Cuándo fertilizar almendro: Guía completa
- 10 Nov, 2025
Si te preguntas cuándo fertilizar almendro para que produzca una cosecha abundante, estás en el lugar correcto. El almendro es un árbol que, aunque resistente, necesita un aporte nutritivo bien sincronizado con sus ciclos vegetativos. Un fertilizante aplicado en el momento equivocado puede retrasar el desarrollo, reducir la producción o incluso dañar la raíz. En este artículo descubrirás los periodos exactos del año, las dosis recomendadas y los trucos que uso en mis huertos de Andalucía y la Meseta central para obtener frutos de calidad.
Cuándo fertilizar: época y frecuencia
Época de crecimiento activo
El almendro entra en su fase de crecimiento vigoroso desde principios de marzo hasta finales de julio. Durante este lapso las yemas se hinchan, aparecen los brotes y, en los años de polinización, se forman los capullos. Lo ideal es iniciar la fertilización cuando las yemas aún están cerradas, alrededor del 10 % del florecimiento, lo que suele ser a mediados de marzo en climas mediterráneos (Murcia, Granada) y a finales de marzo en zonas más frías de la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha).
Dosis y número de aplicaciones
- Primera aplicación: 0,5 kg de fertilizante equilibrado por árbol, disuelto en 30 L de agua y regado al pie de la planta.
- Segunda aplicación: a finales de abril o primeras de mayo, la misma cantidad, pero incrementada a 0,7 kg si el árbol tiene más de 10 años.
- Tercera aplicación: principios de junio, reaplica 0,5 kg y reduce el riego a 20 L para evitar encharcar el suelo cuando la temperatura supera los 30 °C.
En zonas atlánticas como Galicia, donde la primavera llega más tarde, empieza la primera aplicación a principios de abril y espacía las siguientes cada 45 días. En regiones subtropicales de Canarias, basta con dos aplicaciones (marzo y mayo) porque el clima es más estable.
Periodo de reducción y descanso
A partir de julio, la actividad vegetativa del almendro disminuye y el árbol destina energía a la maduración de los frutos. A partir de agosto se reduce la fertilización a 0,3 kg y se suspende totalmente en octubre, cuando entra en reposo vegetativo. No se recomienda fertilizar en invierno (diciembre‑febrero); el árbol está inactivo y cualquier aporte nitrogenado puede favorecer el crecimiento de brotes vulnerables a las heladas.
Tipo de fertilizante recomendado
Para el almendro lo más efectivo es un fertilizante NPK equilibrado con un ligero predominio de fósforo y potasio, que favorece la formación de flores y la resistencia al estrés hídrico.
- Proporción ideal: 5‑10‑10 o 6‑12‑12.
- Formato: granulado de liberación lenta (30‑40 días) o soluble en agua para aplicación foliar ligera.
- Materia orgánica: añadir 1 kg de compost bien descompuesto por árbol al final de la primavera mejora la estructura del suelo y retiene humedad.
En Álava o el País Vasco, donde los suelos son más ácidos, es útil mezclar el fertilizante con cal agrícola (aprox. 200 g por árbol) para elevar el pH a 6,5‑7,0, lo que aumenta la disponibilidad de nutrientes.
Cómo aplicar el fertilizante
- Preparar la solución: Disuelve la dosis correspondiente en 30 L de agua tibia (no caliente). Si usas granulado de liberación lenta, distribúyelo directamente sobre el terrón.
- Riego al pie: Con una manguera de goteo o regadera, vierte la solución en un círculo de 1 m de diámetro alrededor del tronco, evitando el contacto directo con el tronco para no causar quemaduras.
- Momento del día: Lo mejor es aplicar temprano por la mañana, entre 08:00 y 10:00 h, cuando la evaporación es mínima y la planta absorbe mejor.
- Evitar el exceso: Si el suelo está saturado, espera a que drene antes de aplicar. No apliques fertilizante sobre tierra seca al 100 %, ya que la absorción sería irregular.
- Control post‑aplicación: Cada 2 semanas revisa la presencia de sales visibles en la superficie del suelo (cristales blancos). Si aparecen, riega abundantemente para lixiviar el exceso.
Señales de problemas
Deficiencia de nutrientes
- Hojas amarillentas en el tercio inferior, con bordes verdes.
- Crecimiento lento de los brotes primarios y menos flores que de costumbre.
- Corteza del tronco que se vuelve más delgada y quebradiza.
Exceso de fertilización
- Manchas marrones en el borde de las hojas, indicio de quemadura por nitrógeno.
- Acumulación de sales blancas en la capa superficial del suelo.
- Crecimiento vigoroso pero débil, con ramas largas y delgadas que se rompen fácilmente al viento.
Problemas por época equivocada
- Aplicar fertilizante en otoño provoca brotes tardíos que no se endurecen antes de la helada, lo que termina en daño por escarcha.
- Fertilizar en invierno cuando el árbol está en reposo puede bloquear la absorción de agua y aumentar la susceptibilidad a zoonosis radicular.
Consejos prácticos y errores comunes
- Truco del compost: mezcla un puñado de cáscaras de huevo trituradas con el fertilizante granulado; aporta calcio y ayuda a equilibrar el pH.
- Evita la sobre‑dilución: muchos jardineros diluyen al 10 % y piensan que es seguro; la dosis recomendada es 0,3 % en peso‑volumen para el almendro.
- No riegues en exceso después de la fertilización; una sola pasada de 20‑30 L basta para que la raíz absorba los nutrientes.
- Control de pH: realiza un test del suelo cada dos años. Si el pH está bajo 6,0, incorpora cal dolomítica antes de la primera aplicación de primavera.
- Error típico: aplicar fertilizante en la base del tronco con la manguera directa. Eso genera zonas de alta concentración que pueden quemar la corteza. Usa siempre un difusor o regadera de pico ancho.
Conclusión
Fertilizar el almendro en el momento adecuado – marzo, abril y junio – con dosis específicas de 5‑10‑10 (0,5‑0,7 kg por árbol) y aplicándolo al pie de la planta, garantiza un crecimiento vigoroso y una cosecha abundante. Ajusta la frecuencia según la zona (más tardío en el norte, menos aplicaciones en Canarias) y nunca fertilices en invierno o cuando el árbol está en reposo. Con estos pasos tendrás almendros sanos, resistentes al estrés y listos para producir frutos de calidad año tras año.