Cuándo fertilizar calabaza: Guía completa

Cuándo fertilizar calabaza: Guía completa

Si te preguntas cuándo fertilizar calabaza en tu huerto, estás en el sitio correcto. La calabaza es una planta de temporada larga que necesita nitrógeno, fósforo y potasio en momentos concretos para dar frutos abundantes y de buen sabor. En el clima mediterráneo o continental, aplicar el abono en el momento adecuado marca la diferencia entre una cosecha escasa y una generosa. A continuación, te explico paso a paso el calendario, los tipos de fertilizante y los trucos que uso en mi huerto de Castilla‑La Mancha y que también funcionan en la Costa del Sol o en Galicia.

1. Calendario de fertilización para la calabaza

Etapa de plántula (abril‑mayo)

  • Primer abono: A los 20‑25 días de haber trasplantado, cuando las plantas tengan 3‑4 hojas verdaderas, aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 a razón de ½ cucharadita por planta, disuelto en 2 L de agua.
  • Objetivo: estimular un rápido desarrollo radicular y evitar el “estancamiento” por falta de nitrógeno.

Crecimiento vegetativo (mayo‑julio)

  • Segundo abono: Cuando las enredaderas empiecen a extenderse, a mediados de mayo, da un fertilizante rico en nitrógeno 20‑10‑10. La dosis recomendada es 1 g por metro lineal de fila, repartida de forma uniforme.
  • Frecuencia: Cada 3‑4 semanas hasta que aparezca la primera flor. En zonas cálidas como Andalucía, el intervalo puede reducirse a 2‑3 semanas porque la evaporación acelera la pérdida de nutrientes.

Floración y fructificación (julio‑octubre)

  • Tercer abono: En el momento en que veas los primeros pétalos amarillos, cambia a un fertilizante con más fósforo y potasio, por ejemplo 5‑15‑15. Aplica 1 g por metro lineal cada 4‑5 semanas.
  • Por qué: el fósforo favorece la formación de ovarios y el potasio mejora la resistencia a la sequía, algo esencial en el verano del interior peninsular.

Reducción antes del otoño (finales de octubre)

  • Último aporte: Si tu cultivo se extiende hasta noviembre, haz una última aplicación ligera de 10‑5‑10 a ½ g/m² para que los frutos terminen de madurar sin que la planta siga creciendo vigorosamente.
  • Cuidado: Evita fertilizar después del 15 de octubre en zonas de Montaña (Pirineos, Sierra de Gredos), porque el frío late y la planta entra en reposo.

2. Tipo de fertilizante recomendado

Fertilizantes sólidos de liberación lenta

  • Formulación 8‑8‑8 en forma de granulado. Libera nutrientes durante 8‑10 semanas, ideal para la fase vegetativa cuando no quieres andar riego‑abono cada dos semanas.
  • Costo aproximado: 4 €/kg; con ½ kg cubres una parcela de 30 m².

Fertilizantes líquidos

  • Solución 5‑10‑10 disuelta al 25 % en agua. Perfecto para la fase de floración porque llega rápido a la zona radicular.
  • Dosificación: 30 ml por cada 10 L de agua de riego, aplicados al pie de la planta.

Orgánicos

  • Compost maduro o estiercol bien descompuesto: aporta materia orgánica y micronutrientes. Úsalo en la preparación del surco antes del trasplante, aproximadamente 3 kg por m².
  • Ventaja: mejora la retención de agua y la estructura del suelo, algo que agradecen los cultivadores de Cantabria donde la lluvia es constante.

3. Cómo aplicar el fertilizante

  1. Riega antes de fertilizar. Nunca añadas abono a un suelo seco; el contacto directo puede quemar las raíces. Un buen momento es media mañana, después del riego de la mañana.
  2. Distribuye uniformemente. Usa un rastrillo para esparcir los granos y evitar acumulaciones que provoquen “puntos calientes”.
  3. Infiltra con agua. Después de aplicar, riega suavemente 5‑10 L por planta (según el tamaño) para que los nutrientes se disuelvan y se incorporen al perfil radicular.
  4. No mezcles con herbicidas ni pesticidas en la misma pasada: pueden interferir con la absorción de los iones.

4. Señales de problemas por fertilización inadecuada

Deficiencia de nitrógeno

  • Hojas amarillentas y de crecimiento lento, particularmente en la zona inferior.
  • Tallos débiles que se doblan bajo el peso del fruto.
  • Frutos pequeños o con textura harinosa.

Exceso de nitrógeno

  • Crecimiento exuberante de hojas pero poca o ninguna floración.
  • Manchas amarillentas en los bordes de las hojas, signo de “quemadura” por sales acumuladas.
  • Raíces superficiales, vulnerables a la sequía, algo que se nota en los veranos calurosos de Extremadura.

Deficiencia de potasio

  • Márgenes de los frutos con manchas negras o bordes quemados.
  • Crecimiento retrasado durante la fase de maduración, lo que provoca una cosecha tardía.

Exceso de fósforo

  • Crecimiento atrofiado y raíces encharcadas, porque el fósforo impide la absorción de micronutrientes como el hierro.
  • Color verde oscuro de las hojas, pero con manchas amarillas que indican clorosis.

5. Consejos prácticos y errores comunes

  • Truco del calendario visual: coloca una hoja de papel al sol del sur de tu huerto y marca con rotulador los meses en los que vas a aplicar cada tipo de abono. Así evitas olvidar la fase de floración.
  • Ajuste por lluvia: si ha llovido más de 30 mm en la semana previa, reduce a la mitad la dosis de fertilizante líquido; el agua ya habrá arrastrado parte de los nutrientes.
  • No fertilices en días de viento fuerte para evitar que el polvo de granulado se disperse fuera del surco.
  • Error típico: aplicar fertilizante cuando la planta está bajo estrés hídrico. Siempre verifica que el suelo esté ligeramente húmedo antes de cualquier aplicación.

6. Conclusión

Cuándo fertilizar calabaza depende de la fase de desarrollo y del clima de tu zona. Un primer aporte en la fase de plántula, seguido de fertilizantes nitrogenados durante el crecimiento vegetativo, y un cambio a fórmulas ricas en fósforo‑potasio en la floración, garantiza una cosecha abundante y frutos de calidad. Recuerda ajustar las dosis según la lluvia y nunca aplicar sobre suelo seco; así evitarás quemaduras y maximizarás la absorción. Con estos pasos, tu huerto español producirá calabazas generosas desde Marbella hasta León.