Cómo podar tomateras de forma eficaz
- 19 Nov, 2025
La tomatera es una de las plantas más gratificantes del huerto, pero su rendimiento depende mucho de cómo la podes. Una poda adecuada mejora la circulación del aire, favorece la exposición al sol y concentra la energía en los frutos, lo que se traduce en cosechas más abundantes y de mejor calidad. Si la podas en el momento equivocado o con la técnica incorrecta, puedes reducir la producción o incluso debilitar la planta. En este artículo te explico cómo podar tomateras paso a paso, cuándo hacerlo en cada zona de España y qué herramientas necesitas para que tus plantas se mantengan sanas y productivas.
Cuándo podar
Época del año – poda principal
En España, la diferencia climática entre el norte y el sur obliga a ajustar las fechas. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la poda principal se realiza a finales de febrero o principios de marzo, cuando el riesgo de heladas ha pasado pero la planta aún está en reposo vegetativo. En la costa mediterránea (Valencia, Murcia) basta con podar a finales de enero, mientras que en el norte atlántico (Galicia, Asturias) es más seguro esperar hasta mediados de marzo, cuando las temperaturas nocturnas ya superan los 5 °C de forma constante.
El momento preciso se reconoce cuando aparecen yemas hinchadas en los tallos, pero todavía no se han abierto. Ese ligero abultamiento indica que la planta está lista para romper el letargo sin sufrir daños por frío. Podar demasiado pronto (diciembre) expone los cortes a heladas; hacerlo demasiado tarde (abril) obliga a la planta a invertir energía en recuperar el tejido cortado justo cuando debería estar formando frutos.
Podas complementarias
Durante la temporada de crecimiento, realiza una poda de mantenimiento cada 4‑6 semanas. Elimina los brotes laterales que crecen entre los grupos de frutos (los “chupones”) y corta los ramos que sombrean las ramas productivas. Después de la cosecha (finales de septiembre en la península, octubre en el norte), haz una poda ligera de limpieza: quita ramas secas, pétalos caídos y cualquier tejido enfermo. Esta última poda no debe ser agresiva; su objetivo es preparar la planta para el invierno sin eliminar demasiada masa verde que sirva de reserva para la próxima primavera.
Herramientas necesarias
- Tijeras tipo bypass de 12‑15 cm: cortan limpias ramas de hasta 2 cm de diámetro, evitando aplastar el tejido.
- Podadera de dos manos (pala corta) para tallos de 2‑4 cm, típica de las tomateras más robustas.
- Guantes de jardinería resistentes, preferiblemente de nitrilo, para protegerte de los ladrillos y de posibles espinas de variedades silvestres.
- Desinfectante (alcohol 70 % o solución de lejía 1:10) para limpiar las cuchillas entre cortes, sobre todo si detectas enfermedad en alguna planta.
- Cinta de jardinería o bridas de plástico para atar los tallos que necesiten soporte después de la poda.
Antes de comenzar, afila las cuchillas con una piedra de agua; un corte afilado se cierra en menos de 48 h y reduce la entrada de patógenos. Desinfecta las tijeras con alcohol y, si vas a pasar de una planta a otra, repite la desinfección para evitar la transmisión de virus como el del tizón.
Cómo podar – técnica paso a paso
Identificar qué cortar
- Ramas muertas o secas: aparecen totalmente marrones, sin hojas ni yemas.
- Ramas enfermas: manchas negras, óxido o signos de pudrición; corta hasta llegar a tejido sano (color verde o blanco).
- Ramos que se cruzan: los puntos de contacto forman heridas que favorecen hongos; elimina el ramal menos productivo.
- Chupones: brotes que surgen directamente del tronco o de la base; suelen ser vigorosos pero no producen fruta, así que elimínalos.
- Ramas demasiado bajas: aquellas que crecen bajo la zona de soporte principal y dificultan la ventilación.
Empieza por los cortes mayores (ramas enfermas) y sigue con los más pequeños (chupones). Trabaja de arriba hacia abajo para evitar que los tallos caigan al suelo y se lastimen.
Punto y ángulo de corte
Coloca la tijera de modo que el corte quede en ángulo de 45° hacia afuera, con la parte más alta del corte 5‑7 mm por encima de una yema sana que apunte fuera del centro de la planta. Ese ángulo permite que el agua de lluvia se escurra y evita la acumulación de humedad, que favorece hongos.
No dejes muñones: corta justo por encima del collar de la rama, sin retirar demasiado tejido. Si el corte queda a menos de 3 mm de la yema, puedes dañar el meristemo y retrasar el brote. Un corte correcto se ve como una “V” limpia y sin astillas.
