Cómo podar albaricoquero: guía práctica para tu huerto
- 08 Nov, 2025
Si quieres que tu albaricoquero dé cosechas abundantes y mantenga una estructura saludable, la poda es tan importante como el riego o la fertilización. Cómo podar albaricoquero no es cuestión de cortar al azar; hay momentos, técnicas y cuidados específicos que marcan la diferencia entre un árbol vigoroso y uno que se queda estancado o enfermo. En este artículo te explico paso a paso cuándo hacerlo, qué herramientas usar y cómo reconocer los signos de una poda mal ejecutada, todo adaptado a las distintas zonas de España.
Cuándo podar el albaricoquero
Época principal: invierno (dormancia)
En la mayoría de los climas mediterráneos, el albaricoquero entra en dormancia a finales del otoño. La poda principal debe hacerse cuando el árbol está descansando, normalmente entre finales de enero y mediados de marzo.
- Sur de España (Andalucía, Murcia): la latencia comienza antes, así que puedes podar a finales de enero sin riesgo de heladas.
- Interior peninsular (Castilla-La Mancha, Aragón): espera a que el riesgo de heladas desaparezca, alrededor del 10‑15 de marzo.
- Zonas de montaña (Pirineos, Sierra de Gredos): retrasa la poda hasta abril, cuando las temperaturas nocturnas ya superen los 5 °C de forma constante.
Podar en este rango evita que el árbol sufra “choque de hielo” y permite que la madera cortada cicatrice antes de que empiece el brote primaveral.
Poda de mantenimiento: verano ligero
Una segunda poda ligera se puede realizar después de la cosecha, entre julio y septiembre, para eliminar ramas que hayan quedado sin fruto o que presenten signos de enfermedad. Esta poda no debe ser drástica; su objetivo es airear la copa y favorecer una mejor exposición solar para la próxima floración.
Poda de formación (árboles jóvenes)
Los albaricoqueros plantados hace menos de tres años requieren una poda de formación anual, normalmente en febrero. Se busca crear una estructura de 3‑5 ramas principales bien espaciadas, lo que facilitará la cosecha y reducirá la necesidad de podas severas más adelante.
Cómo podar albaricoquero: técnica paso a paso
Herramientas imprescindibles
- Tijeras de podar bypass de 12‑15 cm, bien afiladas (corte limpio, menos riesgo de infecciones).
- Sierra de mano para ramas gruesas mayores de 2 cm de diámetro.
- Guantes de jardinería resistentes, especialmente si el árbol tiene espinas.
- Alcohol 70 % o lejía diluida (1 : 9) para desinfectar la herramienta entre cada corte.
Paso 1: inspección y planificación
Antes de cortar, recorre toda la copa y marca las ramas muertas, cruzadas o con sanos pero que crecen hacia el interior. Estas son las que se eliminarán. Identifica también las ramas principales que formarán el esqueleto del árbol; deben quedar a 30‑40 cm del suelo y bien espaciadas (aprox. 60‑80 cm entre ellas).
Paso 2: eliminación de madera muerta y enferma
Corta cualquier rama que se vea marrón, seca o con manchas negras. El corte debe hacerse a 5‑10 mm por encima del brote sano, en ángulo de 45° apuntando hacia fuera de la copa. Este ángulo favorece la curación y evita la acumulación de agua en la herida.
Paso 3: poda de ramas cruzadas y de interior
Si dos ramas se cruzan, elimina la que esté más interna o la que tenga menos yemas. La rama que quede fuera de la copa debe mantener una dirección hacia el exterior, para que la luz penetre en el interior y reduzca la humedad que favorece enfermedades.
Paso 4: regulación de la altura y forma
En la poda principal, reduce la longitud de las ramas principales a aprox. 2‑3 m (dependiendo de la altura total deseada). Deja 5‑7 yemas en cada rama principal; cada yema tiene potencial de formar una ramita productiva. Evita podar más del 30 % de la masa total en una sola sesión; si el árbol está muy cargado, divide la poda en dos años consecutivos.
