Cómo fertilizar peral: guía completa para cada estación

Cómo fertilizar peral: guía completa para cada estación

Si te preguntas cuándo fertilizar peral, lo primero que debes tener claro es que el momento y la forma de abonarlo varían según la época del año, la edad del árbol y la zona climática donde lo cultives. Un fertilizante aplicado en el momento equivocado puede quemar las raíces o, al contrario, dejar el árbol con deficit de nutrientes y reducir la calidad de la fruta.

En este artículo te explico paso a paso el calendario de fertilización del peral, los tipos de abono más adecuados y los trucos que yo mismo utilizo en mi huerto de Castilla‑La Mancha y en los huertos de la costa gallega. Así podrás adaptar la rutina a tu territorio, ya sea en norte húmedo o en sur seco, y conseguir árboles vigorosos que den cosechas abundantes año tras año.

1. Calendario y frecuencia de fertilización

Época del año

  • Primavera (marzo‑abril): fase de brotación y crecimiento vegetativo. Es el momento ideal para iniciar la primera aplicación del año.
  • Verano (junio‑julio): periodo de formación de la fruta. Una segunda dosis favorece la cuaja y el engrosamiento del fruto.
  • Otoño (septiembre‑octubre): antes de la caída de hojas, una dosis ligera ayuda a almacenar reservas para el invierno.
  • Invierno (noviembre‑febrero): no fertilizar, ya que el árbol está en dormancia y absorbería poco, aumentando el riesgo de quemaduras.

Frecuencia según la edad del árbol

Edad del peralAplicaciones al añoDosis típica (por árbol)
Joven (1‑3 años)2 (primavera y verano)0,5 kg de abono granular de liberación lenta
Adulto (4‑15 años)3 (primavera, verano, otoño)1 kg de abono equilibrado
Viejo (>15 años)2 (primavera y otoño)0,8 kg de abono bajo en nitrógeno

Etapa de desarrollo

  • Plántulas y árboles jóvenes: el nitrógeno es esencial para desarrollar un buen follaje. Usa un fertilizante 10‑10‑10 o 12‑6‑6 en la dosis indicada, siempre diluido a la mitad de la recomendación del fabricante.
  • Árboles en producción: aumenta el fósforo y el potasio (NPK 5‑10‑10 o 4‑12‑12) para favorecer la formación y la calidad de la fruta.
  • Pre‑invernada: reduce el nitrógeno y aumenta ligeramente el potasio (NPK 4‑8‑12) para reforzar la resistencia al frío.

Diferencias regionales

  • Norte (Galicia, Asturias, Cantabria): la primavera llega más tarde y las lluvias son frecuentes. Programa la primera aplicación a mediados de abril y la segunda a finales de junio, siempre que el suelo esté seco al menos 24 h.
  • Centro (Madrid, Castilla‑La Mancha): la primavera comienza en marzo y el verano es caluroso. Aplica la primera dosis a principios de marzo y la segunda a principios de julio, con riego profundo después de cada aplicación para evitar la concentración de sales.
  • Sur (Andalucía, Murcia): el calor intenso puede provocar pérdidas de agua rápidamente. Es mejor fraccionar la dosis de verano en dos aplicaciones de mitad de cantidad, una a mediados de junio y otra a principios de agosto, acompañadas de mulching para conservar la humedad.

2. Tipo de fertilizante recomendado

Para el peral lo más cómodo y eficaz es un fertilizante de liberación lenta en forma granular, que aporte los tres macronutrientes (N‑P‑K) de forma equilibrada y libere los nutrientes durante varios meses.

  • NPK 10‑10‑10 o 12‑6‑6: ideal para árboles jóvenes, porque el nitrógeno estimula el crecimiento del follaje.
  • NPK 5‑10‑10 o 4‑12‑12: perfecto para árboles productivos, porque el fósforo y el potasio favorecen la cuaja y el sabor de la fruta.
  • Fertilizantes orgánicos (compost bien curtido, estiércol de oveja bien descompuesto) pueden complementarse con 200 g m⁻² en primavera, pero siempre mezclar con un fertilizante mineral para cubrir el potasio.

Recuerda que menos es más: el peral tolera bien la carencia ligera, pero el exceso de nitrógeno provoca brotes tenues y reduce la calidad del pomar.

3. Cómo aplicar el fertilizante

  1. Preparación: humedece el suelo alrededor del tronco una semana antes de la aplicación. Evita aplicar sobre tierra perfectamente seca, porque el abono podría «quemar» las raíces.
  2. Distribución: esparce la cantidad indicada en forma de anillo de 30‑40 cm de diámetro, a unos 10‑15 cm del tronco para no dañar la zona de brotación.
  3. Incorporación ligera: rastrilla suavemente la capa superficial para que el fertilizante quede en contacto con la tierra, sin mezclarlo demasiado profundo (lo que dificultaría la absorción).
  4. Riego posterior: riega abundantemente (aprox. 20‑30 L por árbol) al menos 48 h después de la aplicación, preferiblemente en la mañana para que el agua penetre antes del calor del día.

Si utilizas fertilizante líquido, dilúyelo a ½ de la dosis recomendada y rocía al pie de la planta con un aspersor fino. No lo apliques directamente sobre la madera del tronco.

4. Señales de problemas de fertilización

Deficiencia de nitrógeno

  • Hojas pálidas o amarillentas, sobre todo en la parte inferior del árbol.
  • Crecimiento lento de los brotes nuevos.
  • Fruta pequeña y poco dulce.

Exceso de nitrógeno

  • Brotes verdes muy vigorosos pero frágiles, con menos flores.
  • Manchas amarillas alrededor de la zona de aplicación, signo de quemadura de sales.
  • Crecimiento descontrolado que favorece la aparición de plagas como pulgones.

Deficiencia de potasio

  • Bordes de las hojas con necrosis marrón y bordes crujientes.
  • Fruta que se agrieta al madurar, señal de metabolismo desbalanceado.

Exceso de fósforo

  • Crecimiento de raíces poco profundo, lo que reduce la absorción de agua.
  • Manchas blanquecinas en la superficie del suelo, indicio de precipitaciones de fosfato.

Detectar a tiempo estas señales evita que el árbol sufra daños irreversibles y permite corregir la dosis antes de la próxima aplicación.

5. Consejos prácticos y errores comunes

  • Evita fertilizar después de una lluvia fuerte; el abono se escurrirá y se perderá.
  • No mezcles fertilizante con herbicidas: pueden reaccionar y quemar las raíces.
  • Usa mantillo (paja, hojas secas, corteza) alrededor del árbol para moderar la evaporación y reducir la necesidad de riegos frecuentes después de la fertilización.
  • Controla la pH del suelo cada dos años; el peral prefiere un pH entre 6,0 y 6,5. Si está por debajo, corrige con cal agrícola antes de aplicar el fertilizante.
  • Error típico: aplicar la misma dosis cada año sin ajustar la cantidad. Recuerda que a medida que el árbol envejece, su demanda de nitrógeno disminuye.

6. Conclusión

Fertilizar el peral en el momento justo y con la dosis adecuada es la clave para obtener árboles sanos y cosechas abundantes. Aplica primavera y verano en árboles productivos, reduce el nitrógeno en otoño y no abones en invierno. Elige un fertilizante de liberación lenta con la proporción de NPK correspondiente a la edad del árbol, distribúyelo a 30‑40 cm del tronco y riega bien después. Con estos pasos evitarás quemaduras, mejorarás la calidad de la fruta y mantendrás tu pomar productivo tanto en la meseta central como en la costa atlántica. ¡A por una cosecha de peras jugosas y sabrosas!