Cuándo cosechar remolachas: Señales de madurez y mejor época

Cuándo cosechar remolachas: Señales de madurez y mejor época

Introducción

Si cultivas remolacha en tu huerto, sabrás que una buena cosecha depende de recoger la raíz en el momento justo. Cuando cosechar remolachas marca la diferencia entre una raíz jugosa y dulce o una pieza fibrosa y poco productiva. En la mayor parte de España la temporada principal va desde junio hasta octubre, aunque el inicio y el fin varían según la zona y la variedad que elijas. En los próximos párrafos verás las señales visuales y táctiles que indican el punto de madurez, y también cómo adaptar la fecha a climas mediterráneos, continentales o atlánticos. Prepárate para observar, tocar y actuar con precisión.

Señales de madurez y momento óptimo

La remolacha muestra su madurez a través de varios indicadores claros. En primer lugar, el color pasa de un rojo pálido a un tono profundo, casi carmesí, o, si trabajas con la variedad dorada, a un brillante amarillo canario. Esa uniformidad es la primera señal visual de que la raíz está lista. En cuanto al tamaño, la mayoría de los cultivos comerciales alcanzan entre 5 y 8 cm de diámetro, equivalentes a 150‑300 g de peso; los “baby beets” se pueden cosechar antes, a partir de 3 cm si buscas una hoja tierna.

La textura también es determinante: al presionar suavemente la piel, la raíz debe sentirse firme pero ceder ligeramente bajo la presión del dedo; una sensación blanda indica que la raíz está sobre‑madurada y perderá valor nutritivo. Otro indicio útil es la hoja. Cuando las hojas superiores empiezan a amarillear o a encogerse, la planta está desviando energía a la raíz y es momento de cosechar. En climas más cálidos, como la costa de Valencia, la transición de verde a amarillento ocurre en torno a los 60‑70 días desde la siembra; en la meseta central, el proceso se alarga a 70‑80 días debido a bajas temperaturas nocturnas.

Si comparas la cosecha temprana con la tardía, verás que las raíces recogidas antes de los 5 cm son más dulces y tiernas, ideales para ensaladas; sin embargo, su rendimiento en peso es menor. Las raíces cosechadas a los 8‑10 cm aportan más azúcar y se conservan mejor, pero pueden volverse fibrosas si se dejan pasar demasiado tiempo, sobre todo bajo lluvias intensas que suavizan la piel. La opción óptima, según el uso que le des – ensaladas, guisos o conservas – suele situarse entre 6‑7 cm, cuando el color es intenso, la textura firme y las hojas comienzan a amarillear.

Calendario regional de cosecha

En la zona mediterránea (Cataluña, Valencia, Murcia y la costa de Andalucía) la siembra precoz de semillas en marzo‑abril permite iniciar la cosecha desde principios de junio. Gracias a las temperaturas medias de 18‑25 °C, la mayoría de los cultivos llegan al punto óptimo a mediados de julio y continúan hasta finales de octubre, cuando las primeras heladas nocturnas aparecen en la zona interior. En la zona continental (Madrid, Castilla‑León, Aragón interior) el tiempo de crecimiento se retrasa; la siembra temprana en abril‑mayo lleva a una primera cosecha en julio y la última en septiembre, antes de que las noches bajen de 5 °C y frenen el desarrollo radicular. Por último, en la zona atlántica (Galicia, Asturias, País Vasco) las temperaturas más frescas y la lluvia abundante hacen que la germinación sea más lenta; la cosecha se extiende de julio a noviembre, con una mayor disponibilidad de baby beets en junio‑julio y raíces completas en octubre, cuando el suelo todavía está húmedo pero sin riesgo de heladas. Ten en cuenta que en Canarias, donde el clima es subtropical, puedes sembrar casi todo el año y cosechar remolachas en 12‑14 semanas tras la siembra, lo que permite dos ciclos anuales.

Técnicas de cosecha correctas

Herramientas necesarias

  • Horca de jardín o pala de punta fino para aflojar la tierra sin romper la raíz.
  • Cuchillo de hoja curva para cortar el follaje si es preciso.
  • Guantes de jardinería para proteger las manos de la suciedad y evitar espinas de la hoja.