Intensidad de la poda
- Poda ligera: elimina entre 1/4 y 1/3 de la masa verde. Ideal para tomateras jóvenes (1‑2 años) y para mantener la forma sin sacrificar demasiada hoja.
- Poda media: retira ≈ ½ de los tallos laterales, recomendada para plantas de 3‑4 años que ya forman una maraña densa.
- Poda severa: reduce la planta a 2‑3 ramas principales de unos 30‑40 cm de longitud cada una. Se usa solo en tomateras viejas o muy leñosas que han perdido vigor.
Aplica la intensidad adecuada según la edad y el estado general de la planta. Una poda demasiado drástica en una tomatera debilitada puede impedir la producción de frutos durante la temporada.
Particularidades según la variedad
Las tomateras de tipo “indeterminado” (como la “Marmande”) crecen continuamente y requieren una poda de mantenimiento más frecuente, quedando solo los ramos principales y eliminando los laterales que compiten por luz. En cambio, las tomateras “determinado” (tipo “Roma”) forman una estructura compacta y solo necesitan eliminar chupones y podar ligeramente al final de la cosecha para evitar que la planta invierta energía en crecimiento vegetativo cuando ya se está concentrando en los frutos.
Señales de problemas tras la poda
Poda excesiva
Si la planta muestra rebrote muy lento, hojas pequeñas y pocos frutos, probablemente hayas removido demasiada masa verde. En ese caso, aplica un fertilizante rico en nitrógeno (N) (10‑5‑5) a dosis bajas y riega con regularidad, pero evita excesos que puedan quemar la raíz.
Poda insuficiente
Una tomatera densa, con ramas que se tocan y pocas flores suele indicar una poda insuficiente. En la siguiente temporada, elimina más chupones y abre la copa, dejando al menos 30 cm entre los tallos principales para que circule el aire.
Cortes mal hechos
Si aparecen necrosis alrededor del corte (tejido marrón/negro) o manchas de moho, significa que el corte no fue limpio o la herramienta estaba contaminada. Recorta nuevamente 5 cm bajo del tejido dañado hasta llegar a madera verde y aplica una pasta cicatrizante (cera de abejas o producto comercial ecológico).
Cuidados post‑poda
Recoge todos los restos y elimínalos; no los dejes en el suelo porque pueden albergar esporas de hongos. Si el corte es mayor de 3 cm de diámetro, sella con pasta cicatrizante para reducir la entrada de patógenos. Riega ligeramente si el suelo está seco, pero no fertilices durante 2‑3 semanas; la planta aún está en fase de recuperación. A partir de la tercera semana, aplica un fertilizante equilibrado (N‑P‑K = 10‑10‑10) cada 15 días para estimular el desarrollo de frutos. Observa durante las siguientes semanas la aparición de puntos negros o exudados y, si los detectas, trata con un fungicida ecológico a base de cobre.
Consejos prácticos y errores comunes
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✅ Poda en día seco y soleado: los cortes húmedos favorecen hongos.
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✅ Menos es más: si no estás seguro, corta poco; siempre puedes recortar más después.
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✅ Observa antes de cortar: da la vuelta a la planta, identifica yemas y planifica la forma.
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✅ Desinfecta entre cada planta: evita la transmisión de virus como el del mosaico del tomate.
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❌ Podar en época incorrecta: en el sur, podar en enero está bien; en el norte, espera hasta mediados de marzo.
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❌ Dejar muñones: se pudren y son caldo de bacterias.
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❌ Cortar sobre yemas interiores: la planta se vuelve densa y propensa a la pudrición.
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❌ Usar tijeras sin afilar: provocan desgarros y retrasan la cicatrización.
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❌ Podar bajo la lluvia: los cortes mojados quedan abiertos a infecciones.
Conclusión
Para obtener tomates de calidad, poda tus tomateras a finales de invierno (febrero‑marzo en la meseta, enero‑febrero en la costa mediterránea y marzo en el norte), siguiendo un ángulo de 45° y colocando el corte 5‑7 mm sobre una yema que apunte hacia afuera. Elimina ramas muertas, enfermas y chupones, y adapta la intensidad (ligera, media o severa) según la edad de la planta. Después de la poda, retira los restos, protege los cortes grandes y riega con moderación. Con este calendario y técnica, tus plantas se mantendrán vigorosas y producirán frutos abundantes y sabrosos temporada tras temporada.