Cómo regar granado: guía completa
- 14 Nov, 2025
Si tienes granado en tu huerto, sabes que una buena hidratación es la base de una cosecha abundante y de frutos dulces. Cómo regar granado de forma correcta evita la caída del rendimiento y protege el árbol de enfermedades radiculares. En este artículo te explico, paso a paso, la frecuencia, la cantidad de agua y los trucos que funcionan en cualquier clima de España, desde la meseta central hasta la costas mediterráneas.
Frecuencia y Cantidad de Riego
Etapa de plántula (primeros 2‑3 meses)
Durante los primeros 45‑60 días el árbol todavía desarrolla su sistema radicular. Riega una vez al día si la temperatura supera los 15 °C, entregando 5‑7 litros por planta. Usa un regador de forma lenta para que el agua se infiltre sin escurrir. En macetas de terracota, que absorben más, duplica la cantidad: 10‑12 litros cada dos días.
Crecimiento vegetativo (hasta la primera floración)
Una vez establecida la raíz, el árbol necesita 2‑3 riegos semanales. Cada riego debe cubrir 15‑20 litros por árbol adulto (tronco de 30‑40 cm). En zonas donde la lluvia es escasa, como Murcia o Almería, añade un riego por goteo de 2 l/h durante 30‑45 min al día más caluroso. En la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) la lluvia de primavera suele ser suficiente para reducir a una sola sesión semanal.
Floración y fructificación (de abril a septiembre)
Durante la producción de flores y frutos el granado necesita un suministro constante pero sin encharcar. Riega cada 3‑4 días con 20‑25 litros por árbol, repartidos en dos aplicaciones: una al amanecer y otra al final de la tarde para evitar el golpe de calor. Si la temperatura supera los 30 °C, incrementa en 5 litros la primera aplicación y cubre la base del árbol con acolchado de paja para reducir la evaporación.
Invierno (diciembre‑febrero)
En climas más fríos, como la norte de la península (León, Burgos), el granado entra en reposo y solo necesita riegos de mantenimiento cada 15‑20 días, con 10 litros por árbol, siempre que el suelo esté seco a 5 cm de profundidad. En zonas subtropicales de Canarias, mantén una mínima humedad: 5‑7 litros cada 10‑12 días para que la corteza no se agriete.
Tip práctico: Utiliza un medidor de humedad (son de unos 15 €) y verifica el punto de 5‑10 cm; si está húmedo, pospón el riego. Con esta regla evitas el exceso que favorece la pudrición de raíces.
Variaciones climáticas y estacionales
En España, la luz solar y la precipitación cambian drásticamente de norte a sur. En la costa atlántica (Galicia, Asturias) la lluvia es abundante en otoño, por lo que basta con riegos de refuerzo sólo cuando la tierra está seca al tacto. En el mediterráneo interior (Valencia, Alicante) los veranos son secos y calurosos; aquí el goteo subterráneo con emisores de 4‑6 l/h protege las raíces del calor extremo.
Para los cultivadores de granado en invernadero, la falta de luz natural requiere luces LED de cultivo que aumentan la transpiración; en ese caso, incrementa el riego en un 15 % respecto a la misma etapa al aire libre.
En altitudes superiores a 1 200 m, como en los Pirineos o la Sierra de Gredos, el suelo se enfría rápidamente. Reduce la cantidad en un 20 % y riega preferentemente en las horas más cálidas del día para que el agua alcance la zona radicular antes de que se congele.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y cónicas en los bordes, sobre todo en los brotes más jóvenes.
- Frutos que se encogen y presentan una piel arrugada, típica del estrés hídrico.
- Corteza de la base que se agrieta y desprende láminas delgadas.
Exceso de agua
- Hojas amarillentas en la parte inferior, signo de falta de oxígeno en la raíz.
- Manchas negras en el tronco, indicio de pudrición por encharcamiento.
- Crecimiento de hongos (musgo gris) en la zona del cepellón, que suele aparecer después de lluvias continuas o riegos intensos.
Si observas cualquiera de estos síntomas, ajusta la frecuencia o la cantidad de agua según el método descrito antes y revisa el drenaje del suelo: una capa de arena gruesa o perlita al 30 % mejora la evacuación del exceso.
Consejos prácticos y errores comunes
- Riega siempre al pie del árbol y evita mojar el tronco; el agua sobre la corteza favorece la aparición de hongos.
- Multiplica la eficiencia colocando una banda de acolchado (paja, corteza de pino) de 10 cm alrededor de la base. Reduce la evaporación y mantiene la temperatura del suelo estable.
- No riegues en día de sol intenso (más de 35 °C) porque el agua se evapora antes de llegar a las raíces; mejor hazlo al amanecer o al atardecer.
- Evita los regadores de alta presión, ya que desprenden el agua y pueden dañar el delgado sistema radicular de los árboles jóvenes. Usa una manguera con difusor o el goteo.
- Comprueba el pH del suelo cada otoño; el granado prefiere un pH entre 6,0 y 7,5. Un pH fuera de ese rango impide la absorción adecuada de agua y nutrientes.
Conclusión
Regar granado con la cantidad y frecuencia adecuada es la clave para obtener frutos jugosos y una planta sana durante todo el año. En primavera riega 2‑3 veces por semana con 15‑20 litros, aumenta a cada 3‑4 días en verano con 20‑25 litros, y reduce a una vez al mes en invierno si el clima es húmedo. Ajusta siempre según la zona (norte lluvioso, sur seco) y controla las señales de déficit o exceso. Con estos pasos, tu granado te recompensará con una cosecha abundante y de excelente calidad.