Cómo abonar ajos en el huerto
- 12 Nov, 2025
Fertilizar ajos en el momento justo es una de esas cosas que marcan la diferencia entre una cosecha escasa y una cosecha abundante. El timing es más importante que la cantidad porque las cebollas de ajo absorben nitrógeno, fósforo y potasio en momentos muy concretos de su desarrollo. Un abono inadecuado o fuera de temporada puede provocar crecimiento débil o incluso quemaduras de raíces, sobre todo en los suelos más arenosos de la zona mediterránea. En este artículo descubrirás cuándo abonar ajos, con qué frecuencia y cómo adaptar el plan a tu zona, ya sea la meseta centro o la costa de Levante.
Cuándo fertilizar – calendario anual
Época de crecimiento activo – cuándo SÍ abonar
El ajo entra en su fase de crecimiento activo desde finales de febrero en el sur de España (Andalucía, Murcia, Canarias) y desde principios de abril en la zona continental (Castilla‑La Mancha, Madrid) cuando las temperaturas nocturnas superan los 12 °C de forma sostenida. En esas fechas el bulbo comienza a desarrollar los dientes y la demanda de nutrientes se dispara.
- Inicio: finales de febrero en climas cálidos, principios de abril en climas más frescos.
- Fin: finales de julio en la meseta y agosto en la costa, justo antes de que el bulbo entre en la fase de maduración.
Durante este tramo, la regla de oro es abonar cada 4‑6 semanas, lo que equivale a 4‑5 aplicaciones al año. En la práctica, una dosis a finales de febrero/marzo, otra en mayo, otra a principios de junio y una última en julio suele ser suficiente.
Variaciones regionales
En la zona mediterránea (Valencia, Murcia, Almería), el calor acelera el desarrollo, por lo que puedes iniciar la primera aplicación en febrero y terminar en julio. En la zona norte (Asturias, Cantabria) o en zonas de montaña (Pirineos, Sierra de Gredos), espera a que el suelo se caliente a 13 °C y comienza en abril, terminando en agosto. En la Altas Islas Canarias, el clima subtropical permite una ventana más amplia: enero a septiembre, aunque siempre mantén la regla de cada 5‑6 semanas para evitar sobrecargas de nitrógeno.
Época de dormancia – cuándo NO abonar
Desde agosto/Septiembre hasta febrero, el ajo pasa a una fase de reposo. Las temperaturas nocturnas caen bajo los 10 °C y el bulbo dirige sus recursos a la formación de reservas, no a la absorción de nutrientes. Durante este período NO abones bajo ninguna circunstancia: la raíz no asimila y las sales del fertilizante se acumulan, produciendo quemaduras y costras blancas en la superficie del sustrato. La pausa es fundamental para que el bulbo alcance su máximo tamaño antes de la cosecha.
Frecuencia según etapa de crecimiento
Plántulas y ajos jóvenes
Los ajos plantados como dientes o bulbos de siembra necesitan un impulso leve en su primer año. Después de la plantación, espera 4‑6 semanas antes de la primera aplicación para permitir que el bulbo establezca su sistema radicular. A partir de entonces, aplica cada 8‑10 semanas (dos aplicaciones en la temporada) a mitad de dosis. Esta estrategia evita el exceso de nitrógeno que provocaría hojas largas y poco robustas.
Plantas adultas – crecimiento vegetativo
Los ajos en su segundo o tercer año ya están en plena forma. Mantén la frecuencia descrita en el calendario: cada 4‑6 semanas durante la fase activa (abril‑julio). Cada aplicación debe cubrir el cuerpo del bulbo y la zona del hueso (la capa superior del suelo), donde se encuentran las raíces que absorben los nutrientes. Esta fase es la que más beneficia a la producción de dientes gruesos y sanos.
Floración y engorde del bulbo
Aunque el ajo no “florece” como otras hortalizas, sí presenta una leve subida de la espiga que indica que el bulbo está engordando. En la última aplicación (julio) puedes cambiar a un fertilizante con más fósforo y potasio (NPK 5‑10‑10 o 4‑8‑8). El fósforo favorece la formación de reservas y el potasio mejora la resistencia a enfermedades. Mantén la misma frecuencia de cada 4‑6 semanas, aunque en este caso suele ser la última dosis del ciclo.
Tipo de fertilizante recomendado
Para los ajos, lo ideal es un fertilizante equilibrado bajo en nitrógeno porque el exceso de N genera follaje frondoso pero bulbos pequeños.
- Proporción recomendada: 5‑10‑10 o 4‑8‑8.
