Cuándo fertilizar rabanitos: guía completa

Cuándo fertilizar rabanitos: guía completa

Los rabanitos son una de esas hortalizas que podemos sembrar en cualquier temporada, pero su sabor y crecimiento dependen mucho de la nutrición que reciban. Saber cuándo fertilizar rabanitos evita que la raíz se vuelva pálida, que el bulbo se quede pequeño o que la planta sufra enfermedades por exceso de nutrientes. En este artículo te explico paso a paso el calendario de fertilización, el tipo de abono más adecuado y cómo aplicarlo teniendo en cuenta el clima de España y la fase de desarrollo de la planta.


1. Calendario de fertilización en cada etapa

1.1. Germinación y plántulas (semana 0‑4)

Durante las primeras dos semanas después de la siembra, los rabanitos utilizan los nutrientes que ya están en el sustrato. No se recomienda aplicar fertilizante todavía; hacerlo puede quemar la delicada raíz emergente.
Consejo: Si el sustrato es muy pobre (por ejemplo, una mezcla 100 % arena), añade una capa fina de compost bien descompuesto de unos 2 cm de espesor antes de sembrar y mézclalo con la tierra. Eso proporciona los primeros micronutrientes sin riesgo de sobrecarga.

1.2. Crecimiento vegetativo (semana 5‑8)

A partir de la quinta semana, los rabanitos empiezan a formar su raíz engrosada y la hoja se vuelve más densa. Aquí es el momento ideal para la primera aplicación de fertilizante.

  • Frecuencia: Cada 15‑20 días.
  • Dosis: ½ cucharadita de fertilizante granular equilibrado 10‑10‑10 por cada m², o su equivalente en líquido (≈ 5 ml por litro de agua).
  • Método: Disuelve el fertilizante en agua y riega a escaso caudal para que penetre hasta 10‑12 cm de profundidad, justo donde se forma la raíz.

Esta dosis aporta nitrógeno suficiente para que las hojas no se vuelvan amarillas, pero sin estimular un crecimiento excesivo que diluya el sabor del tubérculo.

1.3. Formación del tubérculo (semana 9‑12)

En este tramo, la energía de la planta se destina a engrosar el rábano. Es importante reducir el nitrógeno y aumentar fósforo y potasio.

  • Frecuencia: Una única aplicación, a los 10‑12 días después del último riego con N‑P‑K.
  • Dosis: ¼ cucharadita de fertilizante 5‑10‑10 (más fósforo y potasio) por m², o 3 ml de solución líquida por litro de agua.
  • Objetivo: Favorecer la expansión de la raíz y mejorar la resistencia a plagas como la mosca de la zanahoria.

1.4. Cosecha y postcosecha (última semana)

Una vez que los rabanitos están listos para cosechar (entre 25 y 35 días desde la siembra, según la variedad), se debe suspender cualquier fertilización. El aporte adicional en este punto solo retrasaría la maduración y podría causar que los tubérculos se vuelvan leñosos.


2. Tipo de fertilizante recomendado

Para los rabanitos la regla de oro es bajo en nitrógeno y alto en fósforo y potasio durante la fase de engrosado.

  • NPK 5‑10‑10 o 2‑7‑7 son las opciones más habituales en los viveros españoles.
  • Prefiere los fertilizantes de liberación lenta (gránulos recubiertos) cuando quieras reducir la cantidad de riegos fertilizantes; su acción se extiende entre 4‑6 semanas.
  • Si optas por la versión líquida, dilúyela siempre a la mitad de la dosis indicada en la etiqueta; los rabanitos son sensibles a la salinidad y el exceso de nitrógeno produce hojas grandes pero tubérculos pequeños.

Los productos orgánicos, como el té de compost o la harina de sangre (10 % N), pueden emplearse en la fase vegetativa, pero siempre combinados con una fuente de fósforo (por ejemplo, harina de hueso) para mantener el equilibrio.


