Cuándo fertilizar orquídeas: guía completa
- 15 Oct, 2025
Si tienes orquídeas en casa, sabrás que su encanto está en la floración inesperada y el follaje elegante. Sin embargo, muchas veces el “cuándo fertilizar orquídeas” es la duda que más nos hace perder tiempo: ¿debo abonarlas cada semana, cada mes o sólo en primavera? En este artículo te explico, paso a paso, el calendario ideal, la cantidad exacta de nutrientes y los trucos que uso en mi propio balcón de Cataluña y en los invernaderos de Granada. Con datos claros y ejemplos de Phalaenopsis, Cattleya y Oncidium, podrás evitar los errores más habituales y mantener tus plantas floreciendo año tras año.
1. Cuándo fertilizar: periodo y frecuencia
Época de crecimiento activo (primavera‑verano)
En la mayor parte de España, las orquídeas epifíticas (como Phalaenopsis y Cattleya) entran en su fase de crecimiento activo desde marzo hasta septiembre. Durante estos meses la planta absorbe nutrientes para producir nuevas raíces y, sobre todo, para preparar la floración. La regla de oro es fertilizar cada 30 días a partir de la aparición de nuevos brotes. En zonas más frías de la Meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) el arranque se retrasa hasta abril‑mayo, por lo que el primer abono se programa a finales de mayo. En el sur tropical de las Islas Canarias, donde la temperatura se mantiene entre 20‑26 °C todo el año, puedes comenzar en febrero sin peligro de provocar un crecimiento descontrolado.
Reducción gradual al otoño
A partir de octubre la actividad metabólica disminuye y las orquídeas entran en una ligera dormancia. En este momento reduce la frecuencia a una aplicación cada 45‑60 días. Si tu planta está en maceta con sustrato de corteza de pino bien drenado, un fertilizante ligero en octubre ayuda a que la raíz mantenga su vigor sin estimular un nuevo brote que no pueda terminar su ciclo antes del frío.
Pausa invernal (noviembre‑febrero)
En la mayoría de climas peninsulares, el invierno es la fase de reposo. No fertilices entre noviembre y febrero; las raíces están prácticamente inactivas y el exceso de sales puede quemarlas. En vez de fertilizar, aprovecha para revisar el sustrato, eliminar restos y, si hace mucho frío, mover la maceta a un sitio más cálido (por ejemplo, una ventana orientada al sur). En climas subtropicales como el de Málaga o Tenerife, puedes seguir con una dosis muy reducida (mitad de la recomendada) si la temperatura nocturna no baja de 12 °C.
2. Tipo de fertilizante recomendado
NPK equilibrado pero bajo en nitrógeno
Para la mayoría de orquídeas epifíticas, el fertilizante ideal es un NPK 20‑20‑20 diluido a la mitad o, mejor aún, un 10‑30‑20 (más fósforo y potasio). El fósforo favorece la formación de botones florales, mientras que el potasio refuerza la resistencia a estrés hídrico. Evita fórmulas con alto contenido de nitrógeno (> 15 % N) porque provocan crecimiento vegetativo exuberante y hojas amarillentas, retrasando la floración.
Formato líquido vs granulado
En macetas pequeñas (≤ 15 cm de diámetro) el fertilizante líquido se distribuye de manera uniforme y se absorbe rápidamente. Elige un producto soluble en agua y dilúyelo a ½ cucharadita (2,5 ml) por litro de agua. En sistemas de sustrato a granel, como los que usamos en los invernaderos de Almería, el granulado de liberación lenta de 3‑meses es práctico: basta con esparcir 1 g por kilogramo de sustrato al inicio de la primavera y dejar que actúe sin volver a mezclar.
Opciones ecológicas
Si prefieres algo más natural, el té de compost hecho con vermicompost y agua de lluvia es excelente: aporta micro‑organismos benéficos y una ligera dosis de nutrientes. Prepara 1 l de té con 100 g de vermicompost y aplícalo cada mes durante la fase de crecimiento. En la práctica, el rendimiento es comparable a un NPK 10‑10‑10 diluido al 30 %.
