Cuándo cosechar acelga: señales de madurez y mejor época
- 06 Nov, 2025
Si cultivas acelga en tu huerto, sabes que su sabor y textura dependen del momento exacto en que la recojas. En la mayoría de España la cosecha principal se sitúa entre abril y junio, aunque la fecha cambia según la zona y la variedad que hayas plantado. Detectar el punto de madurez a tiempo evita hojas fibrosas y pérdida de nutrientes. A lo largo de este artículo te enseñaré las señales visuales y táctiles que indican que es el momento de cortar, además de los calendarios regionales y las técnicas de recolección que hacen que la planta siga produciendo.
Señales de madurez y momento óptimo
La acelga está lista para el corte cuando sus hojas alcanzan entre 15 y 25 cm de largo y presentan un tono verde intenso, casi violáceo en las variedades de hoja rizada. Si notas que el color se vuelve amarillento o grisáceo, la hoja está envejecida y pierde clorofila. Toca la hoja con la punta del dedo: debe ceder ligeramente, pero sin romperse; una hoja demasiado blanda indica exceso de humedad o enfermedad.
En cuanto al tamaño, las plantas jóvenes de la variedad “Golden” suelen estar listas a los 35‑40 días desde la siembra en clima mediterráneo, mientras que la “Verde Oscura” de climas más fríos necesita 45‑50 días. En la meseta central, donde las noches son más frescas, cuenta alrededor de 10‑12 días más que en la Costa Levante. La diferencia se debe a que las bajas temperaturas retrasan el desarrollo foliar sin afectar la calidad.
Otro indicio clave es la textura del pecíolo (el tallo que une la hoja al cuerpo). Cuando es firme y de color verde brillante, la planta está en su mejor fase de crecimiento. Si el pecíolo empieza a presentar manchas negras o se vuelve leñoso, es señal de que la hoja está entrando en la fase de senescencia y será mejor dejarla en el suelo para que actúe como abono verde.
El aroma también ayuda: una acelga fresca desprende un perfume herbáceo ligeramente picante. Si percibes olores a moho o a humedad estancada, es momento de cosechar antes de que la podredumbre avance. En regiones con lluvias abundantes, como Galicia, es frecuente cortar cuando las hojas aún están algo pequeñas para evitar que el exceso de agua favorezca enfermedades fúngicas.
En resumen, la combinación de color verde oscuro, longitud de 15‑25 cm, pecíolo firme y ligera flexibilidad al tacto indica el momento óptimo. Mantén un registro de los días transcurridos desde la siembra; así, la próxima primavera sabrás exactamente cuándo aparecerá la primera hoja lista para la cosecha.
Calendario regional de cosecha
En la zona mediterránea (Cataluña, Valencia, Murcia y la costa de Andalucía) la acelga se siembra a finales de febrero o principios de marzo y empieza a estar lista a finales de abril. Gracias a las temperaturas medias de 20‑25 °C en primavera, puedes realizar dos cortes: el primero a mediados de mayo y el segundo a finales de junio, antes de que el calor del verano frene el vigor de la planta.
En la zona continental (Madrid, Castilla y León, Aragón interior) el clima más frío retrasa la aparición de la hoja plena. Allí la siembra se hace en marzo y la primera cosecha se produce entre principios de junio y mediados de julio. Las heladas tardías pueden dañar las hojas jóvenes, así que es aconsejable cubrir los arriates con mallas anti‑heladas si el pronóstico indica temperaturas bajo 0 °C.
En la zona atlántica (Galicia, Asturias, País Vasco) la humedad y temperaturas suaves permiten que la acelga se mantenga productiva hasta octubre. La siembra suele iniciarse en febrero y la primera cosecha aparece a finales de marzo. Allí es frecuente intercalar la cosecha cada 10‑12 días, aprovechando la disponibilidad de agua que favorece un crecimiento continuo.
En las Islas Canarias, donde el clima es subtropical, la acelga puede cultivarse durante todo el año. Sin embargo, la mejor calidad se alcanza en los meses de abril a septiembre, cuando la temperatura nocturna ronda los 18‑22 °C y la luz solar es suficiente para desarrollar hojas crujientes.
Técnicas de cosecha correctas
Herramientas necesarias
- Mano: para cortar las hojas exteriores de plantas jóvenes.
