Pimiento con oidio: causas y soluciones efectivas
- 31 Oct, 2025
Ver tus pimientos cubiertos de una capa blanca como harina en pleno verano es desalentador, sobre todo cuando llevas semanas cuidándolos. Ese polvo grisáceo es el oidio, una enfermedad fúngica que ataca hojas, tallos y a veces los frutos. No te preocupes, es un problema frecuente en numerosas regiones de España y, con el diagnóstico correcto, la solución está al alcance de la mano.
En las próximas líneas te explicaré las causas más habituales del oidio en pimientos, cómo distinguirlas con una observación sencilla y, lo más importante, qué medidas concretas puedes aplicar – desde remedios caseros hasta productos ecológicos – para que tus plantas vuelvan a crecer sanas y productivas.
Causas posibles del oidio en pimientos
1. Condiciones de humedad y falta de ventilación (causa más frecuente)
El oidio prospera cuando el ambiente es cálido (entre 18 °C y 27 °C) y las hojas permanecen húmedas durante varias horas. En el Mediterráneo (Murcia, Alicante) los invernaderos y los huertos bajo plástico sin ventilación son caldo de cultivo. Cuando las plantas están muy apretadas, la circulación del aire disminuye y el microclima se vuelve tóxico para el pimiento. La falta de espacio también facilita la dispersión de los esporangios del hongo, que se esparcen con el viento y el agua de riego.
2. Riego por aspersión en horarios inadecuados
El riego por aspersión o la niebla artificial en la tarde deja gotitas en la hoja que tardan en evaporarse. En zonas como Castilla‑La Mancha o la Comunidad de Madrid, donde las noches pueden ser frescas, esas gotas permanecen húmedas hasta la madrugada, creando el entorno perfecto para que el hongo se asiente y se multiplique. Además, el exceso de agua favorece la proliferación de hongos oportunistas que se acompañan del oidio.
3. Variedades de pimiento poco resistentes al hongo
Algunas variedades tradicionales, como el pimiento del piquillo de Navarre o el pimiento de la zona de Almería, presentan mayor susceptibilidad al oidio que otras más modernas (por ejemplo, ‘Gypsy’, ‘California Wonder’). Esta vulnerabilidad se debe a la textura de la cutícula y a la densidad de pelos epidérmicos, que permiten al hongo adherirse con mayor facilidad. Si cultivas una variedad local sin resistencia, el riesgo aumenta, sobre todo si se combina con los factores climáticos descritos antes.
Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de potasio: debilita las paredes celulares y facilita la infección.
- Daño mecánico: cortes o roturas en hojas por viento fuerte (común en la costa gallega) sirven de puerta de entrada al hongo.
- Uso de fertilizantes nitrogenados en exceso: promueve un crecimiento rápido y frágil que el hunto coloniza con facilidad.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar detenidamente los síntomas y el entorno. Pregúntate: ¿el polvo blanco cubre solo la zona inferior de la hoja o toda la superficie? ¿Las hojas están pegajosas al tacto o secas? ¿Las plantas están muy juntas? ¿Riegas con aspersión o por goteo? Estas respuestas te guiarán hacia la causa subyacente.
A continuación, una tabla rápida “si… entonces…” que te ayudará a decidir:
| Síntoma | Posible causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Polvo blanco sólo en la parte inferior y hojas separadas | Mala ventilación | Aumentar espacios y abrir ventilaciones del invernadero. |
| Polvo y hojas húmedas al atardecer | Riego por aspersión por la tarde | Cambiar a riego por goteo o hacerlo al amanecer. |
| Aparición del polvo en variedades locales | Variedad sensible | Elegir una variedad resistente o aplicar tratamientos preventivos antes del brote. |
Además, toca la hoja: si al pasar el dedo sientes una capa crujiente que se desprende como polvo, es típico del oidio. Si la hoja está pegajosa y con manchas amarillentas, podrías estar ante una mancha bacteriana que se confunde con el hongo.
Para confirmar, puedes raspar ligeramente la capa blanca con una hoja de papel y observar bajo una lupa; verás hifas finas y esporangios. Esta observación sencilla evita tratamientos innecesarios y te permite actuar con la medida adecuada.
