Cómo podar vid

Cómo podar vid

La vid es una de las plantas más apreciadas en los huertos españoles, tanto en parcelas familiares como en explotaciones comerciales. Una poda adecuada favorece la mejor producción de uvas, mejora la ventilación y reduce la incidencia de enfermedades como el oídio. Si la podas en el momento y con la técnica correcta, obtendrás racimos más grandes, una maduración más uniforme y una planta más longeva. Por el contrario, una poda intempestiva o mal ejecutada puede debilitar la cepa, provocar brotes escasos y abrir paso a plagas.

En este artículo te explicaré cómo podar vid paso a paso: desde la época ideal según tu zona, pasando por las herramientas imprescindibles, hasta los cuidados posteriores que garantizan una recuperación rápida. También verás los errores más habituales y cómo evitarlos, para que tu viña florezca año tras año sin sobresaltos.

Cuándo podar

Época del año – poda principal

La poda principal de la vid se realiza en dormancia, justo antes de que empiece la brotación. En el sur de España (Andalucía, Murcia, Levante) los brotes aparecen a mediados de febrero, por lo que el mejor momento es entre 15‑30 febrero. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la budación se retrasa hasta finales de marzo, mientras que en la zona norte (Navarra, Pirineos) la poda debe esperar hasta la primera semana de abril, cuando las yemas ya están hinchadas pero no han abierto.

Este calendario responde a dos razones clave: (1) los cortes en dormancia cicatrizan antes de que lleguen las heladas y (2) la planta dispone de toda la primavera para generar madera nueva y frutos. Podar demasiado pronto, en pleno invierno, expone las heridas al frío; hacerlo demasiado tarde, después de que los brotes hayan comenzado a crecer, roba energía a la madera que debería formarse y reduce la carga de fruta.

Podas complementarias

Durante la vida activa de la vid conviene realizar poda de mantenimiento cada vez que aparezcan ramas enfermas o brotes débiles. En la época de floración (abril‑julio) retira los pétalos marchitos y corta los sarmientos que hayan dejado pocos botones, siempre dejando al menos 5 foliolos en el tallo. En otoño, después de la vendimia, elimina los sarmientos viejos que ya no producirán y prepara la planta para el invierno. Estas podas ligeras no comprometen la cosecha, pero sí mejoran la aireación y reducen la humedad que favorece los hongos.

Herramientas necesarias

  • Tijeras tipo bypass: cuchillas cruzadas que hacen un corte limpio en ramas de hasta 2 cm de diámetro. Evita las tijeras de yunque que aplastan el tejido.
  • Podadera de dos manos (o poda de “corte de sierra”): indispensable para sarmientos de 2‑4 cm. Proporciona mayor fuerza y precisión.
  • Sierra de poda: para ramas gruesas superiores a 4 cm, típicas de cepas viejas o troncos de injertos.
  • Guantes de cuero o con espinas integradas: protegen de los pinchazos de los sarmientos y de la corteza rugosa.
  • Desinfectante (alcohol 70 % o solución de lejía 1:10): limpia las herramientas entre cada planta para no propagar oídio o botrytis.
  • Pasta cicatrizante opcional: útil para cortes mayores de 3 cm en la base de la cepa.

Antes de comenzar, afila las hojas de la tijera bypass hasta que al rozar una hoja de papel la corte sin rasgarla. Luego sumerge las partes metálicas en alcohol durante unos 30 s; repite la desinfección cada vez que pases de una viña a otra, sobre todo si notas manchas negras en la corteza.

Cómo podar – técnica paso a paso

Identificar qué cortar

  1. Ramas muertas: aparecen marrones, quebradizas y sin yemas. Elimínalas hasta encontrar madera verde.
  2. Ramas enfermas: muestra manchas negras, exudados o chancros. Corta al menos 5 cm por debajo del tejido afectado, siempre hasta madera sana.
  3. Ramas que se cruzan o rozan: fomenta la aparición de heridas y facilita la entrada de patógenos. Retíralas en el punto de cruce.
  4. Brotes débiles: delgados como un lápiz, con menos de 5 foliolos. No aportarán uvas y consumen energía.
  5. Chupones que brotan desde la base o el injerto: compiten con los sarmientos principales y suelen dar frutos de mala calidad.
  6. Ramas viejas improductivas: madera más de 8‑10 años que ya no forman racimos. Pueden dejarse para dar sombra, pero si la vid está muy densa, recórtalas a la altura del cordón.

Punto y ángulo de corte

El corte debe hacerse en ángulo de 45° con la parte más alta del corte 5‑7 mm por encima de la yema seleccionada. La yema debe orientar su crecimiento hacia fuera de la planta, lo que favorece una estructura abierta y mejora la circulación del aire. Usa una sola pasada de la herramienta; los cortes rasgados retrasan la cicatrización y son una puerta de entrada para hongos.