- Razón: El bajo nitrógeno limita el crecimiento vegetativo exagerado, mientras que el fósforo y potasio impulsan la formación del bulbo.
- Forma: Líquido para una absorción rápida y fácil dosificación, o granulado de liberación lenta (5‑10‑10) si prefieres reducir la frecuencia a una vez al mes.
- Orgánico vs químico: Un compost bien curado o té de algas puede complementar el NPK, aportando micronutrientes y mejorando la estructura del suelo.
- Dosis: Diluye siempre a la mitad de la dosis indicada en el envase; los ajos son sensibles y no necesitan la cantidad completa que se recomienda para tomates o pimientos.
Cómo aplicar el fertilizante
- Riega ligeramente el lecho de ajos con agua sola 15‑20 minutos antes de aplicar cualquier fertilizante. Esto evita que el sustrato seco queme las raíces.
- Prepara la solución líquida: mezcla 2,5 ml de fertilizante por cada litro de agua (si la etiqueta dice 5 ml/L, corta a la mitad).
- Vierte la solución directamente sobre el sustrato alrededor de la base del bulbo, sin mojarlos los tallos.
- Riega nuevamente con agua clara para enjuagar cualquier residuo que pudiera quedar en la superficie del suelo.
- Momento del día: Hazlo por la mañana temprano (7‑9 h) o al atardecer (18‑20 h). Evita el mediodía en verano, cuando la evaporación es alta y el riesgo de estrés térmico aumenta.
- Si utilizas granulado de liberación lenta, simplemente espárcelo uniformemente sobre la superficie y riega bien para activarlo; no lo mezcles directamente con la tierra seca.
Señales de problemas de fertilización
Falta de fertilización
- Crecimiento muy lento: los dientes permanecen diminutos y la planta apenas desarrolla hojas.
- Hojas pálidas o amarillentas (clorosis) en la parte inferior del follaje.
- Escasa engrosadura del bulbo al final del verano, lo que se traduce en un rendimiento bajo.
- Causa: No haber aplicado el fertilizante en la ventana de abril‑julio o haber usado dosis demasiado pequeñas.
Solución: Inicia una aplicación inmediata con NPK 5‑10‑10 a mitad de dosis, repetida cada 4‑6 semanas hasta el final de la temporada. Si el suelo está agotado (más de 3‑4 años sin reposición), considera un trasplante a sustrato rico en materia orgánica.
Exceso de fertilización
- Costra blanca en la superficie del sustrato o en el borde de la maceta: residuos de sales de fertilizante.
- Quemaduras en las raíces: la planta muestra hojas marchitas a pesar de estar bien regada.
- Crecimiento alargado y flácido: tallos finos, bulbos muy estrechos y poco compactos.
- Clorosis o amarillamiento que aparece después de la aplicación, porque el exceso de nitrógeno interfiere con la absorción de hierro.
Solución: Suspende todo fertilizante de inmediato. Riega abundantemente el sustrato 3‑4 veces con agua limpia, dejando que el exceso drene completamente. Si la costra persiste, lavado a fondo con una taza de agua por cada litro de sustrato y, en casos graves, trasplanta a tierra nueva. Reduce la dosis a un tercio de la recomendada y alarga la frecuencia a cada 8‑10 semanas.
Consejos prácticos
- ✅ Menos es más: comienza con la mitad de dosis y aumenta solo si observas deficiencias reales.
- ✅ Fertiliza siempre después del riego; nunca sobre sustrato seco.
- ✅ Usa agua sin cloro: deja reposar el agua del grifo 24 h o emplea agua de lluvia.
- ✅ Lava el sustrato una o dos veces al año para eliminar sales acumuladas.
- ✅ Lleva un calendario (en papel o app) y marca cada aplicación para no olvidar ni duplicar dosis.
Errores comunes:
- ❌ Aplicar en invierno: quema las raíces y frena la dormancia.
- ❌ Usar la dosis completa recomendada en el envase: los ajos no necesitan tanto nitrógeno.
- ❌ Fertilizar justo después del trasplante: el sustrato ya contiene nutrientes suficientes; espera 4‑6 semanas.
Conclusión
Fertiliza tus ajos desde finales de febrero (sur) o abril (interior) hasta julio‑agosto, con cada 4‑6 semanas y usando un fertilizante bajo en nitrógeno como 5‑10‑10 diluido a la mitad de la dosis. Evita cualquier aplicación entre octubre y marzo, que es la fase de dormancia. Con este calendario claro y una dosis moderada, tus ajos crecerán fuertes, con bulbos bien formados y una cosecha abundante. Recuerda: el timing correcto siempre supera la cantidad excesiva. ¡A por esos ajos deliciosos!