Palmera con puntas marrones: causas y cómo solucionarlo

Palmera con puntas marrones: causas y cómo solucionarlo

Las puntas marrones en una palmera casi siempre aparecen porque la hoja pierde más agua de la que le llega: aire seco, riego irregular, exceso de sales en el agua o el abono, o daños por frío. En palmeras de exterior, si las puntas secas se concentran en las hojas más viejas y van acompañadas de manchitas amarillo-anaranjadas, la causa más probable es la falta de potasio. Que se seque alguna hoja baja de vez en cuando es normal: la palmera renueva su follaje desde el centro.

El primer paso es saber qué palmera tienes y dónde vive, porque los problemas de una kentia de salón no son los mismos que los de una palmera canaria en el jardín.

Diagnóstico rápido

Lo que vesCausa probable
Puntas secas en muchas hojas, palmera de interior cerca de calefacción o aire acondicionadoAire seco
Puntas y bordes secos, tierra que se seca del todo entre riegosFalta de agua o riego irregular
Puntas marrones, hojas amarillas y tierra siempre húmedaExceso de riego y raíces dañadas
Costra blanca en la tierra o en la maceta; puntas quemadas tras abonarExceso de sales
Zonas pálidas o marrones en la cara que da al sol, tras cambiarla de sitioQuemadura solar
Puntas y hojas enteras marrones después de una ola de fríoFrío o helada
Hojas viejas con puntas secas y manchitas amarillo-anaranjadas translúcidasFalta de potasio
Hojas viejas con los bordes amarillos y el centro verdeFalta de magnesio
Punteado amarillento y telillas en el envésAraña roja
Hoja central (la flecha) seca, caída o con cortes en forma de VPicudo rojo o pudrición del cogollo

Causas en palmeras de interior

Las más comunes en casa son la kentia, la areca y la camedorea o palmera de salón. Todas llevan mal el aire seco y la tierra que se seca por completo.

Aire seco y calefacción

Con la calefacción o el aire acondicionado la humedad ambiental baja mucho, y las puntas, que son la parte más alejada del aporte de agua, se secan primero. Es el mismo mecanismo que provoca las puntas marrones en el ficus.

Aleja la palmera de radiadores, estufas y salidas de aire, y agrúpala con otras plantas. Una bandeja con grava y agua bajo la maceta, sin que el agua toque el fondo, o un humidificador ayudan más que pulverizar, cuyo efecto dura apenas unos minutos.

Riego irregular

Tanto la falta como el exceso de agua dan puntas marrones. Riega cuando los primeros 2–3 cm de tierra estén secos, hasta que el agua salga por los agujeros, y vacía el plato a los 15 minutos. En invierno el intervalo se alarga.

Si la maceta pesa poco y la tierra se ha despegado del borde, sumérgela en un cubo de agua unos 20 minutos para rehidratar el cepellón. Si, al contrario, la tierra huele a podrido y la base de los tallos está blanda, deja de regar, saca la planta y revisa las raíces: corta las marrones y blandas y cambia el sustrato por uno que drene bien.

Sales del agua y del abono

El agua muy calcárea y el abono en exceso acumulan sales en la tierra que queman las puntas. Cada pocos meses, riega abundantemente dos o tres veces seguidas para lavar el sustrato. Abona solo de primavera a finales de verano, sin superar la dosis de la etiqueta, y nunca con la tierra seca.

Sol directo

Las palmeras de interior quieren mucha luz, pero no sol directo a través del cristal, que quema la hoja en pocas horas. Si la sacas a la terraza en verano, ponla a la sombra y acostúmbrala poco a poco.

Araña roja

Con ambiente seco, la kentia y la areca sufren a menudo este ácaro: las hojas se llenan de un punteado amarillento, pierden brillo y se secan desde las puntas. Limpia las hojas por ambas caras con un paño húmedo y, si persiste, aplica jabón potásico.