- Tijeras de podar de 15 cm de largo, siempre limpias y afiladas, para evitar dañar el pecíolo.
- Cuchillo de hoja flexible (opcional) cuando necesites recortar la base de la planta.
- Cesta de mimbre o bandeja con rejilla para que el aire circule y evitar magulladuras.
Paso a paso
- Hora del día: Lo ideal es cosechar entre 08:00 y 10:00 h, cuando el rocío ha desaparecido pero la temperatura aún está bajo los 20 °C. Así, la hoja conserva su humedad natural sin estar empapada.
- Corte preciso: Sujeta la base del pecíolo con una mano y corta con la tijera a unos 2 cm por encima del nivel del suelo. Deja un pequeño tallo para que la planta siga enviando nutrientes a las hojas nuevas.
- Ángulo de corte: Inclina la tijera unos 45 grados; el corte inclinado facilita que el agua escurra y no se acumule en la zona de la hoja, lo que previene la aparición de moho.
- Manejo post‑cosecha: Deposita las hojas en la cesta inmediatamente y llévalas a la sombra. Si no vas a usar la acelga al instante, envuelve el conjunto en un paño ligeramente húmedo y guárdalo en la nevera a 4‑6 °C.
Errores comunes
- Arrancar la hoja en lugar de cortar: rompe el pecíolo y debilita la planta, reduciendo la producción de futuras hojas.
- Cosechar con la hoja mojada: la humedad favorece la proliferación de bacterias y hongos, acortando la vida útil del vegetal.
- Cortar en plena hora de máximo calor (sobre las 30 °C): la hoja pierde jugos rápidamente y se vuelve menos crujiente.
- Apilar las hojas sin ventilación: genera presión y magulladuras, especialmente si la cesta está llena de varias capas.
Cosecha escalonada vs. única
La acelga se presta a una cosecha escalonada porque las hojas pueden irse recortando a medida que aparecen, manteniendo la planta en producción durante 3‑4 meses. Revisa el huerto cada 7‑10 días; corta solo las hojas que ya cumplen los criterios de madurez y deja las más jóvenes para que sigan creciendo. Esta técnica permite obtener hojas frescas y crujientes de forma continua y evita que la planta florezca prematuramente.
En cambio, algunas variedades de hoja de invierno, como la acelga de hoja ancha destinada a hibernar, se cosechan de una sola vez al final de la temporada, cuando el follaje se vuelve más denso y el rendimiento total es mayor. En esa fase, deja de regar una semana antes de la cosecha para que el suelo se sequen ligeramente; luego corta la planta entera con una horca o una pala, manteniendo el cepellón intacto. Esta cosecha única es útil cuando quieres almacenar la hoja para preparaciones de primavera.
Conservación post‑cosecha
Una vez que tienes la acelga en casa, lo primero es no lavarla hasta el momento de usarla; la humedad externa acelera la descomposición. Si la hoja está sucia, sacude suavemente el exceso de tierra y límpiala con un paño seco. Para almacenarla, coloca las hojas en una bolsa de papel perforada o envuélvelas en un paño de algodón y guárdalas en el cajón de verduras de la nevera a 4‑6 °C y 80 % de humedad relativa. Así podrás mantener su frescura entre 7 y 10 días.
Si prefieres conservarla más tiempo, el método tradicional de blanquear funciona muy bien. Sumerge las hojas en agua hirviendo durante 30 segundos, escúrrelas y pásalas a un baño de agua helada. Luego exprime el exceso de agua y guarda las hojas en bolsas de plástico con una hoja de papel absorbente; en el congelador pueden durar hasta 6 meses. Este proceso mantiene el color verde brillante y la textura, ideal para sopas y guisos de otoño.
Conclusión
Recuerda que las tres señales clave para saber cuándo cosechar acelga son: color verde oscuro, longitud de 15‑25 cm y pecíolo firme que cede ligeramente al tacto. En la costa mediterránea puedes empezar a cortar a finales de abril, mientras que en la meseta central la ventana se abre en junio. La cosecha escalonada te garantiza hojas frescas durante varios meses; si buscas un aprovechamiento total, opta por la cosecha única al final de la temporada. Con estos consejos practicarás, observarás y pronto sabrás exactamente el momento perfecto para cada hoja, lo que se traducirá en platos más sabrosos y un huerto más productivo. ¡Manos a la obra y a disfrutar de la acelga recién cosechada!