3. Cómo aplicar el fertilizante paso a paso

  1. Prepara la solución: Disuelve la cantidad indicada en agua a temperatura ambiente (no caliente, para no desactivar los microorganismos).
  2. Riega primero: Aplica 5‑10 litros de agua al día de fertilización sin fertilizante; esto humedece el sustrato y evita “quemaduras” al contacto directo del fertilizante con la raíz.
  3. Aplica el fertilizante: Vierte la solución lentamente alrededor de la base de la planta, manteniendo la boquilla a unos 15 cm de distancia. Evita que el líquido caiga sobre las hojas; eso puede provocar manchas de clorosis.
  4. Controla la humedad: Después de fertilizar, verifica que el sustrato permanezca ligeramente húmedo, no encharcado. Si el suelo está demasiado seco, la absorción será insuficiente; si está encharcado, los nutrientes se perderán por lixiviación.
  5. Limpia la zona: Retira restos de hojas viejas que puedan retener exceso de humedad y favorecer hongos.

En macetas de terracota o plástico fino, la dosificación debe ajustarse a ¼ cucharadita por cada planta, pues el sustrato tiene menor capacidad de retención de nutrientes.


4. Señales de problemas relacionados con la fertilización

4.1. Deficiencia de nitrógeno

  • Hojas amarillentas en la base, crecimiento lento y rábano diminuto.
  • Los bordes de las hojas pueden presentar un color verde más tenue que el centro.

Si observas estos síntomas, repite la aplicación vegetativa con fertilizante 10‑10‑10 y reduce el intervalo a 10‑12 días.

4.2. Exceso de nitrógeno

  • Hojas grandes, de color verde oscuro, pero los rabanitos quedan pequeños y poco sabrosos.
  • Aparición de manchas blanquecinas en la superficie del sustrato, señal de acumulación de sales.

En ese caso, riega a fondo durante 2‑3 días para lavar el exceso y, a partir de la siguiente fase, usa fertilizante 5‑10‑10 con la mitad de la dosis habitual.

4.3. Deficiencia de fósforo o potasio

  • Raíz poco desarrollada, con bulbos que no engrosan y pueden presentar puntos claros en la superficie.
  • Hojas con márgenes amarillos y venas verdes intensas.

Corrige con una sola aplicación de harina de hueso (2 kg/10 m²) o fertilizante 5‑10‑10 según lo indicado en la sección 2.

4.4. Problemas de absorción por exceso de agua

  • Podredumbre en la zona del tallo, olor a tierra húmeda.
  • Aparecen hongos como Pythium o Rhizoctonia en los bordes de las hojas.

La solución pasa por disminuir la frecuencia de riego y asegurarse de que el sustrato drene bien; añade perlita o arena gruesa en una proporción 1:2 (tierra:perlita) para mejorar la aireación.


5. Consejos prácticos y errores comunes

  • Riega siempre antes de fertilizar: así el fertilizante se distribuye de forma homogénea y no quema la raíz.
  • No fertilices en días lluviosos: el exceso de humedad provoca lixiviación y pérdida del nutriente.
  • Usa cobertura vegetal (paja o pagano) alrededor de la base de los rabanitos; reduce la evaporación y permite que el fertilizante actúe más despacio.
  • Evita la sobre-fertilización: un error típico es aplicar el fertilizante cada 5‑7 días pensando que “más es mejor”. Con los rabanitos, la clave es la moderación; basta con 2‑3 aplicaciones por ciclo.
  • Controla la temperatura del sustrato: en climas muy cálidos de la zona Mediterránea (Murcia, Almería) la evaporación es rápida, por lo que la dosificación debe ser ligeramente inferior (¼ cucharadita en lugar de ½) y los riegos más frecuentes.

6. Conclusión

Cuándo fertilizar rabanitos es tan importante como la fecha de siembra. Aplica la primera dosis en la fase vegetativa (semana 5‑8) cada 15‑20 días, reduce el nitrógeno y aumenta fósforo‑potasio al iniciar la formación del tubérculo, y deja de fertilizar una vez que estés listo para cosechar. Elige un fertilizante 5‑10‑10 o de liberación lenta, sigue los pasos de riego previo y evita los errores más habituales. Con este calendario y las precauciones señaladas, tus rabanitos crecerán fuertes, sabrosos y sin problemas de nutrición, tanto en la meseta central como en la costa mediterránea. ¡A cultivar y a disfrutar de esas crujientes raíces en la mesa!