Cómo fertilizar vid
- 06 Nov, 2025
Fertilizar vid en el momento justo es una de esas decisiones que marcan la diferencia entre una cosecha escasa y una producción abundante. Un crecimiento débil o unas raíz quemada aparecen rápidamente cuando el abonado se hace fuera de temporada, y el viñedo paga el precio en cantidad y calidad de la uva. En este artículo nos centramos en el timing: ¿cuándo, con qué frecuencia y cómo ajustar la fertilización según la fase de la planta?
En España el clima varía mucho de una zona a otra, por lo que el calendario que te propongo está pensado para adaptarse tanto a los viñedos de la Mediterráneo como a los del interior peninsular. Siguiendo estas pautas tendrás un plan claro, sin conjeturas, y evitarás los errores más habituales que provocan quemaduras o deficiencias nutricionales.
Cuándo fertilizar – Calendario anual
A) Época de crecimiento activo – Cuándo SÍ fertilizar
El inicio del abonado para la vid coincide con la reactivación del brote primaveral. En la mayor parte de la Península, esa fase arranca a mediados de marzo cuando la temperatura media nocturna supera los 12 °C y el retoño aparece en el suelo. Desde ese momento hasta finales de agosto, la planta demanda nitrógeno para formar hojas y clorofila, fósforo para el desarrollo radicular y potasio para la acumulación de azúcares.
Frecuencia: aplica fertilizante cada 4‑6 semanas, lo que se traduce en 4‑5 aplicaciones durante la temporada. En climas cálidos como los de Andalucía y la Murcia, puedes iniciar un poco antes, a finales de febrero, y prolongar hasta mediados de septiembre. En zonas más frías, como la meseta central o la ribera del Duero, espera a finales de abril y termina en julio para evitar la caída de la temperatura a finales del verano.
Ejemplo práctico: si tu viñedo está en La Rioja, programa la primera fertilización a finales de abril (cuando el índice de desarrollo vegetativo supera el 30 %); repite en mayo, junio y, si el clima lo permite, una última dosis ligera a principios de agosto. Cada aplicación debe ser de 150 g de fertilizante NPK por cada 100 L de agua de riego, ajustado a la dosis que indique el fabricante.
B) Época de dormancia – Cuándo NO fertilizar
Desde octubre hasta febrero la vid entra en dormancia: el crecimiento se detiene, las hojas cambian de color y la savia se concentra en los troncos. En esos meses el árbol NO absorbe nutrientes y cualquier fertilizante que se aplique se queda en la superficie, provocando una acumulación de sales que puede quemar las raíces y debilitar el vigor del siguiente ciclo.
Por tanto, durante octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero abstente de cualquier aplicación. Si la lluvia es escasa y el suelo se mantiene seco, aprovecha para cubrir la base con una capa ligera de paja o corteza que reduzca la evaporación y proteja el viñedo del frío.
Frecuencia según etapa de crecimiento
Plántulas y plantas jóvenes
Los vitelos o plantones recién plantados están nutridos por el sustrato de la plantación durante los primeros 3‑4 meses. No les des fertilizante completo en este periodo; espera a que hayan desarrollado al menos 5 pares de hojas y la raíz haya colonizado el suelo. A partir de entonces, abre con una dosis a la mitad de la recomendada y aplica cada 6‑8 semanas durante la primavera. Esta alimentación ligera favorece un sistema radicular fuerte sin provocar un crecimiento excesivo que pueda desequilibrar la planta.
Plantas adultas – Crecimiento vegetativo
En la fase vegetativa, la vid necesita un aporte constante de nitrógeno para generar la masa foliar que sostendrá la fotosíntesis. Mantén la frecuencia establecida en la sección anterior: cada 4‑6 semanas desde el inicio de la brotación hasta finales de verano. Esta rutina cubre la demanda máxima de nutrientes y prepara la planta para la siguiente fase reproductiva.
Floración
Cuando la vid está a punto de florecer, normalmente a finales de verano en la mayoría de los climas españoles, cambia a un fertilizante con mayor contenido de fósforo y potasio (por ejemplo, NPK 5‑10‑10) en las dos o tres últimas aplicaciones antes de la poda de verano. Este ajuste favorece la formación de flores y, posteriormente, la acumulación de azúcares en los racimos. La frecuencia sigue siendo cada 4‑6 semanas, pero la dosis sigue siendo la mitad de la indicada para no sobrecargar la planta.
Tipo de fertilizante recomendado
Para la vid en regímenes generales, un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 funciona bien durante la fase vegetativa, pero se aconseja bajar el nitrógeno en la fase de maduración. En la práctica, la mejor opción es un NPK 5‑10‑10 o 2‑7‑7 para viñedos que buscan una producción moderada y una mejor calidad de la uva.