Paso a paso

  1. Hora del día: Lo ideal es cosechar por la mañana, entre 8:00 y 10:00 h, después de que el rocío se haya evaporado pero antes de que el sol fuerte eleve la temperatura del suelo. En este momento la raíz está hidratada pero no excesivamente mojada, lo que reduce el riesgo de roturas.
  2. Preparación: Riega ligeramente la zona la noche anterior para que el suelo esté húmedo pero no encharcado; esto facilita que la horca salga sin que la raíz se quiebre.
  3. Aflojar la tierra: Inserta la horca a unos 10‑15 cm de distancia del tallo principal y haz un movimiento de palanca suave, levantando la tierra en forma de círculo alrededor de la raíz. Evita cavar directamente sobre la raíz para no dañarla.
  4. Extracción: Una vez suelta, tira suavemente de la planta por el tallo; la raíz debería salir con la mayor parte del terrón adherido. Si encuentras resistencia, vuelve a aflojar con la horca antes de forzar.
  5. Corte del follaje: Si prefieres cosechar la raíz dejando la hoja para el compost, corta el tallo a 2‑3 cm por encima del nivel del suelo con el cuchillo.
  6. Manejo post‑cosecha: Coloca las raíces en una cesta de mimbre o cajón con una sola capa, evitando que se amontonen. Llévalas a la sombra o a un cobertizo ventilado inmediatamente para que no se resequen ni se calienten.

Errores comunes

  • Arrancar la raíz con fuerza: rompe la piel y favorece la aparición de podredumbre.
  • Cosechar con la raíz mojada: la humedad excesiva acelera el desarrollo de bacterias y el vaho puede producir manchas negras.
  • Esperar al calor del mediodía: la alta temperatura deshidrata la raíz y la vuelve más frágil, provocando magulladuras al manipularla.
  • Apilar más de dos capas en la cesta: la presión superior aplasta las raíces inferiores, reduciendo su vida útil.
    Evita estos fallos y verás que tus remolachas llegan al consumo con la textura y sabor que esperas.

Cosecha escalonada vs. única

Aunque la remolacha se suele cosechar de forma única al final del ciclo, muchos hortelanos optan por una cosecha escalonada para aprovechar los “baby beets”. En este caso, basta con retirar las raíces pequeñas (3‑4 cm) a partir de julio, dejando que las plantas mayores sigan creciendo. Esta práctica permite una oferta continua de hojas tiernas y reduce la presión de una sola gran extracción. Sin embargo, la cosecha única – cuando la mayoría de las raíces alcanzan los 6‑8 cm – es la más frecuente para maximizar el rendimiento total y simplificar el trabajo de extracción. La señal de que llega el momento de la cosecha total es el amarillado y secado de las hojas superiores, que indica que la energía de la planta se ha centrado en la raíz. Reducir el riego durante la última semana antes de la extracción también ayuda a que el suelo se despegue más fácilmente y evita que la raíz retenga demasiada humedad, lo que favorece su conservación.

Conservación post‑cosecha

Una vez recogidas, las remolachas requieren un tratamiento cuidadoso para mantener su calidad. En primer lugar, no laves las raíces antes de almacenarlas; la humedad superficial favorece la aparición de manchas negras y acelera el deterioro. Si el suelo está muy adherido, sacude suavemente la tierra o pásala por un cepillo de cerdas suaves. El siguiente paso es curar la raíz: colócala en una caja de cartón con una capa de arena o viruta de madera en un sitio fresco, con una temperatura entre 0 y 4 °C y una humedad relativa del 85 %. Durante 2‑3 semanas la piel se endurece y la raíz se vuelve más resistente a golpes y a la pérdida de agua. Después de este periodo, traslada las remolachas a la nevera, en el cajón de verduras, manteniéndolas a 4‑6 °C y envueltas en papel kraft para absorber la humedad excedente. En esas condiciones pueden mantenerse en buen estado de 2 a 3 meses. Si deseas conservar la hoja verde, corta la parte superior justo antes de la cosecha y guárdala separadamente en una bolsa perforada dentro del refrigerador; se mantendrá fresca 5‑7 días.

Conclusión

Para cosechar remolachas en su punto óptimo, vigila tres señales clave: color rojo intenso o amarillo dorado, diámetro de 6‑7 cm y hojas que empiezan a amarillear. Según la zona, la temporada se sitúa entre junio y octubre, con la costa mediterránea iniciando antes y la meseta central terminando antes que el norte atlántico. Recuerda usar una horca o pala en la mañana, evitar la humedad excesiva y manejar las raíces con cuidado para evitar magulladuras. Con estos pasos, tus remolachas llegarán a la mesa perfectas y listas para cualquier receta, y si las curas adecuadamente, podrás disfrutarlas durante meses. ¡Manos a la tierra y a la cosecha!