Soluciones paso a paso
Si la causa es mala ventilación y alta humedad
- Aumenta la circulación de aire: abre puertas y ventanas del invernadero cada mañana y cada tarde; si usas plástico, corta franjas de 10 cm cada 30 cm.
- Espacia las plantas: deja al menos 30 cm entre cada pimiento; si ya están muy juntas, realiza una poda ligera para abrir el dosel.
- Aplica un tratamiento preventivo: mezcla 1 L de agua con 30 g de polvo de cobre (sulfato de cobre) o usa biocontrol de Bacillus subtilis (disponible en viveros). Rocía cada 10‑15 días hasta que desaparezca el polvo. La mejora suele ser visible en 5‑7 días.
Si el problema es riego por aspersión en horarios inadecuados
- Cambia al riego por goteo o por zanjas: instala mangueras de goteo a 15 cm de distancia de la base de la planta; el consumo es de 2‑3 L por metro lineal cada 3‑4 días, según la temperatura.
- Riega al amanecer: la evaporación es mayor y la hoja queda seca antes del crepúsculo.
- Aplica una solución casera: 1 L de agua + 10 ml de aceite de neem (10 %); rocía sobre la superficie afectada. Repite cada 7‑10 días mientras el clima sea cálido. Los efectos se notan en 10‑14 días y la infección se controla sin dañar a los insectos benéficos.
Si la causa es variedad sensible
- Selecciona variedades resistentes: para la próxima temporada, opta por ‘Gypsy’, ‘Jal‑Pip’ o ‘Sweet Banana’, que presentan resistencia al oidio gracias a una cutícula más gruesa.
- Aplica un tratamiento curativo temprano: antes de que el polvo cubra el 30 % de la hoja, rocía una solución de Bicarbonato de sodio (5 g) + agua (1 L) + una cucharadita de jabón neutro. Hazlo cada 5‑7 días hasta que veas que el hongo se desvanece.
- Mantén la fertilización equilibrada: aporta potasio (K₂O) en forma de sulfato de potasio a razón de 30 g por m² cada mes; esto refuerza la pared celular y reduce la vulnerabilidad. La recuperación completa suele tardar 2‑3 semanas si se actúa a tiempo.
Prevención futura
Para que el oidio no vuelva a aparecer en tus pimientos, sigue estos hábitos sencillos:
- Ventila cada invernadero al menos 2 horas al día, sobre todo en los periodos de calor (julio‑agosto).
- Riega por goteo y controla la humedad: la capa superior del sustrato debe estar seca al tacto después de 48 h.
- Aplica una capa de mulch (paja o virutas de madera) de 3‑5 cm para evitar que el agua salpique las hojas.
- Realiza rotación de cultivos: no plantés pimientos en el mismo sitio durante más de 3 años; alterna con leguminosas o hortalizas de raíz corta.
- Usa preparados biológicos (Bacillus subtilis o Trichoderma) al inicio de la primavera para crear una barrera microbiana que inhibe el hongo.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que unas cuantas hojas jóvenes presenten una ligera capa blanca al inicio del verano; suele desaparecer con la sequedad y una buena ventilación. Sin embargo, preocúpate si el polvo cubre más del 30 % de la superficie foliar, si aparecen manchas amarillas o necróticas y si los frutos comienzan a presentar manchas negras. En esos casos, la infección está avanzando y necesita una intervención rápida con los tratamientos descritos arriba; de lo contrario, la planta puede perder el 50 % de su producción.
Conclusión
El oidio en pimientos se desencadena principalmente por humedad excesiva, mala ventilación o riego inadecuado, aunque la variedad también influye. Con una observación cuidadosa puedes distinguir la causa y aplicar la solución adecuada: abrir la circulación de aire, cambiar el método y horario de riego, o elegir variedades más resistentes y aplicar tratamientos ecológicos. La mayoría de los casos se resuelven en una o dos semanas si actúas a tiempo, y con buenas prácticas de prevención tus cosechas volverán a ser abundantes y libres de polvo blanco. ¡Ánimo, que con estos trucos tus pimientos volverán a brillar en el huerto!