Cómo tratar oidio en geranios
- 25 Oct, 2025
Ver tus geranios con manchas blancas en las hojas puede resultar muy desalentador, sobre todo cuando llevas tiempo cuidándolos con mimo. Ese polvo blanquecino es la señal típica del oidio, una enfermedad fúngica que ataca a muchas plantas ornamentales en climas templados. La buena noticia es que identificar la causa y actuar a tiempo es más fácil de lo que parece, y las soluciones que necesitas están al alcance de cualquier jardinero aficionado.
En este artículo vamos a desglosar las causas más habituales que favorecen el oidio en geranios, cómo diagnosticarlo con precisión y, lo más importante, qué medidas puedes tomar paso a paso para eliminarlo y evitar que vuelva a aparecer.
Causas posibles del oidio en geranios
1. Humedad excesiva y falta de ventilación (causa más frecuente)
El oidio se desarrolla cuando el aire está muy húmedo y la circulación es escasa. En muchos balcones de la Comunidad Valenciana o en patios de Andalucía, la gente suele regar a mano y, sin querer, crea una capa de humedad que no se evapora rápido. Cuando la humedad relativa supera el 80 % durante varias horas, los esporas del hongo germinan y cubren la superficie foliar con ese polvo gris‑blanco característico.
2. Sombra permanente y exposición insuficiente al sol
Aunque a primera vista parezca contradictorio, la falta de luz directa favorece al oidio porque el microclima bajo la sombra se vuelve más frío y húmedo. En zonas como la meseta de Castilla‑La Mancha, donde los geranios se colocan bajo la sombra de grandes encinas, la enfermedad se instala con facilidad. Las plantas que reciben menos de 4 h de sol al día son especialmente vulnerables.
3. Plantas demasiado densas y poda insuficiente
Cuando los geranios crecen muy juntos, las hojas se tocan entre sí creando “micro‑cámaras” donde el vapor de agua se acumula. En Cataluña, muchos cultivadores colocan los maceteros muy juntos en terrazas, lo que impide que el aire circule y permite al hongo proliferar. La falta de poda regular agrava este problema, porque las ramas viejas y densas retienen más humedad.
Otras causas menos frecuentes
- Variedades susceptibles: Algunas híbridas de geranio “Zebra” presentan mayor predisposición al oidio.
- Riego por aspersión en la tarde: El agua que se queda en la hoja al anochecer favorece la germinación de esporas.
- Sustrato rico en materia orgánica mal compostado: Puede albergar restos de hongo que actúen como fuente inoculante.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Lo primero que debes hacer es mirar dónde aparecen las manchas. Si el polvo cubre todas las hojas de forma uniforme, lo más probable es que la humedad del aire sea el factor dominante. Si sólo afecta a la zona más sombría de la planta, la falta de luz será la culpable. Cuando notas que las áreas afectadas coinciden con los nudos donde las ramas se rozan, la densidad y la poda insuficiente son las causas principales.
- Hojas con polvo blanco brillante → Oidio confirmada.
- Manchas que se vuelven amarillentas y secas → Posible paso a etapa secundaria de pudrición.
- Presencia de humedad en la superficie al tacto → Humedad ambiental alta.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma observado | Probable causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Polvo blanco en todas las hojas | Humedad excesiva + poca ventilación | Mejora la ventilación, riega menos |
| Manchas blancas solo en hojas sombreadas | Falta de luz | Reubica la planta a sol directo (≥4 h) |
| Área afectada coincide con ramas entrelazadas | Plantas muy densas + poda escasa | Poda para abrir el dosel |
Comprobación del entorno
Introduce la mano 5 cm en el sustrato; si está húmedo a esa profundidad a primera hora de la mañana, el riego está siendo excesivo. En macetas, verifica que haya agujeros de drenaje y que el agua no se acumule en el plato. También puedes usar un higrómetro portátil para medir la humedad relativa: si supera el 75 %, es hora de actuar.
