Cuándo fertilizar albahaca: Guía completa
- 19 Oct, 2025
Si cultivas albahaca en tu huerto, seguro te has preguntado cuál es el momento preciso para darle el nutriente que necesita. Fertilizar albahaca en el momento equivocado puede dar lugar a hojas débiles o a un crecimiento desproporcionado que arruina el aroma. En este artículo te explico, paso a paso, cuándo y cómo abonarla según la zona de España, la fase de desarrollo y los tipos de fertilizante más adecuados. Así podrás obtener una planta vigorosa, con hojas verdes intensas y un sabor que haga justicia a tus salsas y pestos.
1. Cuándo fertilizar albahaca
Época del año
- Primavera (marzo‑abril): es la primera ventana de fertilización. Cuando las temperaturas nocturnas superan los 12‑15 °C de forma constante, la albahaca sale de su reposo y comienza a brotar. En este momento introduce un primer aporte de nutrientes para estimular el desarrollo vegetativo.
- Verano (mayo‑julio): la segunda fase de crecimiento, donde la planta necesita más nitrógeno para producir hojas. Aplica una segunda dosis a mediados de junio, justo antes del pico de calor.
- Otoño (septiembre‑octubre): si cultivas albahaca en maceta y la mantienes en interior, una última aplicación ligera en finales de septiembre ayuda a prolongar la vida de la planta durante los meses más frescos.
- Invierno: la albahaca entra en dormancia y no absorbe nutrientes. No fertilices entre noviembre y febrero; cualquier abono puede quemar las raíces en el suelo frío y húmedo.
Frecuencia
- Semilla o plántula (primeras 4‑6 semanas): una única aplicación al iniciar el riego regular.
- Planta adulta en fase vegetativa: cada 4‑6 semanas durante primavera y verano.
- Fase de reposo: suspende la fertilización y mantén solo el riego.
Según la zona de España
| Región | Horas de luz diurna | Temperatura media primavera | Recomendación de fertilización |
|---|---|---|---|
| Andalucía (Almería, Granada) | 10‑11 h | 22‑25 °C | Primera dosis a finales de marzo, segunda a mediados de junio. |
| Castilla‑La Mancha (Toledo, Ciudad Real) | 8‑9 h | 15‑18 °C | Espera a finales de abril para la primera aplicación; segunda en julio. |
| Galicia (A Coruña, Lugo) | 7‑8 h | 13‑16 °C | Primera dosis a principios de mayo, segunda a finales de julio, pues el clima es más fresco. |
Los dos applications anuales son suficientes para la mayoría de los climas mediterráneos. En zonas atlánticas con lluvias frecuentes, reduce la dosis un 20 % para evitar la acumulación de sales.
2. Tipo de fertilizante recomendado
NPK y formulación
- Bajo en nitrógeno: la albahaca necesita más potasio (K) y fosforo (P) que nitrógeno (N) para lograr hojas aromáticas y evitar un crecimiento “bullicioso”. Una proporción 5‑10‑10 o 4‑6‑8 funciona perfectamente.
- Orgánico: el compost de cocina bien descompuesto o un abono de lombriz aportan los mismos nutrientes de forma lenta y mejoran la estructura del suelo.
- Líquido vs granular: para plantas en maceta, el fertilizante líquido diluido a la mitad de la dosis del fabricante permite una absorción rápida y controla mejor la cantidad aplicada. En huertos a rastra, el granulado de liberación lenta (tipo “pellets” 2‑3 mm) distribuye el NPK durante 2‑3 meses sin riesgo de sobrefertilizar.
Dosis exactas
- Líquido: 10 ml de fertilizante por litro de agua. Riega la planta con esta mezcla y repite cada 4‑6 semanas.
- Granulado: 5 g por m² de superficie, esparcidos uniformemente y cubiertos ligeramente con tierra.
3. Cómo aplicar el fertilizante
- Riega antes. Nunca apliques abono sobre suelo seco; humedécelo al menos 15‑20 min antes de la fertilización para evitar “quemaduras”.
- Mezcla el fertilizante líquido con agua tibia (no caliente) en el recipiente de riego. Agita bien para evitar grumos.
- Aplica al pie de la planta, evitando que el líquido caiga sobre las hojas. Así reduces el riesgo de manchas y de proliferación de hongos.
- En macetas, rodea la base de la planta con un anillo de grava para mejorar el drenaje y facilitar la distribución del fertilizante.
- Después del riego, si utilizas fertilizante granular, espera 48 h antes de volver a regar intensamente; esto permite que los nutrientes se fijen en el sustrato.
Precauciones
- No fertilices en pleno sol: la evaporación rápida puede concentrar sales en la superficie del sustrato.
- Evita la mezcla con herbicidas o pesticidas de contacto, ya que pueden reducir la absorción de los nutrientes.
- Mantén una distancia mínima de 30 cm entre la zona de fertilización y cualquier árbol frutal o viña, para impedir la transferencia de sales.
4. Señales de problemas
Deficiencia de nutrientes
- Hojas pálidas o amarillentas en la parte inferior, especialmente en la época de mayor crecimiento.
- Crecimiento lento, con ramas delgadas y pocas hojas nuevas.
- Aroma débil: la albahaca pierde su característico perfume cuando el fósforo y potasio son insuficientes.
Exceso de fertilización
- Manchas marrones en los bordes de las hojas, señal de quemadura por sales.
- Crecimiento demasiado vigoroso con tallos alargados y hojas suaves que se vuelven menos aromáticas.
- Acumulación de costras blancas en la superficie del sustrato, indicio de acumulación de sales.
Si detectas cualquiera de estos síntomas, reduce la dosis a la mitad y riega abundante para lavar el exceso de sales. En casos graves, cambia el sustrato por uno nuevo enriquecido con perlita o arena para mejorar el drenaje.
5. Consejos prácticos y errores comunes
- Un truco que funciona muy bien es mezclar cáscara de huevo triturada al compost; aporta calcio y reduce la necesidad de fertilizante químico.
- Para evitar el error típico de aplicar fertilizante en exceso, marca en el calendario de tu móvil una alarma cada 5‑6 semanas; así no olvidas la frecuencia y mantienes la dosis constante.
- Si cultivas albahaca en maceta, utiliza un sustrato ligero (50 % tierra de jardín, 30 % perlita, 20 % compost) para que el abono se distribuya de manera homogénea y no se acumule en el fondo.
- No cometas el fallo de regar con agua dura (alto contenido de calcio). El agua blanda o filtrada evita la formación de sales que pueden antagonizar el potasio del fertilizante.
6. Conclusión
Fertilizar albahaca en los momentos adecuados – primavera, verano y un pequeño impulso en otoño – y con la dosis correcta de NPK bajo en nitrógeno garantiza hojas verdes, aromáticas y un crecimiento equilibrado. Recuerda siempre riegar antes, aplicar el abono al pie de la planta y vigilar las señales de exceso o carencia. Con estos pasos simples y unos pocos materiales caseros, tu albahaca será la estrella de cualquier plato mediterráneo que prepares. ¡A por esas hojas frescas y llenas de sabor!