Paso 5: cortes de ramas exteriores (limpieza)
Al terminar, recorta los ramitos finos (menos de 0,5 cm de diámetro) que crecen en la base del árbol, pues suelen ser chupones que roban energía a la producción de frutos.
Paso 6: desinfección y cuidados post‑poda
Una vez finalizada la poda, desinfecta las herramientas con alcohol. Si alguna herida es grande (más de 2 cm), aplica una pasta cicatrizante a base de cera y cal para proteger contra patógenos. Evita regar las heridas durante las primeras 24 h; el árbol necesita secarse para cerrar los canales de entrada.
Poda según edad y tipo de albaricoquero
Árboles jóvenes (1‑3 años)
- Objetivo: establecer 3‑5 ramas estructurales bien espaciadas.
- Poda: elimina cualquier brote vertical que compita con la formación de la copa.
- Frecuencia: una poda ligera cada invierno y una de formación en febrero.
Árboles adultos (más de 5 años)
- Objetivo: mantener la productividad y evitar sobrecarga de fruta.
- Poda: foco en eliminar ramas viejas que ya no fructifican y en abrir la copa para una mejor ventilación.
- Frecuencia: poda principal en invierno, poda de mantenimiento en verano si aparecen brotes enfermos.
Variedades locales
- Albaricoquero “Madrigal” (Andalucía): tiende a crecer vigoroso; la poda debe ser más agresiva para controlar la altura y favorecer la fruta.
- Albaricoquero “San Pedro” (Castilla-La Mancha): produce frutos más tarde; la poda de verano ayuda a retrasar la maduración y a equilibrar la carga.
Señales de problemas después de la poda
- Cortes demasiado extremos: si la copa queda muy abierta, el árbol puede sufrir “shock” y perder hojas rápidamente; se observará amarilleo generalizado.
- Heridas sin cicatrizar: aparecen manchas negras en la base de la rama, señal de hongos como Botrytis.
- Crecimiento débil: brotes que aparecen con pocas hojas y aspecto escaso indican que se podó más del 40 % de la masa en una sola sesión.
- Brote de chupones en la base: suele ocurrir cuando el árbol sufre estrés hídrico justo después de la poda; regar con moderación ayuda a evitarlo.
Para corregir, poda menos la próxima temporada, protege la herida con pasta cicatrizante y mantén una buena cobertura de mantillo para reducir la evaporación.
Consejos prácticos y errores comunes
- Elige la hora adecuada: poda siempre en días secos y soleados, preferiblemente por la mañana. Evita hacerlo en plena lluvia, ya que la humedad favorece la entrada de patógenos.
- No podas en exceso: un error típico es eliminar más del 30 % de la masa en una sola intervención, lo que debilita al árbol y reduce la cosecha.
- Usa el “corte de desbaste” solo en ramas gruesas; para ramas finas, la tijera bypass basta y es menos traumática.
- Recoge y destruye los restos: las ramas podadas pueden albergar insectos y esporas. Entrégalas a la compostera si están sanas, pero si sospechas enfermedad, quémalas o deséchalas.
- Aprovecha la poda para entrenar la forma: coloca cuerdas o tutores suaves alrededor de las ramas principales para guiar su crecimiento y evitar que se crucen en años futuros.
Conclusión
Podar el albaricoquero en el momento adecuado (invierno dormido), con herramientas limpias y siguiendo una técnica ordenada, asegura que el árbol tenga una estructura fuerte, buena ventilación y una producción constante de frutos. Recuerda adaptar las fechas a tu zona: enero‑marzo en el sur, marzo‑abril en la meseta y abril en montaña. Evita podas drásticas, protege las heridas y vigila las señales de estrés para corregir a tiempo. Con estos cuidados, tu albaricoquero te recompensará cada primavera con dulces y jugosos albaricoques.