Cuándo fertilizar higuera: Guía completa

Cuándo fertilizar higuera: Guía completa

Si te preguntas cuándo fertilizar higuera, estás en el sitio correcto. La higuera (Ficus carica) es una de las frutales más adaptadas al clima mediterráneo, pero para que sus frutos alcancen buen tamaño y sabor necesita un aporte nutricional bien cronometrado. En este artículo te explico paso a paso el calendario ideal, el tipo de abono que mejor le sienta y los trucos que uso en mi huerto de Castilla‑La Mancha para evitar errores comunes.

1. Calendario de fertilización a lo largo del año

Primavera: impulso del brote y primera cosecha ligera

  • Meses clave: marzo y abril. Cuando veas que aparecen los primeros brotes verdes, es momento de la primera aplicación.
  • Frecuencia: cada 6‑8 semanas mientras la planta esté en fase vegetativa (de marzo a junio).
  • Dosis: para una higuera adulta de 4–5 m de altura, reparte 50 g de fertilizante granular equilibrado (NPK 10‑10‑10) alrededor del tronco, a una distancia de 30 cm. Si prefieres líquido, diluye ½ l de fertilizante en 10 l de agua y riega al pie de la planta.

Verano: apoyar la fructificación

  • Meses clave: junio y julio, justo después de que la higuera empiece a hinchar los frutos.
  • Frecuencia: una segunda dosis a finales de junio y, si el clima es muy caluroso (más de 30 °C), una tercera pequeña en agosto.
  • Dosis: usa 30 g de fertilizante bajo en nitrógeno (NPK 5‑10‑10) para favorecer el desarrollo de los frutos sin estimular exceso de hoja. En forma líquida, ¼ l por cada 10 l de agua.

Otoño: preparación para el invierno

  • Meses clave: septiembre. Cuando la cosecha se acerca a su fin, una última aplicación ligera ayuda a reponer los nutrientes gastados.
  • Frecuencia: única, a principios de septiembre.
  • Dosis: 25 g de abono orgánico de hoja (compost bien curtido) distribuido alrededor del árbol.

Invierno: pausa total

  • Durante los meses de diciembre a febrero la higuera está en reposo. No fertilices porque las raíces están inactivas y el exceso de sales puede quemar el sistema radicular.

2. Tipos de fertilizante recomendados

Fertilizantes minerales equilibrados (10‑10‑10)

  • Ideales para la fase vegetativa de primavera. Proveen nitrógeno, fósforo y potasio en proporciones iguales, lo que estimula hojas fuertes y un crecimiento rápido.

Fertilizantes bajos en nitrógeno (5‑10‑10 o 2‑7‑7)

  • Perfectos para la etapa de fructificación. El menor nitrógeno evita que la planta gaste energía en hojas y favorece la formación de frutos dulces y jugosos.

Abonos orgánicos de materia vegetal

  • Compost de restos de poda, estiércol de oveja bien curtido o vermicompost. Liberan nutrientes de forma lenta y mejoran la estructura del suelo, fundamental en suelos arcillosos de la meseta central.

3. Cómo aplicar el fertilizante paso a paso

  1. Riega la higuera al menos un día antes. El sustrato húmedo permite que el abono se distribuya uniformemente y reduce el riesgo de quemaduras.
  2. Distribuye el fertilizante en forma de anillo de 30‑40 cm de diámetro alrededor del tronco, evitando el contacto directo con la corteza.
  3. Incorpora ligeramente la capa superior del suelo con una azada de mano o un rastrillo, de modo que los nutrientes queden a unos 10‑15 cm de profundidad, donde están las raíces finas.
  4. Riega de nuevo con 10‑15 l de agua para disolver el fertilizante y evitar que se queden en la superficie.
  5. Mata los restos de hojas caídas que puedan acumularse sobre el suelo, especialmente en otoño, para prevenir la aparición de hongos.

4. Variaciones climáticas y estacionales

  • En la costa mediterránea (Valencia, Alicante) el calor es intenso y la evaporación rápida. Aumenta la frecuencia a cada 5‑6 semanas en verano y usa mallas de sombreo del 20 % para proteger las raíces del exceso de calor.
  • En la zona continental (Madrid, Castilla‑La Mancha) las temperaturas nocturnas pueden bajar a 5 °C en primavera. Aplica la primera dosis cuando las noches superen 12 °C de forma constante, para que la absorción sea eficaz.
  • En el norte atlántico (Galicia, Asturias) las higrometrías son altas y los suelos más ácidos. Prefiere abonos orgánicos y añade cal dolomítica (2 kg/árbol) junto con el fertilizante para elevar el pH a 6,5‑7,0.

5. Señales de problemas por exceso o falta de fertilización

Deficiencia de nitrógeno

  • Hojas amarillentas y de crecimiento lento, principalmente en la camada inferior.
  • Los frutos aparecen pequeños y con poca dulzura.

Exceso de nitrógeno

  • Crecimiento desmesurado de ramitas verdes y escasa formación de frutos.
  • Manchas blanquecinas en la base del tronco, señal de quemadura por sales.

Deficiencia de potasio

  • Frutos con poción desigual y manchas negras en la piel.
  • Corteza del tronco con líneas decoloradas.

Exceso de fósforo

  • Reduce la absorción de hierro, provocando clorosis (hojas pálidas con venas verdes).

6. Consejos prácticos y errores comunes

  • Un truco que funciona muy bien es mezclar un puñado de cáscaras de huevo trituradas con el fertilizante granulado. Libera calcio y mejora la estructura del suelo sin costo extra.
  • No cometas el fallo de aplicar fertilizante en suelos secos al 100 %; siempre riega antes para que el abono se disuelva suavemente.
  • Evita usar fertilizante líquido en días muy ventosos, porque el viento puede pulverizar la solución y perderse gran parte del nutriente.
  • No sobrepases la dosis recomendada: una higuera adulta nunca necesita más de 150 g de fertilizante por año; cualquier exceso simplemente se acumula como sales y daña las raíces.

7. Preguntas frecuentes (FAQ rápido)

  • ¿Puedo usar fertilizante de tomate? Solo si tiene una fórmula baja en nitrógeno (5‑10‑10) y lo diluyes a la mitad.
  • ¿Cuándo es el mejor momento del día para aplicar? A primera hora de la mañana, después del riego matutino, para que la planta tenga todo el día para absorber los nutrientes.
  • ¿Qué hago si olvido una dosis? No intentes “ponerte al día” con el doble de cantidad; espera al siguiente periodo y mantén la dosis regular.

8. Resumen final

Fertilizar la higuera no es complicado si sigues el calendario: una primera aplicación en marzo‑abril con fertilizante equilibrado, una segunda en junio‑julio con bajo nitrógeno y una última en septiembre con abono orgánico. Ajusta la frecuencia según la zona (más a menudo en el sur y menos en el norte) y controla siempre la humedad del suelo antes de cada riego. Con estas pautas tendrás una higuera saludable que te regala frutos jugosos año tras año.