3. Cómo aplicar el fertilizante
- Riega antes de fertilizar. Nunca añadas fertilizante a sustrato seco; humedece la maceta con ½ litro de agua y deja que el agua se filtre antes de aplicar la solución. Esta práctica evita quemaduras de raíz y permite que los nutrientes se distribuyan de forma homogénea.
- Dosis exacta: disuelve ½ cucharadita (≈ 2,5 ml) de fertilizante líquido en 1 litro de agua. Vierte la mezcla lentamente en el centro del sustrato, evitando que el líquido se escurra por los laterales.
- Frecuencia: programa la aplicación cada 30 días usando una alarma en el móvil. En áreas con alta evaporación (por ejemplo, Murcia en julio), aumenta la frecuencia a cada 20 días, pero mantén la misma dosis para no sobrecargar el sustrato.
- Época de floración: si observas que aparecen botones, reduce la concentración a ¼ de la dosis habitual y mantén la misma periodicidad; esto favorece la formación de flores sin estimular un crecimiento vegetativo excesivo.
- En interiores: para orquídeas colgantes en balcones de Sevilla, la luz directa del sol puede evaporar la solución rápidamente. Riega y fertiliza en la mañana temprana, antes de que el sol alcance su pico, para que la planta tenga tiempo de absorber los nutrientes antes de que el sustrato se seque.
4. Señales de problemas por fertilización inadecuada
Deficiencia de nutrientes
- Hojas pálidas o amarillentas en la base del tallo, a menudo con venas más oscuras.
- Crecimiento lento: los nuevos brotes aparecen con menos de 2 cm después de 3 meses.
- Escasa o nula floración pese a condiciones lumínicas óptimas (más de 12 h de luz indirecta).
Si notas alguno de estos síntomas, aumenta la frecuencia a cada 20 días y verifica que la solución esté al ½ cucharadita por litro.
Exceso de fertilizante (sobre‑fertilización)
- Manchas marrones en los bordes de las hojas, signo de quemadura por sales.
- Acumulación de sales blancas en la superficie del sustrato (parece polvo).
- Raíces blandas y de color marrón oscuro al extraer la planta; indican necrosis radicular.
En estos casos, realiza un lavado de sustrato: riega abundantemente con agua a 25 °C durante 30 minutos, cambiando el agua cada 10 min, y deja secar al aire durante una semana antes de volver a fertilizar.
5. Consejos prácticos y errores comunes
- Nunca fertilices sobre sustrato seco; siempre riega primero. Un error típico es lanzar el fertilizante directamente sobre la corteza, lo que produce quemaduras localizadas.
- Utiliza agua sin cloro o deja reposar el agua de grifo 24 h; el cloro puede dañar la flora microbiana del sustrato y reducir la absorción de nutrientes.
- Rotula tu calendario: anota en la maceta la fecha del último abono con un lápiz. Así evitarás duplicar aplicaciones por olvido.
- Ajusta la dosis según la especie: Phalaenopsis tolera bien soluciones diluidas, mientras que Cattleya necesita un aporte ligeramente mayor de fósforo (NPK 15‑30‑15).
- Elimina restos de flores marchitas antes de fertilizar; estos pueden fomentar hongos que compiten por los nutrientes.
6. Conclusión
Saber cuándo fertilizar orquídeas es tan importante como escoger la maceta adecuada. En primavera y verano, abona cada 30 días con una solución ½ cucharadita por litro, usando un fertilizante equilibrado o bajo en nitrógeno. Reduce la frecuencia en otoño y detén la fertilización en invierno para permitir que la planta descanse. Presta atención a los signos de deficiencia o exceso y corrige a tiempo con riegos de lavado o ajustes de dosis. Con este calendario sencillo y los trucos que hemos compartido, tus orquídeas estarán siempre listas para deslumbrar con sus flores, sea en la terraza de Barcelona o en el salón de Bilbao. ¡Manos a la obra y que florezca tu colección!