Causas en palmeras de exterior

En jardines y terrazas son habituales la palmera canaria, la datilera, las washingtonias, el palmito y el Trachycarpus.

Falta de potasio y magnesio

Es muy frecuente en palmeras plantadas en suelos arenosos o pobres y en las que llevan años en la misma maceta. Con poco potasio, las hojas viejas muestran puntas necróticas y manchas amarillo-anaranjadas; con poco magnesio, una banda amarilla ancha en los bordes de las hojas viejas, con el centro verde.

Abona en primavera y verano con un fertilizante específico para palmeras o con uno que tenga más potasio que nitrógeno y lleve magnesio, del tipo 12-12-17, siguiendo la etiqueta. La mejora se ve en las hojas nuevas, no en las que ya están dañadas.

Frío y heladas

Cada especie aguanta un frío distinto. El palmito, el Trachycarpus y las washingtonias toleran heladas moderadas; la areca y la camedorea sufren con temperaturas mantenidas por debajo de unos 10 °C, y la kentia resiste algo más, pero no las heladas. Tras una noche de helada, las hojas dañadas se vuelven marrones en pocos días. No las cortes hasta la primavera: protegen el cogollo.

Viento, sal y sequía

En la costa, el viento cargado de sal quema las puntas de la cara expuesta. En verano, las palmeras recién plantadas o en maceta necesitan riegos profundos hasta que arraigan; una palmera bien establecida aguanta mucha sequía, pero si se prolonga también se le secan las puntas.

Cómo cortar las puntas marrones

Corta solo la parte seca con tijeras limpias y afiladas, siguiendo la forma natural de la punta y dejando una franja fina de tejido seco: si cortas en verde, el borde vuelve a secarse.

No quites hojas enteras mientras conserven partes verdes. La palmera recicla nutrientes de ellas, sobre todo potasio, y retirarlas antes de tiempo agrava la carencia. Quítalas cuando estén secas del todo.

Cuándo preocuparse

Las puntas marrones son un problema estético mientras la hoja central, la flecha, siga sana. Si la flecha se seca, se tuerce, sale mordida o se desprende al tirar suavemente, el daño está en el cogollo: puede ser el picudo rojo, un escarabajo que ataca sobre todo a la palmera canaria y a la datilera, o una pudrición.

La mayoría de las palmeras tienen una sola yema de crecimiento y, si muere, no rebrotan; las de varios tallos, como la areca o el palmito, pueden seguir creciendo por los demás. Ante la sospecha de picudo, consulta enseguida con un profesional o con el servicio de sanidad vegetal de tu comunidad autónoma: actuar pronto es la única forma de salvar la palmera y de evitar que pase a otras.

Prevención

  • En interior, luz abundante sin sol directo, lejos de fuentes de calor y con riego cuando se sequen los primeros centímetros.
  • Maceta con agujeros, sustrato que drene y trasplante cada 2–3 años en primavera.
  • Abonado moderado en la época de crecimiento y un lavado del sustrato de vez en cuando.
  • En exterior, una especie adecuada al frío de tu zona, riegos profundos los dos primeros años y abonado con potasio y magnesio.
  • Revisión periódica del envés de las hojas y de la flecha.

Preguntas frecuentes

¿Las puntas marrones vuelven a ponerse verdes?

No. Ese tejido está muerto. La señal de que has corregido el problema es que las hojas nuevas salgan sin puntas secas.

¿Puedo regar la kentia con agua del grifo?

Sí. Dejarla reposar unas horas elimina parte del cloro, pero no la cal. Si el agua de tu zona es muy dura, mézclala con agua de lluvia y lava el sustrato con un riego abundante cada pocos meses.

¿Es normal que se sequen las hojas de abajo?

Sí, si es una o dos de vez en cuando y las nuevas salen sanas. Si se secan muchas a la vez o empiezan a secarse las del centro, busca la causa en la tabla del principio.