Cómo podar ficus: guía completa
- 08 Nov, 2025
Si tienes ficus en casa, ya sabes que su crecimiento rápido puede convertirse en un problema si no lo controlas. La poda ficus no sólo mejora la forma del árbol, sino que también favorece una hoja más densa y reduce la probabilidad de plagas. En este artículo te explico cuándo y cómo podar tu ficus paso a paso, qué errores hay que evitar y qué cuidados adicionales necesitas según la zona de España donde estés.
Cuándo podar el ficus
Época del año
En Andalucía y en la zona Mediterránea los inviernos son suaves; lo ideal es podar a finales de febrero o marzo, justo antes de que empiece la brotación primaveral. En la Meseta Central (Madrid, Castilla‑La Mancha) el frío puede prolongarse hasta mediados de marzo, así que espera a que el riesgo de heladas haya pasado. En el norte atlántico (Galicia, Asturias) lo más seguro es aguardar a finales de abril, cuando el clima ya se ha estabilizado.
Señales para decidir el momento
- Ramas largas y delgadas que se arquean hacia el suelo indican que la planta está buscando luz.
- Desarrollo de brotes en el eje central sin ramificaciones laterales muestra que la copa necesita aireación.
- Hojas amarillentas en la base pueden ser síntoma de exceso de sombra y, por tanto, una señal para recortar.
Variaciones según la etapa de crecimiento
- Plántulas jóvenes (menos de 1 m): podar solo si aparecen brotes laterales muy desordenados; la poda excesiva puede frenar su establecimiento.
- Árbol adulto (más de 2 m): la poda principal se realiza una vez al año en la época indicada y, si es necesario, podas de mantenimiento cada 8‑10 semanas durante la primavera para mantener la forma.
- Ficus de interior: la luz natural es más limitada, por lo que una poda ligera cada 2‑3 meses ayuda a evitar que la planta se vuelva demasiado alta y pierda estabilidad.
Cómo podar el ficus: técnica paso a paso
Herramientas imprescindibles
- Tijeras de podar bypass (corte limpio y sin desgarro).
- Serrucho de mano para ramas de más de 2 cm de diámetro.
- Guantes de jardín para proteger las manos de posibles espinas o savia.
- Alcohol o lejía diluida (1 %) para desinfectar entre cortes y evitar la transmisión de enfermedades.
Preparación antes del corte
- Limpia la zona de caída con una lona o cartón para recoger los restos.
- Hidrata ligeramente la planta la noche anterior; el sustrato ligeramente húmedo facilita la cicatrización.
- Desinfecta las tijeras sumergiéndolas 30 s en alcohol; repite el proceso cada 10‑15 cortes.
Paso a paso
- Elimina primero todas las ramas muertas, aquellas de color marrón o con corteza quebradiza. Córtalas a ras de la base, dejando un ángulo de 45° para favorecer la sanación.
- Identifica las ramas que se cruzan o se rozan entre sí. Córtalas justo por encima del cruce, conservando la rama que apunte hacia fuera de la copa; esto evita congestiones y mejora la entrada de luz.
- Reduce la longitud de las ramas largas que forman “candelabros”. Córtalas a 30‑40 cm del punto de origen, siempre dejando 5‑7 cm por encima de una yema que mire al exterior. Esa yema será la que produzca nuevo crecimiento lateral.
- Equilibra la forma general: si notas que la copa se inclina hacia un lado, recorta ligeramente las ramas del lado opuesto para redistribuir el peso.
- Corta los rebujos (chupones) que surgen desde la base del tronco; suelen ser delgados y compiten por nutrientes.
- Sella los cortes mayores (más de 2 cm) con una pasta cicatrizante a base de cal y agua; esto previene la entrada de hongos.
Intensidad de la poda
- Poda ligera: elimina hasta un tercio de la masa vegetativa; ideal en árboles jóvenes que aún están estableciendo su estructura.
- Poda media: recorta la mitad de las ramas exteriores; recomendable para ficus que han crecido desordenados y necesitan reordenarse cada 3‑4 años.
- Poda drástica: reduce la copa a 20‑30 cm de altura; solo en casos extremos de sobrecrecimiento o para reactivar un árbol latente, y siempre con reposo de al menos un año antes de volver a podar intensamente.
Poda según el tipo de ficus
En España se cultivan varias especies de ficus que responden de forma distinta a la poda:
| Especie | Crecimiento típico | Poda recomendada |
|---|---|---|
| Ficus benjamina (ficus llorón) | Ramificación densa y rápida | Poda ligera cada primavera; recorta brotes que se vuelvan leñosos. |
| Ficus elastica (árbol del caucho) | Tronco grueso y hojas grandes | Poda media en otoño para controlar la altura, evitando cortar demasiado el tronco principal. |
| Ficus albidum (ficus blanco) | Crecimiento más lento, hojas más pequeñas | Poda ligera cada 2 años; eliminar brotes que aparezcan bajo la base para evitar humedales. |
| Ficus microcarpa (ficus de hoja pequeña) | Ideal para macetas, crece en forma de arbusto | Podar frecuentemente (cada 8 semanas) para mantener forma compacta. |
Conocer la especie te ayuda a decidir cuánta madera puedes sacrificar sin debilitar la planta. Por ejemplo, Ficus benjamina tolera bien cortes del 30 % de su follaje, mientras que Ficus elastica necesita conservar al menos el 70 % de su masa verde para mantener la energía de crecimiento.
Señales de problemas tras la poda
- Cicatrización lenta: si notas que las áreas cortadas permanecen marrones durante más de 2‑3 semanas, revisa que no haya exceso de humedad ni suciedad; una buena ventilación acelera la curación.
- Desarrollo de manchas negras alrededor del corte indica posible infección fúngica; elimina el tejido afectado y aplica un fungicida ecológico a base de cobre.
- Rebrote excesivo justo después de podar es señal de que se ha eliminado demasiado follaje; la planta intenta compensar la pérdida de energía fotosintética.
- Caída de hojas en la zona podada puede deberse a estrés hídrico; riega con moderación unos días después de podar, evitando encharcamientos.
Consejos prácticos y errores comunes
- No podar en días de lluvia: la humedad prolongada favorece la aparición de hongos en los cortes.
- Cortar siempre en ángulo y por encima de una yema exterior; cortar horizontalmente deja la herida expuesta y propicia la putrefacción.
- Usar una capa de mulch (corteza de pino o compost) alrededor del tronco ayuda a retener la humedad y protege los cortes de la suciedad del suelo.
- Evita podar más del 50 % de la copa en una sola sesión; si necesitas una reducción mayor, hazla en dos etapas separadas por al menos 6‑8 semanas.
- Recoge siempre los restos de poda y dóralos en compost; los restos frescos pueden atraer plagas como los escarabajos de la madera.
Conclusión
Podar tu ficus en el momento adecuado, con la herramienta correcta y siguiendo una técnica precisa, garantiza un árbol vigoroso y una copa bien equilibrada. Recuerda ajustar la época según tu zona (sur, interior o norte), respetar la intensidad recomendada para cada especie y vigilar los signos de estrés después del corte. Con estos cuidados, tu ficus seguirá siendo el protagonista verde de tu hogar durante muchos años.