Cómo podar cerezo: guía completa

Cómo podar cerezo: guía completa

Si tu cerezo está dando más brotes que frutos, la solución suele estar en la poda adecuada. Cómo podar cerezo es una pregunta que escucho a menudo en los mercados de Almería y en los foros de Madrid; la respuesta depende del momento del año, del tipo de árbol y de la zona donde lo tienes. En este artículo te explico paso a paso cuándo podar, qué técnicas usar y cómo evitar los errores más habituales, siempre con datos concretos para que tu cerezo produzca una cosecha abundante y saludable.


Cuándo podar el cerezo

Época ideal según la zona

En España, el cerezo (Prunus avium) necesita una poda de invierno cuando está en reposo. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) lo mejor es podar a finales de febrero o principios de marzo, justo antes de que aparezca la primera hoja. En Galicia y el norte (clima más frío) la poda se retrasa hasta abril, cuando el riesgo de heladas disminuye. En el sur (Andalucía, Murcia) puedes podar ya en enero, siempre que el suelo no esté helado.

Señales de que es momento de podar

  • Ramas muertas o con corteza desprendida.
  • Brotes que crecen hacia el interior y cubren el tronco.
  • Árbol con más ramas largas que no producen frutos.

Si observas cualquiera de estos indicadores, es tiempo de sacar las tijeras.

Frecuencia anual

Normalmente se realiza una poda principal al invierno y, si el árbol es joven, una poda de formación ligera al final del verano (julio‑agosto) para estimular la rama central. Los cerezos viejos pueden tolerar una poda ligera cada dos años, pero nunca más de un tercio del follaje total en una sola sesión, para no debilitar la planta.


Técnica de poda paso a paso

Herramientas y desinfección

  • Tijeras de podar bypass (corte limpio).
  • Sierra de mano para ramas de más de 2 cm de diámetro.
  • Guantes de cuero para proteger las manos.
  • Alcohol al 70 % o lejía diluida (1 cucharada en 1 litro de agua) para limpiar las hojas entre cortes.

Desinfectar cada herramienta evita la propagación de hongos como la Mildew del cerezo.

Paso 1: Eliminar lo muerto

Corta primero las ramas secos o con corteza desprendida, dejando el corte 15 mm por encima del brote sano. Usa un ángulo de 45° para que el agua corra lejos del tallo.

Paso 2: Seleccionar las ramas tronculares

Identifica de 3 a 5 ramas principales que formen una estructura abierta (tipo “vaso”). Cada una debe quedar entre 30 y 45 cm del suelo. Corta el exceso justo sobre una yema exterior que apunte hacia fuera; esa yema será la que produzca la siguiente temporada.

Paso 3: Aclarar el interior

Elimina las ramas que se crucen o que crezcan hacia el centro. Esto mejora la circulación del aire y reduce la aparición de pulgones y cancro. Cada corte debe quedar a 5 mm del tronco para evitar heridas abiertas.

Paso 4: Reducción de chupones

Los chupones son brotes que salen del hormigón del árbol. Suelen aparecer en la base y consumen energía sin dar fruta. Pínchalos con los dedos o corta con tijeras pequeñas, dejando 1 cm por encima del suelo para que el árbol no los vuelva a producir.

Paso 5: Ajuste final y limpieza

Revisa la forma del árbol: debe quedar con una copa ligera, permitiendo que la luz llegue al interior. Recoge todos los restos y quémalos o límpialos bien; no los dejes en el suelo para evitar que alberguen plagas.


Poda según la variedad

Cerezo de rama alta vs. de copa baja

  • Cerezo de rama alta (variedad “Burlat”) necesita más poda estructural porque sus ramas tienden a crecer verticalmente y pueden romperse con el viento.
  • Cerezo de copa baja (variedad “Morello”) responde mejor a una poda ligera que favorezca la producción de frutos cerca del tronco.

Cerezos jóvenes (3‑5 años)

En los cerezos jóvenes, la prioridad es formar una buena estructura. Realiza una poda de formación cada verano después de la cosecha, dejando solo 2‑3 ramas principales y eliminando cualquier brote lateral que compita.

Cerezos viejos (más de 15 años)

Los árboles maduros pueden tolerar una poda más drástica para rejuvenecer la producción. En invierno, elimina un tercio de la copa, enfocándote en ramas que no hayan dado fruto en los últimos 3 años; esas ramas suelen ser menos productivas.


Señales de problemas después de podar

Poda excesiva

  • Despuntado de la copa con menos de 30 % de la masa foliar.
  • Crecimiento débil y aparición de ramas finas como cañas.
  • Baja producción en la siguiente temporada.

Si notas esto, protege el árbol con acolchado de paja y reduce el riego para que las ramas restantes no se estresen.

Poda insuficiente

  • Copa densa que impide la entrada de luz.
  • Hojas amarillentas en la base, señal de falta de ventilación.
  • Mayor presencia de pulgones y ácaros.

En este caso, realiza una poda de limpieza en primavera, siguiendo la técnica del Paso 3 para abrir la estructura.

Heridas mal curadas

  • Manchas blancas o necróticas en los cortes.
  • Olor a humo o moho alrededor del tallo.

Aplica una pasta cicatrizante de harina de cal y agua (1 parte de cal por 3 partes de agua) y vuelve a desinfectar la zona después de una semana.


Consejos prácticos y errores comunes

  • Mejor hora: poda temprano en la mañana del día más frío del invierno; así el árbol cierra los vasos rápidamente y reduce el riesgo de infecciones.
  • No podar en días de lluvia: la humedad favorece la penetración de hongos por las heridas.
  • Usa cuerdas de apoyo para ramas largas antes de cortar; evita que caigan sobre otras plantas o estructuras.
  • Error típico: cortar justo a nivel del tronco. Siempre deja un collar de 2‑3 cm de madera viva para que el árbol pueda cubrir la herida.
  • Truco ecológico: mezcla cáscaras de huevo trituradas y ceniza de madera y espolvorea alrededor de los cortes; actúan como sellador natural y aportan calcio al suelo.

Conclusión

Podar un cerezo de forma correcta es la clave para conseguir frutos jugosos y una planta vigorosa. Recuerda: poda en invierno, elige 3‑5 ramas principales, corta siempre sobre yemas exteriores, y evita cortes excesivos que debiliten la copa. Con estos pasos y prestando atención a las señales de exceso o falta de poda, tu cerezo responderá con una cosecha abundante año tras año, sea que vivas en la meseta, en la costa atlántica o en el sur más cálido. ¡Manos a la obra y a disfrutar de esas cerezas dulces directamente del árbol!