Cuándo fertilizar sandías: guía completa

Cuándo fertilizar sandías: guía completa

Si te preguntas cuándo abonar sandías, estás en el sitio correcto. La sandía, con su sabor refrescante y su tamaño imponente, necesita una nutrición puntual para que la vid desarrolle frutos grandes, dulces y sin manchas. En el clima español, la ventana de fertilización varía según la zona y la fase del desarrollo, pero el principio es el mismo: aportar los nutrientes justo cuando la planta los requiere y evitar el exceso que quema las raíces. A lo largo de este artículo te explicaré paso a paso el calendario ideal, los tipos de abonos que funcionan mejor y los trucos que he usado en mi huerto de Almería durante más de veinte años.


1. Calendario de fertilización para sandías

1.1. Época de inicio: plántula y establecimiento

En la fase de plántula (las primeras 3‑4 semanas después del trasplante) la sandía necesita un impulso de nitrógeno para generar un follaje vigoroso. Aplica un fertilizante granular con NPK 10‑10‑10 a razón de 30 g por metro cuadrado, incorporándolo ligeramente al sustrato y regando bien. En zonas con suelos ya ricos en materia orgánica, como la meseta central, puedes reducir esa dosis a 20 g.

1.2. Crecimiento vegetativo: primavera‑verano

Una vez que la planta ha establecido su sistema radicular (aprox. 30 días post‑trasplante) y empieza a extender sus largas hojas, es momento de aumentar la aportación de fosforo y potasio. Cada 15‑20 días, aplica un fertilizante líquido 5‑10‑10 diluido a ½ l por planta. En la comunidad valenciana, donde las temperaturas de abril‑mayo rondan los 22‑28 °C, esa frecuencia mantiene el crecimiento rápido sin que el follaje se torne demasiado frondoso y sombreado.

1.3. Floración y cuajado: de junio a julio

Cuando aparecen los cáliz y las primeras flores, la sandía necesita potasio para favorecer la formación de frutos y la resistencia a enfermedades. Cambia a un abono 5‑10‑20 y aplícalo cada 10 días. Cada dosis equivale a un sobre de 200 g por cada 10 m², rociado a la base de la planta y regado inmediatamente. En Andalucía, donde las jornadas de sol superan las 12 horas y llegan a 35 °C, el potasio ayuda a regular el balance hídrico y evita que los frutos se agrieten.

1.4. Maduración y cosecha: agosto‑septiembre

Durante la última fase de maduración, basta con una única aplicación ligera de fertilizante orgánico de liberación lenta (por ejemplo, compost bien curado). Espolvorea 150 g por cada 5 m² y cubre ligeramente con una capa de mantillo. En el norte de España (Galicia, Cantabria), donde el verano es más fresco y húmedo, esa dosis final protege la fruta del exceso de humedad que favorece el mohos.

1.5. Pausa invernal

A partir de octubre, la sandía entra en zona de reposo; no fertilices hasta la siguiente primavera. En los climas de montaña (Pirineos, Sierra Nevada) el suelo puede congelarse, por lo que cualquier fertilizante quedaría inmovilizado y dañaría la raíz.


2. Tipo de fertilizante recomendado

2.1. Fertilizantes balanceados (NPK 10‑10‑10)

Ideales para la fase de plántula y el comienzo del crecimiento vegetativo. El nitrógeno promueve la expansión foliar, mientras que el fósforo y el potasio establecen una base nutritiva equilibrada.

2.2. Fertilizantes con mayor potasio (NPK 5‑10‑20)

Perfectos durante floración y cuajado. El potasio refuerza la pared celular de los frutos, mejora la resistencia a plagas como el pulgón y favorece la asimilación de azúcares, lo que se traduce en sandías más dulces.

2.3. Abonos orgánicos y de liberación lenta

El compost o el abono de algas son la mejor opción en la fase final y para suelos con tendencia a acidificarse. Su aplicación post‑cosecha también ayuda a preparar el terreno para la siguiente temporada.


3. Cómo aplicar el fertilizante

  1. Riega antes de aplicar: siempre humedece el suelo al menos 15 min antes de repartir el abono. Así evitas que la sal se concentre en la zona radicular y cause quemaduras.
  2. Distribución uniforme: utiliza una rastra manual o un espolvoreador para esparcir el fertilizante granular. En la región de Murcia, donde el suelo suele ser arcilloso, el triturado fino penetra mejor y reduce la pérdida por escorrentía.
  3. Dilución exacta: para fertilizantes líquidos, mide con una cucharilla o vaso medidor. Una solución al 0,5 % (½ l de producto en 100 l de agua) es suficiente para la mayoría de los cultivos de sandía.
  4. Riego posterior: una vez aplicado, riega nuevamente hasta 20 min para que los nutrientes lleguen a la zona radicular sin quedar en la superficie.

4. Señales de problemas nutricionales

4.1. Deficiencia de nitrógeno

  • Hojas amarillentas y crecimiento limitado.
  • Los tallos se vuelven delgados y la planta produce pocas flores.
  • Solución: aplica un fertilizante NPK 10‑10‑10 cada 15 días durante la fase vegetativa.

4.2. Exceso de potasio

  • Manchas marrones en el borde de los frutos y reducción del sabor.
  • El suelo puede volverse alcalino, dificultando la absorción de hierro.
  • Solución: suspende el abono de potasio y enmienda con sulfuros de hierro (1 g por m²) durante la siguiente aplicación.

4.3. Salinidad acumulada

  • Cortezuelas blancas en la superficie del sustrato.
  • Las raíces aparecen pálidas al desenterrar.
  • Solución: lava el terrón con agua sin cloro a caudal moderado antes de la siguiente fertilización, y alterna con abono orgánico para equilibrar la carga salina.

5. Consejos prácticos y errores comunes

  • Momento del día: fertiliza por la mañana temprano, antes de que el sol alcance su pico. Así la planta absorbe los nutrientes antes de que el calor provoque evaporación rápida.
  • Mulching: cubre el suelo alrededor de la sandía con paja o plástico negro de 5 cm de espesor. Retienes humedad, reduces la necesidad de riego frecuente y disminuyes la pérdida de nitrógeno por lixiviación, algo clave en Zaragoza, donde los veranos son secos.
  • Evita fertilizar en suelos secos: siempre verifica la humedad con el dedo a 5 cm de profundidad. Si la tierra está muy seca, la absorción será irregular y la planta sufrirá puntos de quemadura.
  • No sobrecargar: un error típico es aplicar dos dosis seguidas pensando que acelerará el crecimiento. En realidad, la sandía responderá con un follaje exuberante pero frutos pequeños y poco dulces. Respeta los intervalos indicados.
  • Registro de aplicaciones: lleva una libreta donde apuntes la fecha, tipo de fertilizante y dosis. Así podrás ajustar el plan año tras año según la respuesta de tu cultivo, algo que he hecho en mi parcela de Jaén y ha mejorado la producción en un 30 %.

Conclusión

Cuándo fertilizar sandías depende del ciclo de la planta y de la zona donde la cultives. Comienza con un aporte moderado de nitrógeno en la fase de plántula, aumenta fósforo y potasio durante el crecimiento vegetativo, y finaliza con fertilizantes ricos en potasio y un toque de abono orgánico al acercarse la cosecha. Mantén la frecuencia recomendada, vigila los signos de deficiencia o exceso y usa técnicas de riego y mulching para maximizar la absorción. Siguiendo este calendario, tus sandías crecerán fuertes, jugosas y listas para disfrutar en los calurosos veranos españoles.