Soluciones paso a paso
Si la causa es humedad excesiva
- Reduce la frecuencia de riego: Riega solo cuando la capa superior del sustrato (2‑3 cm) esté seca al tacto. En climas cálidos como el de Murcia, esto suele significar riego cada 3‑4 días.
- Aumenta la ventilación: Coloca un ventilador pequeño o abre las ventanas del invernadero al menos 2 h al día.
- Aplica un fungicida ecológico: Disuelve 10 ml de extracto de neem en 1 litro de agua y rocía hasta cubrir la parte superior e inferior de las hojas. Repite cada 7 días hasta que el polvo desaparezca, usualmente 2‑3 aplicaciones.
Si la causa es falta de luz
- Mueve la maceta a un sitio con al menos 5‑6 horas de sol directo. En la Costa Brava, una orientación sur‑suroeste suele ser ideal.
- Despeja la sombra: Poda hierbas o arbustos vecinos que bloqueen la luz.
- Complementa con luz artificial: Usa una lámpara LED de cultivo de 30 W, colocada a 30 cm de la planta, encendida 12 h al día durante la primavera y el otoño.
Si la causa es densidad y poda insuficiente
- Poda estructural: Retira el 20 % de la masa foliar, concentrándote en las ramas más bajas y en los brotes que se cruzan. Hazlo a finales de febrero o marzo, antes de que arranque la fase de crecimiento activo.
- Espaciado: Si cultivas varios geranios en el mismo contenedor, separa cada planta al menos 30 cm entre sí. En macetas grandes, usa sustrato suelto con un 30 % de perlita para mejorar la aireación.
- Riego focalizado: En lugar de regar en exceso toda la maceta, aplica agua directamente al sustrato con una manguera de goteo o una regadera de pico fino, evitando que el agua caiga sobre la copa de la planta.
Tiempo estimado de recuperación
- Reducción de humedad y fungicida: Verás menos polvillo en 5‑7 días y la recuperación total en 2‑3 semanas.
- Mejora de luz: Las hojas nuevas aparecerán sanas en 10‑14 días; el polvo viejo se desprenderá con el tiempo.
- Poda y ventilación: El efecto es más rápido; en 7‑10 días la circulación mejora y el hongo deja de expandirse.
Prevención futura
La clave para que el oidio no vuelva a atacar tus geranios es mantener un equilibrio hídrico‑lumínico‑aéreo constante. Cada primavera, incorpora una capa de compost bien descompuesto (2‑3 kg por maceta) para fortalecer el sustrato y favorecer micro‑organismos benéficos que compiten con el hongo. Programa un riego cada 5‑7 días según la evaporación (más frecuente en verano, menos en otoño).
Asegúrate de que tus geranios reciban al menos 5 horas de sol pleno y revisa trimestralmente el nivel de ventilación: abre la cubierta del invernadero, quita hojas muertas y realiza una poda ligera de mantenimiento cada 2‑3 meses. Con estos hábitos, crearás un entorno desfavorable para el oidio y, al mismo tiempo, favorecerás el crecimiento vigoroso de la planta.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas de los geranios se vuelvan amarillas y caigan al final del ciclo; el polvo blanco solo aparece cuando el hongo se ha instalado. Sin embargo, si observas que el oidio cubre más del 30 % de la superficie foliar, que aparecen manchas negras tras el polvo o que la planta muestra signos de marchitez y caída de flores, deberás actuar de inmediato. En esos casos la enfermedad está avanzando a una fase secundaria que puede debilitar la planta de forma irreversible si no se controla pronto.
Conclusión
El oidio en geranios suele deberse a humedad excesiva, falta de luz o densidad de la planta. Identificar dónde aparecen las manchas, medir la humedad del aire y observar la disposición de las ramas te permite diagnosticar la causa exacta. Con ajustes en el riego, mejor exposición al sol y una poda adecuada, acompañados de un fungicida ecológico cuando sea necesario, podrás eliminar el polvo blanco y mantener tus geranios saludables durante todo el año. Recuerda que la prevención constante es la mejor herramienta: un buen aire, agua medida y luz suficiente harán que tu jardín luzca siempre colorido y libre de enfermedades.