Cómo regar judías del huerto
- 24 Oct, 2025
Si te preguntas cómo regar judías de forma eficiente, estás en el lugar correcto. Las judías (también llamadas habichuelas o caupíes en distintas regiones) necesitan un equilibrio hídrico muy concreto; tanto la falta de agua como el exceso pueden arruinar la cosecha. En este artículo verás paso a paso cuánta agua administrar, con qué frecuencia y qué trucos aplicar según la zona de España y la fase de desarrollo de la planta.
Frecuencia y cantidad de riego
Plántula (primeras 3‑4 semanas)
Las semillas germinadas requieren humedad constante pero sin encharcar. Riega todos los días durante los primeros diez‑diez y cinco días, entregando aprox. 150 ml por planta cada vez. La forma más sencilla es usar una regadera de 2 litros, vertiendo lentamente al pie de la maceta o del lecho. Si la tierra está bien drenada, el exceso se escurre y evita el riesgo de pudrición de la raíz.
Crecimiento vegetativo (de la 5ª a la 10ª hoja)
Una vez que aparecen los primeros tallos y hojas verdaderas, la demanda hídrica sube. En climas mediterráneos (Murcia, Almería) riega cada 2‑3 días con 2‑3 litros por planta. En zonas atlánticas (Galicia, Asturias) la lluvia es más frecuente, por lo que basta con una o dos veces por semana, entregando 1‑2 litros. Un método fiable es el riego por goteo: coloca 4 ml h⁻¹ por metro lineal y programa 10‑15 minutos por sesión.
Floración y llenado de vainas (últimas 4‑6 semanas)
Durante la fase productiva, la judía necesita más agua para que las vainas crezcan llenas y sin grietas. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) riega cada día en verano, proporcionando 3‑5 litros por planta. Si la temperatura supera los 30 °C, aumenta a 5‑6 litros y protege la planta con un mulching de 5 cm de paja o fibra de coco para conservar la humedad. En el norte, donde las temperaturas raramente superan los 25 °C, basta con 2‑3 litros cada 2‑3 días.
Cómo comprobar la humedad
Antes de regar, inserta el dedo a 5 cm de profundidad. Si la tierra está seca al tacto, riega; si todavía está humeda, espera. En macetas de terracota o plastic la evaporación es más rápida, así que revisa diariamente en los meses de julio‑agosto. Otra opción es usar un higrómetro de sonda: apunta a 30 %‑45 % de humedad relativa en el sustrato para judías en fase vegetativa, y 45 %‑60 % en fructificación.
Variaciones climáticas y estacionales
Norte vs. Sur
En el norte de España (Cantabria, País Vasco) las lluvias primaverales pueden cubrir la necesidad hídrica, por lo que el riego se reduce a una vez cada tres‑cuatro días. En el sur (Andalucía, Extremadura) la escasez de precipitaciones obliga a regar diariamente en los meses de julio‑agosto, y a emplear sombreado parcial (malla 20 %‑30 %) para evitar quemaduras en las hojas.
Invierno y otoño
Durante el otoñ (septiembre‑noviembre) las plantas empiezan a disminuir su demanda; riega cada 5‑7 días, con 1‑2 litros según la lluvia residual. En invierno la mayoría de los cultivares de judía se mantienen en reposo; si el suelo se congela, suspenda el riego y proteja las raíces con mantillo grueso.
Cultivo bajo cubierta
Si trabajas en un invernadero o túnel de plástico, la evaporación es mayor. Instala lámparas LED de cultivo que también proporcionen calor y mantén la temperatura entre 18‑22 °C. En este caso, programa el goteo para que entregue 3‑4 litros por planta al día, ajustando según la humedad del sustrato.
Señales de problemas de riego
Falta de agua
- Hojas marchitas y punteadas que se vuelven cúrcuma‑marrón en los bordes.
- Vainas pequeñas, con pocos granos y pintas secas.
- Tallos delgados que se doblan fácilmente al tocarlos.
Exceso de agua
- Hojas amarillentas en la base, especialmente las más viejas.
- Olores a humedad en el sustrato y presencia de hongos en la zona del tallo.
- Raíces negras o blandas al excavar (pudrición radicular).
Riego irregular
- Vainas agrietadas: ocurre cuando hay sequías intercaladas seguidas de aspersiones abundantes.
- Pérdida de producción: la planta no logra llenar las vainas porque el ciclo hídrico está desbalanceado.
Consejos prácticos y errores comunes
- Riega al amanecer o a primera hora de la tarde; así el agua penetra antes de que el sol la evapore.
- Utiliza mulch de paja o corteza de pino para reducir la evaporación en climas cálidos.
- Evita mojar la folla: el agua sobre las hojas favorece el desarrollo de mildiu y puesta negra.
- Instala un regulador de presión en la manguera de goteo; una presión demasiado alta rompe los emisores y produce encharcamiento.
- No confíes sólo en la frecuencia; revisa siempre la humedad del sustrato antes de cada riego.
- Error típico: usar demasiado fertilizante nitrogenado antes del riego; el exceso de nitrógeno aumenta la demanda hídrica y puede generar deficiencia de calcio en las vainas.
Conclusión
Regar judías de forma correcta implica ajustar la cantidad y la frecuencia a la etapa de desarrollo, al clima regional y a la temperatura diaria. En primavera y verano del sur, brinda 3‑5 litros diarios; en el norte, basta con 1‑2 litros cada 2‑3 días. Controla la humedad con el dedo o un higrómetro, protege el suelo con mulch y evita mojar la hoja. Con estos pasos tendrás plantas vigorosas, vainas llenas y una cosecha abundante que hará justicia a tu esfuerzo en el huerto.