Cuándo fertilizar olivo: Guía completa
- 20 Nov, 2025
Si tienes olivo en tu huerto, sabrás que una buena cosecha de aceitunas depende tanto del clima como del manejo nutricional. Saber cuándo fertilizar olivo permite que el árbol aproveche al máximo sus recursos y evite problemas de vigor excesivo o caída de fruto. En este artículo te explico, con datos concretos y ejemplos de distintas zonas de España, los momentos clave del año, la cantidad de abono que debes aplicar y los trucos que hacen la diferencia.
1. Calendario de fertilización del olivo
Primavera: arranque del crecimiento vegetativo
El olivo sale de su periodo de letargo a mediados de marzo en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) y a principios de abril en la costa mediterránea (Valencia, Cataluña). En este momento se inicia la fase vegetativa, cuando el árbol produce nuevas hojas y ramificaciones.
- Aplicación: una primera dosis de 10‑15 g de fertilizante equilibrado (N‑P‑K = 10‑10‑10) por cada árbol de 5 m de altura.
- Frecuencia: repite cada 6‑8 semanas hasta mediados de junio.
- Motivo: el nitrógeno favorece la expansión foliar, mientras que el fósforo y el potasio preparan la planta para la futura fructificación.
En Andalucía, donde la primavera es más cálida y seca, es conveniente aplicar la primera dosis a finales de marzo y volver a fertilizar una sola vez en mayo, ajustando la cantidad a 12 g para evitar un crecimiento desmesurado que pueda retrasar la cuaja de los frutos.
Verano: soporte a la formación de fruto
Durante el verano el olivo destina energía a la formación de los ovarios de las aceitunas. En zonas como Murcia o Almería, donde las temperaturas superan los 35 °C, la absorción de nutrientes se ralentiza y la evaporación del agua es intensa.
- Aplicación: una segunda dosis de 8‑10 g de fertilizante bajo en nitrógeno (5‑10‑10) por árbol, entre julio y agosto.
- Método: mezclar el abono con 30 l de agua y regar al pie del árbol, preferiblemente al atardecer para evitar la quemadura de la raíz.
En la norte de España (Galicia, Asturias), donde el verano es más templado, basta con una única aplicación de 5‑7 g en julio, y se puede prescindir de la segunda dosis si las lluvias son abundantes.
Otoño: carga de reserva para el invierno
A finales de septiembre y durante octubre, el olivo acumula reservas de carbohidratos que servirán para la resistencia al frío y la caída de hojas invernal. En esta fase se recomienda un fertilizante orgánico de liberación lenta (compost bien curtido o estiércol de oveja) para no sobrecargar el suelo con sales.
- Aplicación: 2‑3 kg de compost por árbol, esparcido alrededor de la base y ligeramente incorporado al surco.
- Ventaja: mejora la estructura del suelo, aporta materia orgánica y favorece la actividad microbiana, esencial en zonas de alta lluvia como la Costa de Granada.
Invierno: descanso total
Durante el invierno (noviembre‑febrero) el olivo entra en dormancia; cualquier aporte de nitrógeno en este periodo provoca quemaduras en las raíces y reduce la capacidad de sobrevivir a heladas. Por tanto, no fertilizar y, si lo deseas, cubrir la base del árbol con paja o acolchado para proteger el suelo del frío.
2. Tipo de fertilizante recomendado
NPK equilibrado para la fase vegetativa
En la primavera, el fertilizante 10‑10‑10 (nitrógeno‑fosfato‑potasio) es el más eficaz porque brinda una proporción igual de los tres macronutrientes esenciales. Busca productos etiquetados como “fertilizante completo de liberación rápida” y aplica la dosis indicada (10‑15 g por árbol).
Bajo en nitrógeno para la fructificación
Durante el verano, el exceso de nitrógeno fomenta un crecimiento vegetativo que compite con la formación de fruto. Opta por un fertilizante 5‑10‑10 o 2‑7‑7, que favorece la maduración y el sabor de las aceitunas.
Fertilizante orgánico de liberación lenta para el otoño
El compost o el estiércol de oveja (30 % de materia orgánica) aportan nutrientes de forma gradual y mejoran la capacidad de retención de agua del suelo, algo esencial en áreas donde el otoño llega húmedo y fresco.
Advertencia: nunca mezcles fertilizante químico con compost fresco; espera al menos una semana entre aplicaciones para evitar un pico de sales que queme las raíces.
3. Cómo aplicar el fertilizante al olivo
- Prepara el suelo: antes de cualquier aplicación, afloja la capa superficial (unos 10 cm) alrededor del tronco, cuidando de no dañar las raíces principales.
- Distribuye la dosis: coloca el fertilizante en forma de anillo de 30‑40 cm de diámetro, centrado en el árbol. La distribución circular permite que las raíces lo absorban de manera uniforme.
- Riega ligeramente: después de esparcir el abono, riega con 10‑15 l de agua tibia para activar los granos y evitar que el fertilizante se quede sobre la superficie.
Tip práctico: utiliza una cucharilla medidora (aprox. 5 g) para garantizar la misma cantidad en cada árbol del huerto; la uniformidad evita diferencias de vigor entre los olivos.
4. Señales de problemas nutricionales
Deficiencia de nitrógeno
- Hojas amarillentas en el borde exterior, particularmente en el follaje nuevo.
- Crecimiento lento y ramas delgadas, que dificultan la carga de fruta.
Si detectas estos síntomas en primavera, aumenta la dosis de 10‑10‑10 en 5 g y reparte la aplicación en dos momentos (principios y mediados de mes).
Exceso de nitrógeno
- Crecimiento exuberante pero con poco cuajado de aceitunas; los frutos son pequeños y con bajo contenido oleico.
- Manchas blanquecinas en el tallo, señal de quemadura por sales.
En este caso, detén la fertilización durante 4‑6 semanas y realiza un lavado del suelo con 30‑40 l de agua por árbol para desplazar el exceso de sales.
Deficiencia de potasio
- Márgenes amarillos en las hojas más viejas y puntos necróticos en la zona del pecíolo.
- Reducción del rendimiento y aceitunas con menor aceite.
Remedia con una dosis única de 5‑10‑10 en octubre, justo antes de la primera helada.
5. Consejos prácticos y errores comunes
- Riega al atardecer en verano para que el árbol absorba el nutriente antes del pico de calor; regar al mediodía puede evaporar gran parte del agua y dejar el fertilizante en la superficie.
- Evita fertilizar en días de lluvia intensa; el agua correría el abono y lo perderías. Lo ideal es aplicar cuando el pronóstico indique sequía mínima de 24 h.
- No fertilices árboles jóvenes (menos de 3 años) con más de 5 g al año; los olivos jóvenes pueden quemarse con facilidad y su sistema radicular aún está en desarrollo.
Error típico: aplicar fertilizante alto en nitrógeno durante el otoño pensando que acelera la producción. En realidad, eso retrasa la entrada en reposo y debilita la resistencia al frío.
6. Conclusión
Fertilizar el olivo en el momento adecuado —primavera con 10‑15 g de 10‑10‑10, verano con 8‑10 g de 5‑10‑10, otoño con compost y sin ningún aporte en invierno— garantiza un árbol vigoroso, una buena cuaja de aceitunas y una cosecha de calidad. Observa las señales de carencias o excesos y ajusta la dosis según la zona (norte húmedo, centro seco o sur subtropical). Con estos pasos claros y medidos, tus olivos estarán listos para dar frutos generosos año tras año.