Forma: el fertilizante líquido es el más práctico, porque permite una distribución homogénea en el riego y una absorción rápida. Si prefieres menos frecuencia, el granulado de liberación lenta (30‑60 días) es útil, aunque deberás controlar la concentración para evitar acumulaciones de sales.
Dosis recomendada: diluye siempre a la mitad de la dosis indicada en el envase (por ejemplo, 5 ml por cada litro de agua). Los viñedos españoles suelen aplicar entre 150‑200 g por cada 100 L de riego, según la edad de la planta y la fertilidad del suelo.
Cómo aplicar el fertilizante
La forma más segura es regar con la solución fertilizada. Primero, humedece el suelo con agua clara para evitar que el fertilizante toque raíces desnudas; luego, añade la mezcla diluida y riega de forma uniforme alrededor de la base del cepaso. No rocies directamente sobre el tronco ni sobre las hojas, ya que podrías quemarlas.
Momento del día: lo ideal es aplicar por la mañana, entre las 7 y 9 h, cuando la evaporación es menor y la planta puede absorber los nutrientes antes del pico de calor. Evita hacerlo al mediodía en verano, especialmente en áreas como la Costa del Sol, donde las temperaturas pueden superar los 35 °C y provocar estrés.
Si usas fertilizante granulado, espárcelo sobre la superficie del suelo y luego riega abundantemente para activar la liberación lenta. Siempre verifica que el drenaje sea buen, de modo que el exceso de agua y sales no se acumulen.
Señales de problemas de fertilización
Falta de fertilización
Un viñedo que crece muy despacio, con hojas verde pálido y poca o nula formación de racimos suele estar sufriendo deficiencia de nitrógeno. La falta de fósforo se percibe como hojas más oscuras con márgenes rojizos, mientras que la escasez de potasio aparece como borde de hoja quemado y caída prematura del fruto. Si notas estos síntomas durante la primavera‑verano, revisa que estés siguiendo el calendario y aumenta la frecuencia a cada 4 semanas durante la fase vegetativa.
Exceso de fertilización
El exceso de fertilizante se manifiesta rápidamente: aparecen sales blancas en la superficie del suelo o en el borde de la maceta, y las raíces pueden verse hinchadas y blanquecinas al desenterrarlas. Las hojas pueden mostrar puntas quemadas, y la planta puede desarrollar un crecimiento vigoroso pero frágil, con tallos delgados y poco resistentes a la poda. En casos graves, la quemadura de raíces lleva a la marchitez aunque el riego sea abundante.
Si detectas alguno de estos signos, suspende la fertilización de inmediato y riega el viñedo con abundante agua limpia al menos 3‑4 veces en los siguientes días para lavar el exceso de sales. En suelos muy compactos, puede ser necesario remover la capa superficial y mezclar con materia orgánica para restablecer la estructura del sustrato.
Consejos prácticos
- ✅ Menos es más: empieza con la mitad de la dosis y ajusta según la respuesta de la vid.
- ✅ Fertiliza tras el riego: nunca a tierra seca, así evitas quemaduras.
- ✅ Usa agua sin cloro: deja reposar el agua del grifo 24 h o aprovecha el agua de lluvia.
- ✅ Lava el suelo cada otoño: riega intensamente para eliminar sales acumuladas.
- ✅ Lleva un calendario (puedes usar una hoja de Excel o una app) para registrar cada aplicación y su dosis.
Errores comunes:
- ❌ Fertilizar en invierno: las raíces están inactivas y el fertilizante se acumula, dañando la planta.
- ❌ Aplicar la dosis completa: la mayoría de los viñedos españoles requiere la mitad de lo que indica el fabricante.
- ❌ Fertilizar justo después de la poda: espera al menos 3 semanas para que la planta recupere su savia antes de aportar nutrientes.
Conclusión
Fertiliza tu vid desde marzo (o finales de febrero en el sur) hasta agosto, con una frecuencia de cada 4‑6 semanas y usando un fertilizante NPK 5‑10‑10 diluido a la mitad de la dosis recomendada. No apliques nada entre octubre y febrero, y ajusta la dosis a la mitad para plántulas y a un mayor contenido de fósforo y potasio antes de la floración. Con este calendario bien marcado, evitarás crecimiento débil, quemaduras de raíces y deficiencias nutricionales, garantizando una cosecha abundante y de calidad. La clave está en el timing, no en la cantidad. ¡A por unas vendimias excelentes!