Cómo podar peral: guía completa
- 27 Oct, 2025
Si tienes un peral en el huerto, sabrás que una buena poda es la diferencia entre unas cosechas abundantes y un árbol que apenas da fruta. Cómo podar peral correctamente permite regular la producción, mejorar la ventilación y evitar enfermedades como el fuego bacteriano. En este artículo te explico, con datos concretos y ejemplos de distintas regiones españolas, cuándo podar, qué herramientas usar y qué errores evitar para que tu peral prospere año tras año.
1. Cuándo podar el peral
Época principal de poda (invierno)
La poda de formación y la poda de producción se realizan a finales del invierno, justo antes de que el árbol rompa la dormancia.
- Sur de España (Andalucía, Murcia): febrero‑marzo, cuando las heladas casi han desaparecido y la temperatura media nocturna supera los 8 °C.
- Zona continental (Madrid, Castilla‑La Mancha): finales de marzo o principios de abril, esperando que el riesgo de helada sea bajo y la temperatura media diurna alcance los 12 °C.
- Norte húmedo (Galicia, Cantabria): podar a mediados de marzo, pues las lluvias primaverales son abundantes y el árbol necesita tiempo para cicatrizar antes de la temporada de crecimiento.
Poda de mantenimiento (verano)
En climas muy cálidos, como la Costa de Granada, puede ser útil una poda ligera en julio para eliminar chupones que compiten por agua. Esta poda no debe superar el 10 % del volumen total del árbol, pues podar demasiado en verano genera estrés hídrico.
Señales de que el árbol necesita poda
- Ramas que se cruzan y forman “cruces” visibles.
- Brotes que emergen desde el tronco bajo (chupones).
- Copa densa que impide la entrada de luz al interior.
- Presencia de ramas muertas o con corteza desprendida.
2. Cómo podar el peral: técnica paso a paso
Herramientas imprescindibles
| Herramienta | Por qué es esencial |
|---|---|
| Tijeras de podar bypass (corte limpio) | Evita magulladuras que favorecen la entrada de patógenos. |
| Sierra de mano (para ramas > 2 cm) | Corte preciso en madera gruesa sin arrancar la rama. |
| Guantes de cuero | Protegen de espinas y posibles cortes accidentales. |
| Desinfectante (alcohol 70 % o lejía diluida 1:9) | Previene la transmisión de virus entre cortes. |
Desinfecta las herramientas antes y después de cada corte, sobre todo si has podado una rama enferma.
Paso a paso
- Inspecciona el árbol. Identifica ramas muertas, enfermas y aquellas que se cruzan. Marca con cinta roja los cortes que vas a hacer para no olvidar.
- Elimina primero el material muerto. Corta la rama a nivel del tronco o del punto donde la rama se une a otra, manteniendo un ángulo de 45° y dejando 5 mm de madera sana por encima de la yema exterior.
- Despeja la copa. Selecciona de 3 a 5 ramas principales que formen una estructura abierta (“V”) y corta las laterales que compiten. Cada rama principal debe quedar entre 30‑40 cm de diámetro a 1 m del suelo.
- Reduce la altura si la copa está demasiado alta para la zona de cultivo. Corta la rama vertical principal a 1,5‑2 m del suelo, siempre por encima de una yema que mire hacia fuera.
- Corta los chupones. Son brotes débiles que surgen del tronco bajo; corta con la tijera justo por encima del suelo, dejando 2‑3 mm de madera sana.
- Realiza el aclareo de los interiores. Quita ramas que forman una “capa” densa dentro de la copa, permitiendo que la luz llegue al centro. No elimines más del 30 % del follaje total en una sola sesión.
Intensidad de la poda
- Poda ligera (1/3 del árbol): ideal para árboles jóvenes (2‑3 años) que aún están formándose.
- Poda media (1/2 del árbol): para perales productivos de 5‑8 años que necesitan regular la carga.
- Poda drástica (más del 50 %): solo en casos de enfermedad grave; siempre realiza en dos temporadas consecutivas para evitar shock.
3. Poda según tipo y edad del peral
Peral joven (2‑4 años)
- Objetivo: establecer una buena estructura “espina‑central”.
- Mantén una rama central recta y corta las laterales a 30 cm de longitud.
- Elimina cualquier rama que forme ángulos agudos (< 45°) con la rama central.
Peral adulto (5‑12 años)
- Objetivo: equilibrar vigor y producción.
- Conserva 3‑5 ramas principales bien espaciadas (aprox. 120 cm entre ellas).
- Realiza la poda de producción después de la cosecha (octubre‑noviembre) para que el árbol tenga tiempo de cicatrizar antes del invierno.
Peral viejo (más de 12 años)
- En los árboles ancianos la madera suele volverse más frágil.
- Reduce la copa en un 20‑25 % cada año, eliminando ramas viejas y dejando espacio para la regeneración.
- Aplica una poda de rejuvenecimiento cada 3‑4 años, cortando a la mitad la rama central y estimulando la brotación desde el tronco bajo.
4. Señales de problemas después de podar
- Corte demasiado bajo (menos de 5 mm de madera sana) → la herida se abre y favorece el fuego bacteriano. Aplica una pasta cicatrizante (cobre‑calcio) si el corte es grande.
- Poda excesiva → brotes débiles, escasa floración y frutos pequeños. Observa si la floración disminuye en la siguiente temporada; si es así, reduce la intensidad.
- Corte en día lluvioso → mayor riesgo de hongos como mildiú. Evita podar cuando la humedad relativa supera el 80 %.
- Heridas sin tratar → aparecen manchas oscuras en la corteza, signo de hialotinia. Elimina la zona afectada y desinfecta nuevamente.
5. Consejos prácticos y errores comunes
- Elige la hora correcta: podar entre 8 y 10 h de la mañana en día soleado, pero no cuando el sol está a pleno rendimiento, para evitar quemaduras en la savia.
- No cortes hojas: la savia se concentra en la madera, por eso la regla es “cortar donde no haya hoja”.
- Usa protectores contra plagas: después de podar, coloca trampas de feromonas para evitar que los escarabajos del peral (Clytus arietis) se introduzcan por las heridas.
- Errores típicos:
- Podar en otoño cuando el árbol aún está almacenando energía → reduce la producción del próximo año.
- Destruir la rama central sin sustituirla por otra vigorosa → el árbol pierde forma y estabilidad.
- Recicla la madera: los recortes pueden usarse como mulch o leña para chimenea.
6. Conclusión
Podar un peral no es solo cuestión de cortar ramas; es planificar la estructura, respetar el calendario climático español y aplicar técnicas limpias para evitar enfermedades. Recuerda podar a finales del invierno (febrero‑marzo en el sur, marzo‑abril en la zona interior), mantener una copa abierta y eliminar los chupones que agotan la energía del árbol. Con una poda bien ejecutada, tu peral producirá frutos jugosos y saludables año tras año, sin sorpresas desagradables. ¡A la obra y disfruta de la primera cosecha!