente.
- Manchas amarillas en los bordes de las hojas y mayor aparición de pulgarcito del frijol (pulgón) y óspora de moho gris.
- Vainas pequeñas y con menos semillas, señal de que la planta prioriza el crecimiento vegetativo sobre la reproducción.
Deficiencia de fósforo y potasio (fase de floración)
- Flores que se caen antes de abrir o que aparecen en número muy bajo.
- Vainas alargadas y pálidas, con paredes delgadas y poco almidón.
- Raíces poco desarrolladas, con aspecto blanco y friable.
Toxicidad por sales acumuladas
- Manchas blancas en la superficie del sustrato, indicio de acumulación de sales.
- Raíces negras o blandas al desenterrar una planta, señal de encharcamiento y exceso de fertilizante.
Consejos prácticos y errores comunes
- No fertilizar en suelo seco: siempre riega ligeramente antes de aplicar cualquier abono, así evitas “quemas” de la raíz.
- Usar agua de grifo sin cloro: el cloro puede dañar la microbiota del suelo; deja reposar el agua 24 h o filtra.
- Rotar la ubicación de las hileras cada 2‑3 años: evita la acumulación de nutrientes desequilibrados y reduce la presión de plagas del suelo.
- Mejor hora para aplicar: temprano por la mañana o al atardecer, cuando la evaporación es mínima y los nutrientes se absorben mejor.
- Error típico: aplicar fertilizante cada vez que llueve. La lluvia ya lleva nutrientes al suelo; duplicar la dosis genera exceso de sales.
Conclusión
Cuándo fertilizar habas es tan sencillo como seguir el calendario de tres fases y ajustar las dosis a tu zona climática. En la fase vegetativa, brinda 50 g por m² de fertilizante 5‑10‑10 cada 3‑4 semanas; al llegar la floración, cambia a 30 g por m² de 8‑12‑8 y reduce la frecuencia a 4‑5 semanas. Recuerda nunca fertilizar en invierno y siempre regar antes de aplicar el abono. Con estas pautas tendrás plantas vigorosas, vainas abundantes y un huerto de habas que destaque en cualquier rincón de España. ¡A por la cosecha!