Cómo podar sandías: Guía completa
- 19 Nov, 2025
Si cultivas sandías en tu huerto, seguro que alguna vez te has preguntado cómo podar sandías para obtener frutos más grandes y una planta más saludable. La poda no es sólo cuestión estética; influye directamente en la distribución de la energía, la ventilación y la resistencia a enfermedades. En este artículo te explico paso a paso cuándo y cómo podar sandías en clima español, con datos concretos para cada zona y fase de desarrollo.
Cuándo podar sandías
Época del año
En la península, la poda principal de sandías se realiza a finales de abril o principios de mayo, justo después de que la planta haya desarrollado su primer juego de hojas verdaderas y antes de que empiece la fase de formación de frutos. En Andalucía y la Murcia (clima cálido), puedes esperar a mediados de abril porque el calor llega antes; en la Meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) lo más seguro es podar a principios de mayo, cuando las temperaturas nocturnas superan los 12 °C de forma constante.
Una segunda poda ligera, conocida como poda de mantenimiento, se hace a mediados de julio, cuando la planta ya lleva varios frutos en desarrollo y necesita mejorar la circulación de aire. En zonas de altitud (los Pirineos o la Sierra de Gredos) la primera poda puede retrasarse hasta finales de mayo por las heladas tardías.
Señales para podar
- Crecimiento desordenado: ramas largas y delgadas que compiten por luz.
- Hojas muy densas que impiden el paso del aire.
- Frutos muy numerosos que generan sombra entre sí, reduciendo el peso de cada sandía.
Si observas cualquiera de estos síntomas, es momento de intervenir antes de que el exceso de follaje favorezca hongos como el oídio.
Cómo podar sandías – técnica paso a paso
Herramientas necesarias
- Tijeras de podar bypass bien afiladas (evitan desgarros).
- Guantes de jardinería para protegerte de los espinos.
- Alcohol de 70 % o una solución de lejía diluida (1 ml por 100 ml) para desinfectar entre cortes.
Desinfectar las tijeras cada 5 cortes evita la transmisión de bacterias que pueden atacar la corteza de la sandía.
Paso 1: Elimina los chupones
Los chupones son brotes que salen del suelo cerca de la base de la planta. Córtalos a nivel del suelo, dejando 2‑3 cm de tallo para evitar que el vigor se concentre en raíces sin producir fruto.
Paso 2: Reduce el ramaje lateral
Selecciona las ramas laterales que tengan más de 30 cm de longitud y que no estén destinadas a soportar frutos. Córtalas dejando 5‑7 cm por encima de la primera hoja verdadera. Este recorte favorece que la planta canalice su energía hacia los tallos que llevan sandías.
Paso 3: Mantén el número de frutos
Una sandía puede soportar, en condiciones óptimas, entre 2 y 4 frutos por planta. Si la planta tiene más de 5 frutos en desarrollo, elimina los más pequeños dejando solo los que tengan al menos 15 cm de diámetro. Corta el tallo del fruto no deseado con una herramienta limpia, a 2‑3 cm del suelo.
Paso 4: Asegura la ventilación
En climas húmedos como el de Galicia o el País Vasco, recorta cualquier hoja que cubra más del 50 % del follaje superior. Esto permite que el aire circule y reduce la humedad que favorece el oídio. Usa la regla del “corte en ángulo de 45 °” para que el agua escorra rápidamente.
Paso 5: Desinfecta los cortes grandes
Si alguna rama supera los 10 cm de diámetro, después de cortarla sella el borde con pasta cicatrizante (harina de cal + agua). Esto evita la entrada de patógenos y acelera la cicatrización.
Poda según tipo de sandía
Sandía “Criolla” (variedades locales de la península)
Estas sandías tienden a producir frutos más pequeños pero abundantes. La poda recomendada es más ligera: elimina sólo los chupones y mantén 3‑4 frutos por planta. No cortes ramas largas que puedan alargar la planta demasiado, ya que la variedad se adapta mejor a una estructura compacta.
Sandía “Galia” y “Charentais” (variedades de interior)
Son de crecimiento vigoroso y dan frutos de mayor tamaño. Aquí la poda es más agresiva: reduce el ramaje lateral hasta un tercio del total y permite solo 2 frutos por planta, lo que incrementa el peso medio en un 30 %. En zonas muy calurosas como Almería, combina la poda con una malla de sombreo del 15 % para evitar que el exceso de sol queme la fruta.
Sandía “Melón de Castilla” (típica de la zona norte)
En climas más frescos, la poda se hace a finales de mayo y se limita a la eliminación de chupones y ramas débiles. No se recomienda reducir demasiado el número de frutos porque la producción es menor y cada fruta necesita más tiempo para madurar.
Señales de problemas tras la poda
- Crecimiento débil: Si la planta muestra tallos delgados y hojas pálidas después de podar, es señal de que la poda ha sido excesiva o se han cortado ramas de soporte. Deja que la planta recupere energía y evita podar nuevamente hasta la siguiente fase de mantenimiento.
- Quemaduras en los bordes: Causadas por cortes bajo sol directo. Si notas manchas marrones en la zona cortada, protege la planta con una malla ligera durante los próximos días.
- Aumento de plagas: La poda crea heridas que pueden atraer pulgones o ácaros. Aplica un insecticida ecológico de neem al 5 % sobre los cortes una semana después de podar.
Consejos prácticos y errores comunes
- Podar siempre en día seco y con sol moderado; la humedad favorece la aparición de hongos en los cortes.
- No podar en invierno: Las sandías están en reposo y los cortes no cicatrizan bien, lo que deja la planta vulnerable.
- Usar un registro: Anota la fecha y la zona podada en una libreta. Así podrás comparar el rendimiento de los frutos y ajustar la intensidad en la siguiente temporada.
- Evita podar más del 30 % de la masa verde en una sola sesión, pues la planta perdería la capacidad de fotosíntesis necesaria para alimentar los frutos en desarrollo.
Conclusión
Podar sandías de forma adecuada implica realizar una poda principal a finales de abril‑mayo, seguida de una poda ligera en julio para mejorar la ventilación y el número de frutos. Recorta chupones, reduce el ramaje lateral y mantén 2‑4 frutos por planta según la variedad. Cuida siempre la higiene de las herramientas y protege los cortes de la humedad excesiva. Con estos pasos, tus sandías crecerán más grandes, serán menos propensas a enfermedades y, lo mejor de todo, ¡te brindarán una cosecha abundante y sabrosa!