Hortensia con marchitamiento: cómo recuperarla

Hortensia con marchitamiento: cómo recuperarla

Ver una hortensia con marchitamiento es una de esas situaciones que desaniman al jardinero, sobre todo cuando la planta ha sido el punto focal del parterre durante años. En primavera, justo cuando esperas que vuelva a explotar en forma de grandes inflorescencias, la planta parece estar pidiendo ayuda. Lo bueno es que el síntoma suele tener causas muy concretas y, una vez identificada, la solución es directa.

En este artículo vamos a repasar los motivos más habituales que provocan que la hortensia se marchite, te enseñaremos a diagnosticar cada uno y, lo más importante, te daremos pasos prácticos para devolverle la vigorosidad que necesita.

Causas posibles del marchitamiento

1. Exceso de riego y suelos mal drenados

En la zona mediterránea, especialmente en la Costa de Granada o en la Comunidad Valenciana, es fácil caer en el error de regar a diario porque el clima parece “sedentario”. Cuando el sustrato está compuesto en gran parte por arcilla o no tiene suficientes aberturas, el agua se acumula y las raíces se ahogan.
Los signos son hojas marchitas que se vuelven blandas al tacto, un olor a humedad en la capa superficial y, a menudo, la aparición de manchas necróticas en la base. Este problema se intensifica entre abril y mayo, cuando las temperaturas oscilan entre 15 y 20 °C y la lluvia es escasa.

2. Deficiencia de nutrientes (nitrógeno o hierro)

Las hortensias son bastante exigentes en cuanto a materia orgánica. En suelos con pH ácido (< 5,5) o con poca materia viva, la planta muestra clorosis: las hojas jóvenes se vuelven amarillas con nervios verdes, y el vigor disminuye rápidamente. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) es frecuente que el suelo sea poco fértil y necesite una reposición de nitrógeno y hierro.
El síntoma aparece después de la primera cosecha de flores, normalmente en julio, cuando el crecimiento vegetativo sigue y la planta necesita un impulso nutricional.

3. Estrés por sol intenso y altas temperaturas

Aunque a la hortensia le gusta la luz, el sol directo durante largas horas en verano, sobre todo en áreas costeras de Andalucía, puede provocar que las hojas se resequen y se vuelvan rígidas. Cuando las temperaturas superan los 30 °C y la planta está sin sombra parcial, el metabolismo se acelera y la deshidratación ocurre antes de que el riego la compense.
En la zona atlántica (Galicia, Cantabria) el problema es menos frecuente, pero en los microclimas interiores de la sierra de Huelva la exposición al sol de mediodía es suficiente para producir marchitamiento.

Otras causas menos frecuentes

  • Plaga de pulgón que succiona savia y debilita la planta.
  • Botrytis (moho gris) que ataca los tallos en épocas de humedad prolongada.
  • Daño por viento fuerte que rompe la rizoma y dificulta el acceso al agua.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Para llegar al origen del marchitamiento debes observar tres aspectos clave: la posición del síntoma en la planta, el estado del sustrato y las condiciones climáticas recientes.

  • ¿Dónde aparecen las hojas marchitas? Si son principalmente las hojas de la base y la parte superior sigue verde, sospecha exceso de riego o pobre drenaje. Si las hojas jóvenes en la copa se tornan amarillas con nervios verdes, piensa en deficiencia de nitrógeno o hierro.
  • ¿Cómo se siente el sustrato? Inserta el dedo a 5‑10 cm de profundidad. Si está húmedo al tacto, probablemente estés regando demasiado; si está seco y compacto, la planta necesita más agua y una mejora en la aireación.
  • Condiciones externas: ¿Ha habido varias jornadas sin lluvia con temperaturas superiores a 30 °C? Entonces el estrés por sol puede ser el culpable.

Puedes usar la siguiente tabla rápida:

Síntoma observadoProbable causa
Hojas blandas, base húmeda, olor a podredumbreExceso de riego
Hojas jóvenes amarillas, nervios verdesDeficiencia de nitrógeno/hierro
Hojas secas, rígidas, quemaduras solaresSol intenso / altas temperaturas
Presencia de pequeños insectos aladosPulgón

Una vez identificada la causa, pasa a la solución adecuada.

Soluciones paso a paso

Si el problema es exceso de riego

  1. Detén el riego inmediatamente y verifica la humedad con el dedo.
  2. Mejora el drenaje añadiendo una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo de la maceta o incorporando perlita (30 % del sustrato).
  3. Si la planta está en maceta, trasplántala a un sustrato más arenoso: mezcla 50 % tierra de jardín, 30 % perlita y 20 % compost bien descompuesto.
  4. Riega sólo cuando los primeros 5 cm del sustrato estén secos, aproximadamente cada 7‑10 días.
    Con estas medidas, la planta suele mostrar mejoría en 2‑3 semanas si las raíces no están demasiado dañadas.

Si la causa es deficiencia de nutrientes

  1. Aplica un fertilizante nitrogenado tipo NPK 10‑5‑5 disolviendo 15 ml por litro de agua y riega la base de la planta cada 15 días.
  2. Complementa con chelate de hierro (5 g por 10 l de agua) si la clorosis es evidente; repite cada 30 días.
  3. Aporta compost maduro (2‑3 kg) alrededor del cepellón y mézclalo ligeramente con la tierra para que libere nutrientes de forma lenta.
    Los primeros brotes verdes aparecen en una semana y la recuperación completa en 10‑14 días.

Si el estrés por sol y calor es el responsable

  1. Coloca una sombra parcial con una malla de sombra del 30 % o mulching de paja alrededor de la base para reducir la evaporación.
  2. Riega temprano al día, cuando la temperatura está bajo los 20 °C, evitando que el agua se evapore rápidamente. Un regado profundo de 10 l por planta cada 4‑5 días es suficiente.
  3. En los meses de julio‑agosto, considera cubrir la planta con un toldo ligero o trasladarla a un sitio con sombra parcial durante las horas pico.
    Con estas acciones, la planta vuelve a mostrarse hidratada y flexible en 10‑12 días.

Prevención futura

Mantener la hortensia sana es cuestión de rutina. En primavera, realiza un análisis de pH del suelo; si está por debajo de 5,5, añade cal dolomítica (1 kg por 10 m²). En verano, programa los riegos según la humedad del sustrato y no por calendario. Incorporar mulch de corteza o paja protege la raíz del calor y conserva la humedad.
Otro hábito útil es poda ligera justo después de la floración; elimina los tallos muertos y airea la zona para favorecer la circulación del aire y evitar enfermedades fúngicas.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de la base se vuelvan amarillas y caigan: la planta las descarta para dar paso a nuevas. Sin embargo, si el marchitamiento afecta a más del 30 % de la masa foliar, se extiende rápidamente a hojas jóvenes y va acompañado de olor a podredumbre o manchas marrones, es señal de que el problema es grave y necesita intervención inmediata.

Conclusión

El marchitamiento de la hortensia suele deberse a exceso de riego, deficiencia de nutrientes o estrés por sol intenso. Identificar dónde aparecen los síntomas y cómo está el sustrato te permitirá aplicar la solución correcta: mejorar el drenaje, fertilizar adecuadamente o proporcionar sombra y riego puntual. Con estos ajustes, tu hortensia volverá a lucir vigorosa en pocas semanas y seguirá siendo la estrella de tu jardín.