Asegúrate de que la hoja de la tijera bypass quede ligeramente inclinada hacia afuera, formando una “V” invertida. No dejes muñones: corta justo en el punto donde la rama se une al cordón. Si el sarmiento es grueso, utiliza la podadora de dos manos y sigue la misma regla de ángulo y distancia a la yema.

Intensidad de la poda

  • Poda ligera: elimina entre 1/4 y 1/3 del total de sarmientos. Ideal para viñas jóvenes (menos de 3 años) y para mantener la forma sin sacrificar producción.
  • Poda media: retira aproximadamente la mitad de los sarmientos. Se aplica a cepas de 3‑7 años que ya han desarrollado un buen número de brazos pero necesitan renovación.
  • Poda severa (rejuvenecimiento): corta todo dejando solo los 2‑3 sarmientos principales a 30‑40 cm del suelo. Se reserva a viñas muy viejas (más de 15 años) o a aquellas que se han vuelto demasiado leñosas.

Escoge la intensidad según la edad y el vigor de tu vid. Recuerda que una poda excesiva puede debilitar la planta y retrasar la vendimia del año siguiente; una poda insuficiente genera sombra excesiva y favorece la aparición de oídio.

Particularidades según tipo de vid

  • Vid de racimo (Vitis vinifera) de una sola cosecha: se poda en invierno y se deja sin podas de entrenamiento durante el verano.
  • Vid de doble cosecha (raíz de parra tolerante): además de la poda de invierno, se realiza un despunte a mediados de verano (julio) para estimular una segunda ola de botones.
  • Variedades autóctonas como Albarino o Garnacha tinta: toleran podas más ligeras en zonas costeras, mientras que las Tempranillo de interior requieren una poda más drástica para mantener la calidad del fruto.

Señales de problemas tras la poda

Poda excesiva

Si la viña muestra rebrote lento, brotes muy pequeños o una producción muy escasa, es señal de que se ha eliminado demasiada madera. La solución pasa por fertilizar suavemente con un NPK equilibrado (10‑10‑10) a principios de primavera y reducir la intensidad la próxima temporada.

Poda insuficiente

Una canopia densa, con hojas que se superponen y poca ventilación, indica una poda insuficiente. El resultado suele ser floración escasa y mayor presencia de oídio. En la siguiente campaña, elimina más sarmientos cruzados y realiza una poda de mantenimiento más agresiva.

Cortes mal hechos

Cuando aparecen necrosis (tejido marrón alrededor del corte) o manchas negras que se extienden, la causa suele ser un corte desafilado o la falta de desinfección. Recorta nuevamente 5 cm bajo el tejido dañado hasta encontrar madera verde y aplica pasta cicatrizante en cortes mayores de 3 cm.

Cuidados post‑poda

Una vez terminada la poda de vid, recoge todos los restos (ramas, hojas y sarmientos cortados) y elimínalos fuera del huerto; si había enfermedades, quémalos o sepáralos para evitar que los hongos se reincidan. Sella los cortes grandes con pasta cicatrizante para proteger la herida del ataque de patógenos.

Riega ligeramente si el suelo está seco, pero no fertilices durante las dos o tres semanas siguientes; la planta necesita tiempo para cerrar los vasos sin la presión adicional de nutrientes. A partir de la cuarta semana, aplica un fertilizante equilibrado y controla la aparición de manchas en los cortes. Mantén la zona bien aireada y observa cualquier signo de enfermedad durante las semanas siguientes.

Consejos prácticos y errores comunes

Consejos

  • Poda en día seco y soleado: evita la humedad que favorece los hongos.
  • Menos es más: corta con decisión y revisa la forma; siempre puedes recortar más, pero no puedes “despodar” lo ya perdido.
  • Observa antes de cortar: da una vuelta completa a la viña, identifica las yemas y planifica los cortes.
  • Desinfecta entre cada planta: así evitas trasladar oídio o botrytis de una vid a otra.

Errores comunes

  • Podar fuera de la época recomendada: se pierde la producción o se daña la cepa con heladas.
  • Dejar muñones o cortes muy cercanos a la yema: entran hongos y la yema puede morir.
  • Cortar sobre yemas interiores: la viña se vuelve densa y propensa a enfermedades.
  • No desinfectar las herramientas: se difunden patógenos entre cepas.
  • Podar bajo la lluvia: los cortes húmedos son una puerta de entrada para la podredumbre.

Conclusión

Para obtener una vid sana y productiva, realiza la poda principal a finales de invierno (febrero‑marzo en el sur, marzo‑abril en el interior) y sigue la regla del ángulo de 45° a 5‑7 mm sobre yemas que miren hacia fuera. Ajusta la intensidad según la edad de la planta y elimina siempre ramas muertas, enfermas o cruzadas. Con los cuidados posteriores y evitando los errores habituales, tu viña te recompensará con cosechas abundantes y de calidad año tras año.