Cuándo fertilizar judía: Guía completa
- 04 Nov, 2025
Si cultivas judía en tu huerto, sabrás que un buen abono en el momento justo marca la diferencia entre una cosecha escasa y unas vainas abundantes y sabrosas. Cuándo fertilizar judía no es una cuestión de intuición, sino de conocer el ciclo de la planta y adaptar el aporte de nutrientes a las condiciones climáticas de cada zona española. En este artículo te explico, paso a paso, las épocas, las dosis y los productos más adecuados para que tus judías crezcan fuertes y sin problemas.
Cuándo fertilizar
Época del año
En la península ibérica la judía (Phaseolus vulgaris) tiene dos periodos críticos de crecimiento: la fase vegetativa (hojas y tallos) y la fase de floración‑fructificación.
- Primavera (abril‑mayo): Cuando la temperatura nocturna supera los 12 °C y no hay riesgo de heladas, empieza el crecimiento activo. Es el momento de iniciar la primera aplicación de fertilizante.
- Verano (junio‑agosto): La planta necesita un refuerzo justo antes de la floración. En regiones cálidas como Andalucía o Murcia, la segunda dosis se hace a principios de julio, cuando las temperaturas rondan los 28‑30 °C.
- Otoño (septiembre‑octubre): En zonas más templadas (por ejemplo, Castilla‑La Mancha) una última aplicación ligera a mediados de septiembre ayuda a que las vainas maduren antes de que el clima se enfríe.
En el norte de España (Galicia, Asturias) el ciclo se retrasa unos 2‑3 semanas porque la primavera es más fresca. Allí la primera aplicación puede postergarse hasta mediados de mayo y la segunda hasta finales de julio.
Frecuencia y número de aplicaciones
- Plántulas (primeras 4‑6 semanas): No se fertiliza; el sustrato ya lleva nutriente suficiente.
- Crecimiento vegetativo: Una aplicación cada 4‑6 semanas con un fertilizante equilibrado.
- Floración‑fructificación: Una segunda dosis a mitad del verano, de 5‑7 g por planta (aprox. 30‑40 g por m²) de fertilizante bajo en nitrógeno.
En total, la judía suele recibir dos a tres aplicaciones al año, dependiendo del clima y del número de ciclos que realices (en climas cálidos se pueden plantar dos cosechas y, por tanto, duplicar la fertilización).
Según la etapa de la planta
| Etapa | Momento de la aplicación | Tipo de fertilizante | Dosis aproximada |
|---|---|---|---|
| Plántula | No aplica | – | – |
| Crecimiento | Abril‑mayo (o mayo‑junio en el norte) | NPK 10‑10‑10 o 5‑10‑10 | 30 g / m² |
| Floración | Junio‑julio (o julio‑agosto en el sur) | NPK 5‑10‑10 o 2‑7‑7 | 25 g / m² |
| Fructificación | Septiembre (solo si hay segunda cosecha) | NPK 5‑10‑10 | 20 g / m² |
Tipo de fertilizante recomendado
Para la judía lo ideal es un abono bajo en nitrógeno y con buen aporte de fósforo y potasio, que favorecen la formación de flores y frutos.
- NPK 5‑10‑10 o 2‑7‑7: proporcionan suficiente fósforo (P) para la raíz y la floración, y potasio (K) para una buena calidad de la vaina.
- Fertilizantes orgánicos: compost bien descompuesto o té de estiércol diluido (1 L en 10 L de agua) también funcionan, pero asegúrate de que el C/N sea bajo para evitar exceso de nitrógeno.
- Granulado de liberación lenta: 4‑6 meses de nutrición continua, útil en huertos con riego irregular.
Evita los abonos con NPK 20‑10‑10 o superiores; el exceso de nitrógeno produce un follaje exuberante pero pocas vainas y mayor susceptibilidad a plagas como la mosca blanca.
Cómo aplicar el fertilizante
- Riego previo: siempre aplica el fertilizante cuando el suelo esté húmedo, nunca en seco. Riega la zona alrededor de la planta con 5‑10 L de agua y espera 15 min.
- Distribución: reparte el fertilizante en forma de anillo de 20‑30 cm de diámetro alrededor de la base, evitando el contacto directo con el tallo.
- Dilución (líquido): si usas un fertilizante soluble, dilúyelo a ½ de la dosis recomendada (ejemplo: 10 ml por litro de agua para una planta adulta).
- Aplicación con regadera: vierte el preparado lentamente para que penetre hasta 15‑20 cm de profundidad, que es donde están las raíces principales.
- Registro: anota la fecha y la cantidad en una libreta de cultivo; así podrás ajustar la dosis en años posteriores según el rendimiento.
Recuerda que el fertilizante debe llegar a la zona de raíces, no a las hojas; de lo contrario podrías quemar la vegetación.
Señales de problemas
Deficiencia de nutrientes
- Hojas amarillentas en la parte inferior, con crecimiento lento.
- Vainas pequeñas y con poca cantidad de granos, señal de falta de fósforo.
- Tallos débiles que se doblan con el viento, indicio de nitrógeno insuficiente en la fase vegetativa.
Exceso de fertilización
- Manchas marrones en los bordes de las hojas, típicas de quemaduras por nitrógeno.
- Crecimiento desproporcionado: foliaje denso y oscuro, pero cero formación de flores.
- Acumulación de sales blancas en la superficie del suelo, signo de sobre‑aplicación de fertilizante soluble.
Si detectas cualquiera de estos síntomas, suspende la fertilización y riega abundante con agua sin cloro para lavar el exceso de sales. En caso de quemaduras, corta las hojas dañadas y reduce la dosis a ¼ la anterior.
Consejos prácticos y errores comunes
- Hora ideal: fertiliza siempre por la mañana temprana (entre 8 y 10 h), cuando la evaporación es mínima y la planta absorbe mejor.
- Mulching: coloca una capa de paja o acolchado orgánico de 5 cm alrededor de la judía; ayuda a retener humedad y a distribuir el fertilizante de forma más uniforme.
- No fertilizar después de la primera lluvia: espera al menos 24 h después de un aguacero fuerte, ya que el agua arrastra los nutrientes fuera del alcance de las raíces.
Errores que debes evitar:
- Aplicar fertilizante en suelo seco: las raíces se queman por la alta concentración.
- Usar la misma dosis cada año: el suelo se vuelve más rico y la planta necesita menos nitrógeno. Ajusta según el análisis del sustrato.
- Regar justo antes de la fertilización: el agua diluye rápidamente el abono y pierde eficacia.
Conclusión
Saber cuándo fertilizar judía es tan sencillo como seguir el calendario de crecimiento y adaptar la dosis a tu zona. Inicia la primera aplicación en abril (o mayo en el norte), refuerza en julio antes de la floración y, si cosechas en otoño, da un último toque en septiembre. Usa fertilizantes con NPK 5‑10‑10 o equivalentes orgánicos, aplícalos sobre suelo húmedo y vigila los síntomas de exceso o falta. Con este plan, tus judías producirán vainas abundantes, sabrosas y libres de problemas nutricionales.